Relatos Magar

Si eres lector o escritor, este es tu sitio: relatos, reseñas y artículos sobre literatura.

Caperucita Blanca

Érase una vez una niña que siempre vestía una capa de piel de cordero. La lucía con tanta gracia que todo el mundo le llamaba Caperucita Blanca. Un día, su madre le contó que había ido a ver a la abuelita y que, mientras paseaban por el bosque, un lobo se las había intentado comer. Ellas, que no tenían miedo a nada, y además siempre llevaban una escopeta escondida bajo las faldas, habían matado al lobo y solo habían sufrido un mordisco cada una: la madre, en la pierna y la abuelita, en el brazo. Como a la madre le dolía bastante la pierna y aún estaba mareada del susto, le pidió a Caperucita que fuera a llevarle pasteles a la abuelita y a ver cómo se encontraba.

caperucita blanca

Caperucita no lo dudó ni un instante. No tenía nada que temer en el bosque desde que su madre le había regalado su primera recortada. Estaba deseando estrenarla, pero por más que se entretuvo en el camino, no se cruzó con ningún lobo. Cansada de dar vueltas, llegó a casa de su abuelita. Le sorprendió su mal aspecto.

–Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más rojos tienes!

–Es que anoche no pude dormir.

–Abuelita, abuelita, ¡y qué cara más blanca!

–Es que no he comido nada desde ayer…

–Tranquila, ya estoy yo aquí –dijo Caperucita, abriendo su cesta.

–¡Sííí! –dijo la abuelita, llena de alegría. Y, en ese instante, se abalanzó sobre su nieta.

–Pero, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes! –dijo Caperucita, sorprendida por el arrebato de la anciana.

–¡Para comerte mejoooor! –gritó fuera de sí.

Caperucita se zafó de ella y corrió al otro extremo de la habitación.

–¿No te apetece más algo dulce? –dijo mientras lanzaba a los pies de su abuelita lo que traía en la cesta–. Traigo esos pastelitos que tanto te gustan.

–No, no, no, ahora tengo ganas de un buen trozo de niña sonrosada –contestó la abuelita, babeante, avanzando con sus cuatro extremidades apoyadas en el suelo.

Caperucita sabía que en cualquier momento volvería a saltar sobre ella, y esperó, inmóvil. Cuando los enormes dientes de su abuelita rozaron su cuello, disparó su recortada.

No era ese el estreno que había imaginado. Su preciosa capa blanca se había quedado roja por la sangre de su querida abuelita. Aunque estaba segura de que no haría falta que su madre se enterara de eso para que se pusiera como una fiera. Pero ella no tenía nada que temer. Menos aún desde que había comprobado lo bien que iba su recortada.

Anuncios

3 comentarios el “Caperucita Blanca

  1. guillergalo
    22 de febrero de 2016

    Esa caperucita gótica me llevó hasta el final.

    Le gusta a 1 persona

  2. Pingback: ¡¡4 años leyéndonos!! | Relatos Magar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 16 de febrero de 2016 por en relato breve, Relatos Magar, Retos, terror y etiquetada con , , , , , , , , .
Follow Relatos Magar on WordPress.com

Únete a otros 226 seguidores

Aviso legal

Todos los derechos reservados en virtud de lo dispuesto en los artículos 8 y 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual.

Estadísticas del blog

  • 68,189 hits
A %d blogueros les gusta esto: