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Los 1001 #MicrocuentosDeNoche

Desde el pasado mes de diciembre de 2015, Cris Mandarica nos pide que seamos sus sherezades en Twitter a través de la etiqueta #MicrocuentosDeNoche. Como la iniciativa ha tenido tanto éxito, va a recopilar sus favoritos cada cierto tiempo para que sus seguidores voten por el mejor. Os animo a que creéis un microrrelato cada noche (o cuando la inspiración os lo permita) y hagáis soñar a Cris antes de que se vaya a dormir.

Yo ya he inventado varios #microcuentosdenoche y, para que no queden olvidados entre tuits y retuits, he decidido recogerlos en esta entrada. Mi propósito es alcanzar los 1001, ¿seré capaz?

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#1

Dicen que sale cada luna llena y se cuela en la cama de algún incauto para convertirse en loba.

#2

Dicen que esta loba no se come a las ovejas, solo les muerde el corazón. Nunca más regresan a su rebaño.

#3

«Dejaos de cuentos: o él o nosotras». Y las perdices se cargaron al príncipe.

#4

Los Reyes sabían que no había sido buena, pero me llenaron de regalos. Decidí que era hora de devolverles sus camellos.

#5

El 6 de enero la niña llamó a servicios sociales. Sus padres habían dejado entrar a 3 desconocidos en plena noche.

#6

«Me vais a matar a disgustos», dijo madre naturaleza.

#7

Estudios concluyen que el mono desciende del hombre. Diferenciarse de él fue su única forma de conservar la inteligencia.

#8

Tras la última pelea, la convivencia era más sencilla. Ahora la única pega era el olor de su cuerpo en descomposición.

#9

Se dejó caer al vacío. Su existencia ya no valía para nada. Acababa de ver cómo su gemelo era engullido por la lavadora.

#10

«Siempre estaré con vosotros», fueron la últimas palabras de su hijo. Y así fue. Ni la muerte bastó para echarlo de casa.

#11

En este manicomio que es la vida, cada vez faltan más locos de amor.

#12

Ganó tantas guerras que se perdió la vida.

#13

Descubrieron al hombre invisible en el vestuario de chicas. Se había puesto morado.

#14

El mar, enamorado de la roca, subía cada noche para robarle besos a la luz de la luna.

#15

De tanto contarle cuentos para dormir, consiguió que soñara despierto.

#16

Decidió borrar la palabra «imposible» de su vocabulario e inventarle cada día un nuevo antónimo.

#17

No le gustaba la oscuridad. Hacía llorar al monstruo que se escondía debajo de su cama.

#18

Nunca había tocado el hielo, pero supo que tenía que ser tan frío y rígido como los protagonistas de aquel fusilamiento.

#19

Tan acostumbrado estaba a su jaula que nunca le llamó la atención la puerta abierta.

#20

Las musas llegaron un martes, pero no hallaron al escritor trabajando. La hoja amarilleó, vacía.

#21

Jugaron al escondite; después, con fuego. Y cuando se hallaron en la cama, se quemaron.

#22

La noche en la que dejé de buscarte, reencontré mis días.

#23

De tanto saltar para remediarle los desvelos, las ovejas ganaron medalla de oro en las olimpiadas.

#24

Dejó de hablar desde que la voz de su cabeza le interrumpía en cada frase.

#25

Chas, chas, un hombre se va.

Cric cric, el grillo canta.

Crac, crac, la rama cruje.

Shhh, shhh, el colgado calla.

#26

«¿Y quién flecha a Cupido, eh?», gritaba el ancestral querubín a la Humanidad desde su solitaria nube.

#27

Aunque no se conocían, nunca se olvidaron.

#28

–Tienes mucho cuento, y yo necesito dormir toda la noche –le dijo el rey insomne a Sherezade, el día de la ejecución.

#29

Se burlan de mí por soñar despierto. Pobres de ellos, que viven dormidos.

#30

Nos vencieron el día que nos creímos vencidos.

#31

Cada vez que veía la luz al final del túnel, tenía un déjà vu. Pero, al nacer, se le olvidaba.

#32

A la princesa se le acabó el cuento el día que el sapo la denunció por acoso.

#33

Cada noche, sumaba caricias y restaba horas de sueño. Pero, por la mañana, no le salían las cuentas.

#34

Vidas en desvelo por las balas volando. Qué viles. ¿De qué vale?

#35

Todo acontecimiento importante lo tenía programado en la agenda, excepto ese que le pilló desprevenido: su muerte.

#36

Fue incapaz de hacerla entrar en razón: su mente estaba abierta.

#37

La imaginación quería volar, pero la cabeza prefería estar sentada. No se ponían de acuerdo ni en sueños.

#38

Cuando el príncipe despertó a Blancanieves, ella quiso comerse su cerebro. Suerte que los enanitos llevaban sus picos.

