Amores literarios: mis 8 escritores recomendados

Los libros son como las parejas: dependiendo de la persona y del momento, sentimos por ellos un tipo u otro de amor. Algunos significan mucho para nosotros en una época de nuestra vida y nos dejan huella para siempre. Mientras que de otros nos avergonzamos al cabo de los años y nos negamos a reconocer que un día nos volvieron locos.

Hace una semana, leí Libros que enamoran a cualquiera, un artículo de Rubén Berrueco que estaba inspirado en Amores literarios, de Ana González Duque, que, a su vez, había tomado la idea de un vídeo de Carlos Carranza… Y así hasta el infinito, porque se trataba de un booktag bastante extendido por Youtube. Y como me gustó mucho, decidí subirme al carro. Pero voy a darle un pequeño giro: para hablar de mis amores literarios, en lugar de enumerar libros concretos, mencionaré autores. De este modo, puedo recomendar (o no) unos cuantos libros más.

Mis 8 amores literarios

Amores literarios

Foto de Emmanuel Phaeton, extraída del banco de imágenes Unsplash.

El primer amor

Dicen que el primer amor nunca se olvida. Es el descubrimiento de la pasión, y eso, irremediablemente, marca… Aunque después no llegue a más, aunque después nos demos cuenta de sus mil defectos.

1) ¿Cuál fue mi primer amor literario?

Laura Esquivel, como no me canso de repetir. Ella fue mi descubrimiento del realismo mágico, de la clase de literatura que yo quería escribir. Como agua para chocolate es el libro que más veces he leído y uno de los que más me ha influenciado. Quizá, en cada libro, he buscado esa emoción que sentí con él. Y claro que la he vuelto a encontrar, incluso he leído libros mejores que han logrado emocionarme mucho más. Pero él fue el primero, el principio de todo, y eso no se olvida.

Laura Esquivel

Laura Esquivel

Después llegó Más veloz que el deseo, que fue como encontrarse con un amor de verano diez años después: ¿dónde estaba esa belleza que apabullaba?, ¿y esa chispa que siempre me sacaba una sonrisa? No había ni rastro de aquello que me enamoró. Entonces leí Mi oscuro pasado, la tercera parte de Como agua para chocolate, y esa vuelta a los orígenes me volvió a emocionar por pura nostalgia. Como una noche de anécdotas con un antiguo amor. La magia estaba ya extinguida, sí, pero siempre nos uniría aquella historia compartida, y rememorar los buenos momentos siempre vale la pena.

Amor a primera vista

El amor a primera vista es ese que nos encontramos cuando menos lo esperamos. Nos entra por los ojos y, a la que nos despistamos, se ha colado en nuestro corazón.

2) Un escritor del que me enamoré a primera vista

De David de Juan Marcos y su primer libro, El baile de las lagartijas. El libro estaba de oferta en un estante de unos grandes almacenes y fue leer su contraportada y saber que me había enamorado. El baile de las lagartijas es la historia de Almoneda, un pueblo imaginario situado en la frontera entre España y Portugal. Cayute, el narrador, rememora su infancia, cuando sus amigos y él prometieron que nunca abandonarían el pueblo, aunque solo él ha cumplido su palabra. Y a través de sucesos, travesuras y leyendas, nos retrata Almoneda, un pueblo que año tras año se va desvaneciendo.

amores literarios David de Juan Marcos

David de Juan Marcos

Todo apuntaba a que era una novela de realismo mágico, y con eso ya me tenía ganada. Pero al leerla comprobé que, además, era una buena novela: una prosa bella, unos simbolismos evocadores, unas situaciones y unos personajes insólitos… ¡Y era la primera novela de David de Juan Marcos! Sé que después ha escrito La mejor de las vidas y El ladrón de vírgenes, pero el destino no nos ha vuelto a juntar. Todavía. Habrá que darle un empujoncito al destino, ¿no? Porque lo mío con David de Juan Marcos fue un amor a primera línea, intenso pero breve. Y estoy convencida de que si nos reencontramos puede enamorarme para toda la vida.

