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Nuevo reto: Reinventando a Dickens

Tras la buena acogida del reto #TuitTerror, os traigo un nuevo reto literario con motivo de la Navidad. Para ello, he decidido utilizar el clásico por antonomasia: Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Aunque no lo hayáis leído, es una historia archiconocida, mil veces versionada o aludida en otras obras. Y es que contiene todos los ingredientes necesarios para hacerla inolvidable: humor, crítica, terror, dulzura…

Así que este es el reto que os propongo:

Crear un microrrelato con una extensión máxima de 250 palabras (por aquello de 25 de diciembre, fun, fun fun), en el que aparezca el personaje de Scrooge. Para que os sirva de inspiración, os muestro dos preciosas ilustraciones de Roberto Innocenti, pertenecientes a la edición Lumen:

navidad21 navidad9

Como veis, una refleja el lado más oscuro de la obra y la otra, el más edulcorado. Se trata de reinventar este clásico de Dickens, que os estrujéis las neuronas para darle el toque más original o sorprendente. Podéis acogeros al género que queráis, incluso cambiarlo de época. Las únicas normas que tenéis que seguir son:

1.- Máximo 250 palabras

2.- Scrooge como personaje

Podéis participar hasta el próximo 16 de diciembre de 2014. Tan solo tenéis que dejar vuestra historia como comentario en esta entrada.

A partir del día 16, se iniciarán las votaciones del mejor microrrelato del reto Reinventando a Dickens. Ya os explicaré cómo hacerlo.

Espero que os animéis a participar. Estoy deseando leer vuestras historias. 

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34 comentarios el “Nuevo reto: Reinventando a Dickens

  1. herreiere
    2 de diciembre de 2014

    Yo tuve suficiente con aquella versión donde una computadora era asediada por tres discos de respaldo fantasmas que le enseñan el significado de la navidad.

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    • Relatos Magar
      3 de diciembre de 2014

      Si no fuera porque no sale Scrooge, pensaría que es el primer microrrelato participante…
      Espero tu microrrelato, sé que puedes sorprendernos 🙂

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  2. Vicenta Martinez
    3 de diciembre de 2014

    Deseando ver ya las obras 🙂 Así que animarse!!!

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  3. rachael
    5 de diciembre de 2014

    “Y hubo una noche más que nadie ha querido contaros. Un último espíritu se apareció cuando faltaban apenas unos minutos para que dieran las doce. Dentro de la cálida habitación, acondicionada por sus sobrinos, Scrooge escuchó unas pisadas que se dirigían hacia la ventana. Un vaho humedeció el cristal y algo, no sabría deciros qué, escribió una palabra y luego saltó sobre la cama. De las garras de aquel silencio, escapó una voz ronca que a cualquiera habría espantado de haberla escuchado tan cerca. Pero a él no le angustió en absoluto. Pensó que se trataba de Marley, una visita de cortesía ahora que se aproximaba el nuevo año. Un salto más le hizo incorporarse. La presencia cayó sobre él y, esta vez, le impidió moverse. Comprendió de inmediato que no era su viejo socio. Gritó, trató de zafarse, pero fue inútil. Su voz era apenas imperceptible… Aquella cosa, fuese lo que fuese, lo mantenía aprisionado. El gorro que cubría su cabeza comenzó a descender por las sienes. Apretó los puños, estiró las piernas, pero no logró quitarse de encima la pesada presencia. Justo antes de que el gorro le cubriera los ojos, alcanzó a mirar el cristal de la ventana. Cinco letras le despidieron segundos antes de que la obscuridad sepultara su rostro. Intentó gritar de nuevo, pero sólo alcanzó a emitir un leve gemido. El din don del reloj ahogó el resto. Acababan de dar las doce. Era el día de Navidad. En el cristal podía leerse: Belle.”

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  4. rachael
    5 de diciembre de 2014

    Que conste que lo he hecho porque mi conciencia no estaba tranquila. Debí haber participado en el #TuitTerror (aunque los leí y voté. Sí, ya sé que eso no era lo más importante) Bueno, he cumplido (alguien tenía que empezar y como yo no soy escritora, me he dicho: “tengo que escribir algo, lo que sea, para que Esther no me odie por no participar.”) Esta es la primera y última vez que escribo nada, que para eso están los profesionales… Un saludo.