#39

Y en aquel beso buscó la emoción del primero, sin saber que era el último.

#40

Los padres también temían al Coco. Era el culpable de que su hijo se les colara en la cama en el momento más inoportuno.

#41

Sustituimos las ventanas de tu casa por pantallas. Bienvenido al futuro.

#42

Escapaba de la residencia para bailar bajo la lluvia y saltar en los charcos. Quería morir de libertad.

#43

Dicen que la risa de los niños suena a canto celestial, pero para él es una pesadilla oírla cuando entra a clase.

#44

«¿Y qué haremos sin libros?», preguntaron los ancianos. «Reescribir la historia», contestaron los niños.

#45

«Espera a que tomen la tercera copa. El vino anestesia las apariencias».
Lección primera del manual del espía.

#46

«Invita a una comida copiosa. La somnolencia posterior facilita el robo de documentos». Lección segunda del manual del espía.

#47

(1) Atrévete a entrar por esa ventana. Verás a la muñeca sin cabeza paseando por la sala.

#48

(2) No te asustes si te coge del tobillo. Solo va a decirte que quiere dormir contigo.

#49

(3) Duerme tranquilo, no habrá dolor. Aunque es una muñeca sin cabeza, tiene corazón.

#50

Los pájaros de su cabeza volaron lejos, tristes y desorientados, el día que se dio un golpe contra la realidad.

#51

Los vecinos nunca escucharon sus gritos. ¿Oirían ahora el disparo que acabaría con su suplicio?

#52

Chas, chas. La niña saltaba en el charco. Aprovechó que sus padres no podían reñirle por manchar sus zapatos de sangre.

#53

El libro se tiró de la estantería, abriéndose por primera vez. Sus páginas amarillas habían perdido la esperanza.

#54

«Los silencios que dicen más que las palabras, ¿cómo se describen?», preguntó el profesor. Y la clase se quedó callada.

#55

«No apagues la luz, me da miedo la oscuridad», suplicó su sombra. «No lo haré; a mí me da miedo dormir solo».

#56

Cuando quiso darse cuenta, el futuro era pasado. Y, en el otro mundo, tampoco había botón de rebobinar.

#57

No tenía los pies en la tierra desde que se enamoró de la lustradora. No había botas más relucientes que las suyas.

#58

La cuentacuentos supo que ese aliento contenido era un lector ganado. Su historia había merecido la pena.

#59

En sus desvelos escribió sus mejores historias. Y contagió el insomnio a todos los que se asomaron a sus páginas.

#60

Siempre consultaba la hora a las once y veinte, sin saber por qué. También la última vez.

#61

No pudo esquivar el puñetazo, su reflejo había sido rápido. Cuando despertó, estaba tras el espejo, ahora irrompible.

#62

El rastro de sangre en la pared fue su carta de despedida. Tan incomprensible como el resto de su vida.

#63

Por esa puerta siempre entraba uno y salían dos. Los puntos de costura los hacía inseparables.

#64

Con cada bostezo, se llenaba de sueños. Y al despertar, suspiraba.

#65

Cada día despierto sabiendo que la caja no se abrirá y que los kilos de tierra acallarán mis gritos. Esto es el infierno.

#66

Sudaba frío al pasar por esa carretera con su mujer. La chica de la curva aún esperaba su regreso.

#67

«Solo por un día», dijo la muñeca, y la niña aceptó. Cuando sus almas mudaron de cuerpo, la porcelana se quebró.

#68

Si lees, alargas la vida de los escritores: los haces eternos. ¿Estás dispuesto a convertir tu biblioteca en paraíso?

#69

Sintió ganas de retomar aquella historia inacabada, pero al abrirla, las hojas estaban en blanco: los personajes se habían fugado. Los encontró metidos en su cabeza.

#70

Cada cicatriz de su cuerpo le recordaba que matar no era fácil.

#71

La panza del monstruo estaba llena de niños valientes y su cuerpo, magullado por niños miedosos.

#72

La sirena por fin tenía piernas para alcanzar a los supervivientes del naufragio. La mar negra sería vengada.

#73

Nunca había deseado dominar el mundo, solo dar un poco de guerra. ¿Qué haría ahora con todo lo conquistado?

#74

«Te debo la vida», le dijo el alma antes de entrar en el cuerpo. Un segundo después, el asesino dejó de serlo.

#75

El mar se alzó en tormenta, despechado, cuando descubrió la cara oculta de la luna.

#76

Le molesta que su marido aún hable a la tele. ¡Es de locos! ¿Acaso le van a contestar? Él solo es una urna de cenizas.

#77

Desde que la princesa se zampó al dragón, tuvo ardor de estómago. Pero no le importó. Era el precio que estaba dispuesta a pagar por la libertad.

#78

Su lectora cero le dijo que no tenía ni idea de asesinatos. La escritora le demostró que se equivocaba.