Del cariño al amor

Hay libros (y personas) a los que no nos acercaríamos de buenas a primeras. Pero entonces alguien nos habla bien de ellos y nos pica la curiosidad. Por darle una oportunidad no pasa nada… O eso creemos. Ni nos imaginamos que estamos a punto de caer en sus redes para siempre.

3) Un escritor que empecé a leer con cariño, pero del que me acabé enamorando

Eso me pasó a mí con José Saramago. Reconozco que títulos como Ensayo sobre la ceguera y Ensayo sobre la lucidez no me llamaban nada la atención. Es más, me sonaban a tostonazos. Pero un compañero chileno de la universidad recomendó uno de sus libros en clase de Sociología Demográfica: Las intermitencias de la muerte. Dijo la premisa: ¿qué pasaría si un día dejara de morir gente?, y leyó la primera página. Al día siguiente ya estaba yo comprando el libro. Y lo que empezó siendo una lectura con la que tenía buenas vibraciones acabó siendo uno de mis amores literarios más consolidados.

amores literarios Saramago

José Saramago

Después de Las intermitencias de la muerte, me olvidé de todos mis prejuicios con Saramago y leí Ensayo sobre la ceguera. Y se convirtió de inmediato en uno de mis libros preferidos. (Nota mental: ¡tengo que releerlo!). Poco a poco, el resto de sus obras fueron ocupando un sitio de honor en mi estantería. Por el momento he leído quince. Aún me quedan unos cuantos para completar la bibliografía de Saramago, pero tarde o temprano lo conseguiré. Porque lo mío con el autor portugués no es un amor pasajero, es amor eterno. Soy saramaganiana hasta la médula.

Solo pasión

Ya te conté que no es lo mismo la pasión que el amor, ni en la vida ni en la literatura. A veces solo buscamos pasión: pasarlo en grande, sin mayores pretensiones. Y hasta para esos momentos necesito a alguien que realmente merezca la pena.

4) Un escritor por el que siento pasión, pero no amor

Terry Pratchett es un grande, y me encanta. Me gusta tanto su saga Mundodisco que tengo nueve libros en mi estantería. Pero creo que lo nuestro no ha llegado a amor porque hemos tenido muchos altibajos. Por ejemplo, Dioses Menores, Papá Puerco o Ronda de noche me hicieron querer comprar toooodas las entregas de Mundo Disco; pero Ritos iguales me supo a poco, y Mort y El segador tampoco me gustaron tanto como esperaba, aun teniendo a la Muerte como protagonista.

Terry Pratchett

Terry Pratchett

Sin embargo, Terry Pratchett me ha dado muchas buenas lecturas, me ha hecho reír y pensar, por lo que sigo teniéndolo en mi lista de autores recurrentes, esos a los que vuelvo tarde o temprano, sobre todo después de algún desengaño literario.

Amor decepcionante

Imagínate la cita perfecta. Lo tiene todo, absolutamente todo, para enamorarte para siempre. Tus expectativas están por las nubes. Entonces llega la segunda cita y… ¡meh! No ha estado del todo mal, pero ha faltado esa chispa. ¿Dónde se ha metido? ¿Cómo ha podido cambiar tanto de una a otra?

5) Un escritor que me ha decepcionado

Mi cita perfecta fue con El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy. Amé ese libro, me volvió del revés, y por eso lo considero uno de los mejores libros que he leído. Pero Arundhati Roy no había escrito ninguna novela más, así que no podíamos repetir… Hasta ahora. Recientemente publicó El ministerio de la felicidad suprema. Y sí, su preciosa forma de escribir estaba ahí, pero la historia era un continuo ir y venir, por lo que finalmente, según mi punto de vista, quedaba deslavazada.