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    • Relatos Magar
      5 de diciembre de 2014

      ¿Y por qué no escribes más? Tu microrrelato me ha cautivado. Una escena inquietante y con un guiño genial al cuento original. ¡Bravo!
      Me alegro mucho de que seas la primera participante. Has puesto el listón muy alto.
      ¡Infinitas gracias por participar!

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    • herreiere
      5 de diciembre de 2014

      No hay redención para Scrooge.

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      • rachael
        7 de diciembre de 2014

        No me gustó demasiado ese final… Se me hacía difícil perdonarlo… No hay redención para Scrooge 🙂

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  5. herreiere
    5 de diciembre de 2014

    Scrooge terminó la máquina después de 7 años de trabajo ininterrumpido. No hubo pausas, ligeros retrasos como la muerte del hijo de su asistente sirvieron para reemplazar a Crachit y el resto del equipo por máquinas.
    La creación: una computadora cuántica que tenía la capacidad de permanecer cuántica independientemente del vector que evaluara o modificara. La computadora creaba una copia de sí misma en otros universos y evaluaba los cambios vectoriales para ofrecer los cálculos de lo que fue, lo que es y lo que será.
    El 24 de diciembre la máquina terminó de calcular y de presentó a su creador las tres proyecciones de su realidad:
    Proyección de factores previos a la activación del software:
    Los años estudiando matemáticas avanzadas en la biblioteca google mientras su padre se divertía en los cabos con mujeres veinteañeras. Las fiestas del doctor Wilfrido, donde conoció a Ann. La muerte de Ann y el reemplazo de su personal por máquinas.
    Proyección de factores presentes durante la activación del software:
    Sus inversionistas disfrutando de yates y hermosas mujeres (igual que su padrastro 50 años antes), sus exempleados tratando de sobrevivir en el mercado laboral, su familia a la que no veía en años. Todo sucediendo de manera simultánea.
    Proyección de factores posteriores (más probables) a la activación del software:
    Las guerras y las muertes generadas por la capacidad de conocer el futuro, la visión de la redención Scrooge para disminuir la probabilidad de sus predicciones se cumplan.

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  6. salvela
    7 de diciembre de 2014

    Aquí mi microrelato

    El CABRÓN, HIJO DE PUTA
    Mister Scrooge era un cabrón, hijo de puta. Hay quien piensa que era por su educación en un centro con una disciplina casi militar, en la que sus padres lo abandonaron a los tres años, de verano a verano, con un breve intervalo en la casa familiar, entre las vacaciones escolares y el inicio de las estancias internacionales en diversos centros repartidos por el mundo. Hay quien dice que se debía a que nunca recibió un abrazo, ni un beso. Otros creen que por una educación sentimental y sexual nula, que propició que ninguna chica quisiese tocarle nunca el pene, quedando condenado a la masturbación, una práctica socialmente estigmatizada.
    Yo creo que sencillamente era un cabrón, hijo de puta. Un ser enfermo que solo disfrutaba humillando a sus subordinados, destruyendo sus esperanzas, negándose a satisfacer sus súplicas, música para sus oídos, para recibir un mísero euro con el que llegar a final de mes. Era un cabrón, hijo de puta porque era un mierda que para disfrutar de su fortuna, vivía como un miserable, necesitaba maltratar a los desfavorecidos.
    Podéis salvarlo las veces que querías del destino que, a mi parecer, merecen este tipo de criminales. No tenéis mi voto. Yo no pienso mostrar la piedad que este bastardo, cabrón e hijo de puta, no mostró en su día con los más débiles; y aquí añado, cobarde, pues trató de salvarse como el gusano cobarde que era. Que se pudra en el infierno.

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  7. Alfonso Mosquera Sánchez
    11 de diciembre de 2014

    Hola a todos. Aquí les dejo mi microrelato. No he leído ninguna de las entradas así que cualquier semejanza es pura coincidencia:

    “La mañana de navidad se presentaba para Ebenezer emocionante y divertida. Su renovado espíritu deseaba disfrutar de esas nuevas maravillas que su encogido corazón le había negado durante tantos años. No volvería a ser el Scrooge de antes, nunca más. Ahora se dirigía a casa de su sobrino Fred a pasar las fiestas.
    Cuando llegó el ambiente era agradable y festivo y la casa estaba muy adornada, aunque modestamente. Olía a galletas y guiso y eso aumentó la sensación de calidez de hogar. El árbol en una esquina se mostraba brillante y colorido. De repente al mirar a Fred vio como su cara comenzaba a transformarse en una mueca sardónica, casi diabólica. Ebenezer no pudo ahogar un grito sordo:
    – Tío ¿Te pasa algo?
    – Tú cara…
    Después de decir eso la cara de Fred había vuelo a la normalidad.
    – Me estoy volviendo loco – pensó Scrooge.
    De pronto las paredes empezaron a curvarse sobre él y el árbol se erguía amenazador sobre Ebenezer.
    – ¿Qué pasa? Socorro
    Sin poder contener el pánico, salió huyendo a la calle y justo en el momento en que cruzaba la calle pasaba un carruaje.
    – Capitán… Capitán Mason
    Las voces se oían lejanas.
    – Capitán, casi lo perdemos
    – ¿Qué ha pasado?
    La simulación informática ha fallado y casi muere. Pudimos estabilizarlo.
    El capitán Mason volvía a recrear su cuento favorito pero un error en el ordenador lo había distorsionado todo.
    – El año que viene solo leeré el libro – pensó.”

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    • Relatos Magar
      11 de diciembre de 2014

      Un placer volver a contar con tu participación. A ver si revalidas tu anterior victoria.

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      • Alfonso Mosquera Sánchez
        12 de diciembre de 2014

        Gracias. A ver como va esta vez. Saludos.

        Me gusta

  8. Alfonso Mosquera Sánchez
    11 de diciembre de 2014

    Gracias. A ver como va esta vez. Saludos.

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  9. Alfonso Mosquera Sánchez
    12 de diciembre de 2014

    Fe de erratas. En mi relato escribí “vuelo” en vez de “vuelto”.

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  10. Alfonso Mosquera Sánchez
    12 de diciembre de 2014

    Hola
    Siento ser tan pesado pues me di cuenta de otro error. Esther, no se si publicar la versión corregida o no. No quiero que haya confusiones.

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  11. Alfonso Mosquera Sánchez
    12 de diciembre de 2014

    Hola. Esta es la versión corregida:

    “La mañana de navidad se presentaba para Ebenezer emocionante y divertida. Su renovado espíritu deseaba disfrutar de esas nuevas maravillas que su encogido corazón le había negado durante tantos años. No volvería a ser el Scrooge de antes, nunca más. Ahora se dirigía a casa de su sobrino Fred a pasar las fiestas.
    Cuando llegó el ambiente era agradable y festivo y la casa estaba muy adornada, aunque modestamente. Olía a galletas y guiso y eso aumentó la sensación de calidez de hogar. El árbol en una esquina se mostraba brillante y colorido. De repente al mirar a Fred vio como su cara comenzaba a transformarse en una mueca sardónica, casi diabólica. Ebenezer no pudo ahogar un grito sordo:
    – Tío ¿Te pasa algo?
    – Tú cara…
    Después de decir eso la cara de Fred había vuelto a la normalidad.
    – Me estoy volviendo loco – pensó Scrooge.
    De pronto las paredes empezaron a curvarse sobre él y el árbol se erguía amenazador sobre Ebenezer.
    – ¿Qué pasa? Socorro
    Sin poder contener el pánico, salió huyendo y justo en el momento en que cruzaba la calle pasaba un carruaje.
    – Capitán… capitán Mason
    Las voces se oían lejanas.
    – Capitán, casi lo perdemos
    – ¿Qué ha pasado?
    – La simulación virtual ha fallado y casi muere. Pudimos estabilizarlo.
    El capitán Mason volvía a recrear su cuento favorito pero un error en el ordenador lo había distorsionado todo.
    – El año que viene solo leeré el libro – pensó.”

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  12. Benjamín Recacha García
    13 de diciembre de 2014

    Ahí va mi relato, una versión absolutamente libre del cuento. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia:

    “Un hombre joven rebuscaba en un contenedor; una anciana se ocultaba bajo una manta roída en un banco; dos niños que corrían descalzos por la acera mugrienta importunaban a los transeúntes intentando cambiar pañuelos de papel por monedas, mientras la que debía ser su madre, sentada en el suelo, pedía limosna descaradamente. Unos metros más allá, un negro exponía DVDs piratas y falsificaciones de equipaciones deportivas…
    —Esto es intolerable —refunfuñaba un irritado Mariano Scrooge desde el asiento trasero de su coche blindado.
    Nadie sabía muy bien cómo había llegado a presidente del gobierno. Incluso él se sorprendió cuando los votantes le otorgaron la mayoría absoluta. Su antecesor se lo había puesto fácil, todo hay que decirlo, pero lo más inexplicable fue que lo eligieran para un segundo mandato.
    En realidad no había ganado las elecciones, pero gracias al “Pacto por la Democracia” habían podido evitar que el terrorista de la coleta le robara el puesto. Scrooge no estaba dispuesto a dejar a medias las necesarias reformas estructurales. El país empezaba a salir de la crisis y un cambio de rumbo sería fatal.
    Lo que de verdad le importaba, sin embargo, era mantener a salvo la estabilidad y el orden… La estabilidad de sus cuentas y el orden de sus privilegios.
    Sacó el móvil y buscó en los contactos al ministro del Interior.
    —Jorge, la calle da asco. Envía rápido a alguien para hacer limpieza.
    Se acomodó en el asiento y siguió leyendo el periódico que siempre le daba la razón.”

    Encantado de participar. 😉

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    • hlemuss
      13 de diciembre de 2014

      Muy interesante Benjamín. Interesante y actual. Supongo que herirás sensibilidades.

      Me gusta

    • Relatos Magar
      14 de diciembre de 2014

      Una reinvención muy actual de la historia y, sin embargo, con toda la esencia dickesiana. Muchas gracias por tu relato.

      Le gusta a 1 persona

  13. hlemuss
    13 de diciembre de 2014

    Muy buenas. Soy Alfonso Mosquera Sánchez. Estoy ahora usando mi cuenta de wordpress de mi sitio de tartas decoradas. No lo había hecho antes por que no tiene nada que ver. Pero la podéis visitar y así curioseáis un poco. Saludos a todos y en particular a Esther.

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  14. Toni (Autotomía)
    13 de diciembre de 2014

    Ahí va mi aportación. Todo sea por el espíritu navideño. 😉 Me ha costado horrores reducirlo a menos de 250 palabras.

    «Scrooge colocaba botes de tomate en una de las baldas. Le había salido un enorme grano en mitad de la nariz. Lev barría la entrada de la tienda y el viejo Jeremias contaba monedas en la caja registradora. Faltaban cinco minutos para abrir la tienda de ultramarinos.
    –Odio este trabajo –dijo Scrooge–. De mayor quiero ser millonario.
    –Todo el mundo quiere ser millonario –dijo Lev–. ¿A qué tu también querías ser millonario, Jeremías?
    –Ya no me acuerdo –contestó el viejo, y se rascó la calva–. Ya me has hecho perder la cuenta, chico.

    Cuando abrieron, Scrooge se puso en la caja registradora y Jeremias desapareció en su despacho. Y en el cierre, a Scrooge le faltaron quince euros con noventa y un céntimos.
    –¿Otra vez? –le recriminó Jeremías–. Debes estar más atento, chaval.
    Scrooge se enfadó. Dijo que él no iba a poner el puñetero dinero.
    –Te lo descontaré en tu nómina. Tendrás que esperar un poco para ser millonario, ¿me has oído? –se rió el viejo–. Ten más cuidado la próxima vez.

    En la salida, Scrooge fumaba un cigarrillo apoyado en una farola. Lev le dio una palmadita en el hombro.
    –Sé lo que haces –le dijo en voz baja. Scrooge le miró–. No le cobraste la leche a aquella mujer.
    –Deja de decir tonterías, Lev. Eres un idiota.
    Scrooge tiró la colilla al suelo y se alejó calle abajo rascándose el grano de su nariz. Ser millonario, pensó.»

    Espero que guste. Un placer participar.

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  15. Aránzazu
    15 de diciembre de 2014

    Me encanta la idea aunque no haya participado. Eso de las 250 palabras tengo que practicarlo un poco y, aun así, no sé yo…
    Mañana paso a leerlos todos 😉

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    • Relatos Magar
      16 de diciembre de 2014

      Ya los tienes disponibles para leer.
      A ver si te animas en próximos retos.
      ¡Saludos!

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  16. Pingback: Y el ganador del reto Reinventando a Dickens es… | Relatos Magar

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Esta entrada fue publicada en 2 de diciembre de 2014 por en Navidad, relato breve y etiquetada con , , .
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