#79

Tras un sueño intranquilo, el señor Samsa despertó convertido en un horrible insecto. Sintió la manzana podrida en su espalda. Llevaba el caparazón de su hijo.

#80

4 Me gusta.

2 Me encanta.

7 Me divierte.

Al menos su nota de suicidio había conseguido interacción.

#81

Se mató para huir de la culpa, pero en el infierno le esperaban todos sus errores.

#82

Cada tarde, Poe iba al cementerio con su cuaderno. Solo si escribía sus historias, los muertos le dejaban dormir.

#83

El pintor halló la modelo ideal: bella y de gesto inmutable. Pero el sepulturero no le dejó llevársela al estudio.

#84

Tenía el don de soñar cómo sería el día siguiente de su vida. Y se levantaba de mal humor. Hasta que una noche no soñó.

#85

En la escuela de lobos feroces no enseñaban a ganar.

#86

El escritor creía haber perdido la inspiración. Eran sus personajes los se habían escondido, temiendo el próximo giro.

#87

Tras visitar el futuro, regresó al día en que encontró la máquina del tiempo y la destruyó.

#88

El viajero del tiempo debía salvar el mundo. Viajó hasta el pasado y evitó que sus padres se conocieran.

¿Qué microrrelato os gusta más?

¿Os animáis a participar en la iniciativa de Cris Mandarica?

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8 comentarios el “Los 1001 #MicrocuentosDeNoche

  1. Cris Mandarica
    26 de enero de 2016

    Te superas con cada microcuentodenoche. Para mí, que llegaras a los 1001 sería todo un honor 🙂 Biquiños!

    Me gusta

  2. Pingback: 6 consejos para escribir un buen microrrelato | Relatos Magar

  3. Toni (Autotomía)
    21 de septiembre de 2016

    He de decirte que no suelo leer micros. Tampoco soy de esos que piensan que son una forma menor de la literatura, anécdotas o ideas sueltas para historias mayores. Desde luego me has hecho disfrutar mucho y cada microrrelato tiene la medida exacta de lo que debería ser. He percibido a una escritora madura que debería reunir estos relatos y los que vengan (o una selección de lo mejor) en un libro. Espero que te animes cuando consigas un buen puñado y una editorial reconozca lo buena que eres. Veo mucha solidez en el estilo, la sensibilidad, los temas. Me encanta tu lado oscuro (ya sabes que a mí lo macabro me flipa) y he disfrutado especialmente esos, pero otros me han sorprendido por esa ternura que destilan o porque te hacen detenerte un segundo a reflexionar.

    Por enumerar sólo algunos que me han tocado especialmente:

    3, 4, 8, 9 (que no sé, pero se me ha ocurrido que podría titularse “Vida de un calcetín” -eso es lo que me ha venido a la cabeza-), 12, 13, 20, 25, 27, 38, 39, 52, 53 y 55. Pero ha habido más y todos me parecen sólidos. 🙂

    Por cierto, aunque no les hace falta a los tuyos, ¿crees que es necesario un título para un micro o eso depende más bien de la extensión?

    Sigue contándonos estas pequeñas historias tan rebosantes de calidad. Como te digo, si acumulas un buen puñado, de aquí sale un libro fantástico. ¡Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

    • Relatos Magar
      21 de septiembre de 2016

      Muchísimas gracias, Toni, de verdad. Me gusta que me hayas detallado tus sensaciones al leerlos y destacado los que más te han llamado la atención. Viniendo de ti, es todo un honor que los veas tan conseguidos.
      A veces pienso que se me da mejor decirlo en una frase que en diez, la limitación de caracteres de este juego me motiva.
      No me había planteado reunirlos en un libro, aunque lo haría antes con estos que con mis relatos, ya que me parecen más sugerentes. Me lo pensaré. Acompañados de ilustraciones, podrían quedar bien.
      ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

      • Toni (Autotomía)
        21 de septiembre de 2016

        Pues saldría un libro muy guapo, sí. Sólo unos cuantos más y a probar suerte. 🙂

        Bueno, cada cual nos sentimos más cómodos en algún “subgénero narrativo” y es donde solemos sacar lo mejor de nosotros, ¿verdad? En mi caso es el relato y me doy de cabezazos por conseguir una novela algo larguita que merezca la pena.

        Para mí escribir micros sería muy complicado. A veces aparecen ideas en mi cabeza pero necesitan un desarrollo de unas cuantas páginas para que pueda darles sentido. Tiene mucho mérito que en apenas dos frases uno saque tanto petróleo. ¡A seguir!

        Me gusta

  4. Pingback: ¡¡4 años leyéndonos!! | Relatos Magar

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Esta entrada fue publicada en 26 de enero de 2016 por en escritores, microrrelato, Relatos Magar, Retos y etiquetada con , , , , , .
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