Arundhati Roy

Arundhati Roy

A lo mejor, si hubiera sido el primer libro que leía de Arundhati Roy me hubiera gustado más (aunque no llegara a enamorarme), pero como era el segundo, supuso una decepción. Tanto es así que no sé si me atrevería a repetir con ella si publicara otra novela. Nuestra primera vez fue tan bonita que no quiero que una nueva desilusión la empañe.

El fin del amor

Lo malo de vivir un gran amor es que se sufre más cuando llega a su fin. Pero la vida es así: no todos los amores pueden ser eternos. Y que una relación acabe no significa que no fuera una suerte haberse conocido.

6) Un autor con el que terminé la relación

Eduardo Mendoza. La última novela suya que leí fue Riña de gatos, pero la verdadera culpable del declive de nuestra relación fue El asombroso viaje de Pomponio Flato.

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza

Yo, que me enamoré perdidamente de Eduardo Mendoza con La ciudad de los prodigios y que leí con devoción Sin noticias de Gurb, La verdad sobre el caso Savolta y El misterio de la cripta embrujada, pensaba comprarme todos sus libros, como siempre hago con mis amores literarios. Pero El asombroso viaje de Pomponio Flato me pareció un insulto y el Premio Planeta Riña de gatos me confirmó que el escritor catalán ahora escribe más por compromiso que porque tenga algo que contar. Hasta oí que decía en una entrevista que sus mejores libros ya los ha escrito. Un pena, pero una realidad literaria más habitual de lo que nos gustaría admitir. No pienso leer nuevos libros de Eduardo Mendoza, pero quizá sí alguno de los antiguos. De esos en los que, además de oficio, demostraba su pasión por la literatura.

Del odio al amor hay un paso

A veces, el odio no nace de nosotros, sino que nos lo inyectan. Si todo el mundo dice que algo es aburrido o excesivamente difícil, nos quitan las ganas de comprobarlo por nosotros mismos. ¿Cuántos amores se habrán dejado pasar por atender demasiado a las opiniones de los demás?

7) Un autor que empecé odiando y acabé amando

Yo nunca he odiado a Kafka, entiéndeme, pero sí que le he tenido miedo. No me atrevía con él, creía que no entendería nada. Pero mi curiosidad por los clásicos pudo más y probé con La metamorfosis, ya que era un libro corto que podía leer de una sentada. Me fascinó tanto que, podo después, me compré la colección completa de las obras de Kafka en la caja de DeBolsillo (en realidad, fue el premio que me hice a mí misma por ganar un concurso literario, en el que me dieron un cheque de cien euros para gastar en FNAC).

KAFKA

Kafka

Entonces leí Cartas al padre (imprescindible para entender los toques autobiográficos de La metamorfosis y el permanente sentimiento de desesperanza del resto de sus escritos), El proceso y El desaparecido. En estos dos últimos casos, es más evidente la complejidad de Kafka, pero igualmente me resultaron apasionantes. Me quedan muchos de sus libros por leer, así que seguiré cultivando mi relación con Kafka en los próximos años.

El amor de mi vida

Un amor para toda la vida no tiene que ser perfecto. Aspirar a eso sería frustrante. Pero tiene que hacernos sentir bien hasta en los momentos malos, motivarnos a ser mejores, ser siempre un refugio al que regresar. Y, en ese sentido, la literatura nos lo pone más fácil que la vida. Porque en la vida es complicado encontrar un amor eterno; pero en la literatura, si rebuscamos un poco, podemos hallar varios amores literarios que duren para siempre.

8) Un escritor que es y siempre será el amor de mi vida

Qué difícil escoger solo uno . Así que diré Gabriel García Márquez. ¿Cómo iba a faltar en una lista de mis amores literarios? Y Saramago, aunque me repita. El portugués y el colombiano son mis escritores de referencia, representan aquello a lo que aspiro como escritora. ¿Al Nobel de Literatura? No, claro (bueno, sí, por soñar, que no quede). Me refiero a su capacidad de emocionar, de plasmar la esencia del ser humano, en lo bueno y en lo malo. 

mis dos amores literarios

Saramago y García Márquez juntos. ¡Ay, qué daría yo por haber presenciado ese momento!
Foto de agencias extraída de EL HERALDO Honduras.

