A caer de un burro: lo peor que he leído

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Hay infinidad de listas sobre los mejores libros, los mejores clásicos, las mejores frases finales… Sin embargo, apenas  existen listados de los peores (al menos yo, en mi particular búsqueda por la Red, no he encontrado casi nada), por lo que he decidido hacer uno. Y no es que venga yo a criticar por criticar, es que pienso que nuestros odios nos definen tanto como nuestros gustos, o incluso más.

He redactado un listado para que conozcáis mis mayores aversiones literarias y, si quieres, lo contestéis también. Obviamente, mis respuestas son subjetivas. Dependen del momento en que leí cada libro y, sobre todo, de mi memoria. Quizá no mencione los peores que he leído en toda mi vida lectora, pero sí los que han conseguido calarme en mayor medida para que al rememorar mis mayores decepciones, me acuerde de ellos. Ahí va mi selección de lo peor que he leído:

El peor  personaje

John Nieve, de la saga Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin

Que me perdonen los fans de los libros de Martin si hiero sus susceptibilidades, pero en esta saga repleta de personajes carismáticos, las comparaciones son odiosas y Nieve no sale bien parado. Es soso, soso, soso; por eso, por mucho protagonismo que se le dé, me importa bien poco qué pase con él, y cada vez que su nombre encabeza un capítulo se me quitan las ganas de continuar. Estaría encantada de que Martin hiciera de las suyas…

[Inciso: No he leído todos los libros publicados todavía, así que ruego que nadie haga spoilers sobre la salud del susodicho, por mucho que me alegrara su muerte].

La peor novela contemporánea

Lo que sé de los hombrecillos, de Juan José Millás (2010)

Mi primer acercamiento a la obra de Millás y, por el momento, el último, ya que este libro me pareció una absoluta tomadura de pelo. Tras leer tantas buenas opiniones sobre este autor, quiero pensar que este libro fue resultado de las presiones de su editorial para sacar nuevo material y que él se esmeró poco en su contenido. Con una premisa inicial interesante, se desinfla a las pocas páginas. Sin pies ni cabeza.

El peor clásico

Drácula, de Bram Stoker (1897)

Sé que muchos querrán matarme por semejante blasfemia. Trataré de defenderme diciendo que, quizá, no lo leí en buen momento. También he de decir que lo leí tras ver la grandiosa adaptación cinematográfica de Francis Ford Coppola y me pasé el libro esperando una historia de amor que nunca aconteció. Mea culpa. La cuestión es que en líneas generales me aburrió mucho, pero no descarto darle una segunda oportunidad en el futuro para comprobar si me ratifico en mis impresiones.

El peor final

Los escarabajos vuelan al atardecer, de Maria Gripe (1978)

Me ha costado mucho decantarme por uno y he tenido que remontarme a las lecturas del instituto. Fue entonces cuando leí el libro mencionado, que cumplió las dos premisas que a día de hoy siguen siendo las que considero principales para catalogar un final de malo: una buena historia con un final anticlímax. En el comentario de texto que redacté entonces opiné que era una novela muy entretenida a la que le sobraban las diez páginas finales. Y es que, para mí, no hay nada peor que demorarse varias páginas tras haber cerrado por todo lo alto las tramas. No hay necesidad y estropea la impresión general.

El peor escritor

Paulo Coelho

Sí, lo sé, me he ido a lo fácil. Reconozco que solo he leído un libro de este autor: Brida. Si esta novela tenía una trama definida o un trasfondo profundo, yo fui incapaz de verlo. Por eso, aunque haya oído mil maravillas sobre El alquimista, no me atrevo con él. El rollito pseudoespiritual y de autoayuda de sus historias no es de mi estilo.

Espero que me hayáis conocido un poco más como lectora a través de mis aversiones literarias. Si consideráis que mi selección no tiene ni pies ni cabeza, podéis criticar mis críticas. Si, por el contrario, compartís alguno de mis odios, comentármelo también. A fin de cuentas, odiar lo mismo une mucho.

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