Cien años de soledad me marcó la senda, aunque, si tuviera que escoger, hoy en día diría que El amor en los tiempos del cólera es mi libro preferido de García Márquez. No me olvido de sus cuentos («Alguien desordena estas rosas» es la hermosura hecha palabra), de la niña que le inspiró Del amor y otros demonios, de El coronel no tiene quien le escriba ni de ninguna de sus otras novelas dentro del universo de Macondo.

Me faltan todavía varios libros suyos que leer, por lo que, afortunadamente, me quedan muchos años de amor por delante. Y cuando llegue a la última página, y ya no queden nuevas obras por descubrir, regresaré a la primera, y a cada una de ellas. Porque García Márquez siempre será ese refugio literario en el que me encontraré conmigo misma: con lo que fui, con lo que soy y con lo que quiero ser.

Estos han sido los ocho escritores que he elegido.

¿Me cuentas tus amores literarios?

 

Puedes hacer mi versión de escritores o la versión de libros que hicieron Rubén y Ana.

 


A partir de hoy (14 de junio de 2018) me tomo un minidescanso en el blog. Solo publicaré el artículo correspondiente de #UnAñoDeAutoras el primer jueves de julio y el primer jueves de agosto. En septiembre regresaré a pleno rendimiento, con más artículos de escritura y corrección, realismo mágico y recomendaciones de libros. Si no quieres perderte las novedades, suscríbete a Relatos Magar clicando en la siguiente imagen. Y si me echas de menos, seguro que tienes artículos del blog aún pendientes (¡me encantará leer tus comentarios!) y podemos seguir en contacto en Twitter y Facebook.

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Comentarios

  1. Yo si amo a Terry Practchett! Sentí realmente su muerte, Nación es de mis favoritos. Pero me encanta el mundo disco! Por otro lado, yo tuve un problema con Kafka, me obligaron a leer con 15 años para la escuela y yo estaba obsesionada con los egipcios, griegos y romanos. Al pobre señor cuca de la metamorfosis no lo entendí, me daba bastante grima, la verdad… Por eso lo han pasado 15 años y sigo si animarme… Veré cuando hacerle un hueco, solo por quitarme la espinita!

    • Esther Magar dice:

      Hola, Noelia:
      Como digo en el artículo, el amor por un escritor depende también del momento en el que se lea. Quizá no era tu momento para descubrir a Kafka y ahora te encante. O tal vez no. Reconozco que sus historias son difíciles y no pueden gustar a todos. Y no me extraña que estés enamorada de Terry, era único. Gracias por compartir tu amor (y odio) literario. 🙂

  2. Me ha gustado mucho esta entrada, más personal y distendida. A mi uno de los autores que más me ha impactado es Orwell. Y cuando lo releo, aprecio aún más su manera de escribir tan sencilla y directa, con tanto contenido. En este sentido, lo que más me sorprende es como te cambia el paso del tiempo (a veces). Cuando tenía doce años, leí “El misterio de los hombres peces” de Antonio Rivera. Lo leí en una noche, no podía parar. Años después quise volver a ese amor fugaz adolescente, pero ya no existía en ningún sentido.
    ¿Hay algo que hayas leído, que te entusiasmase y que años después, al releerlo, te defraudase?

  3. Esther Magar dice:

    Hola, Juan:
    Releo poco y, afortunadamente, con lo poco que he releído, me ha pasado al revés: la primera lectura me aburrió y la segunda me gustó. Por ejemplo, ‘Un mundo feliz’, de Aldous Huxley. Quizá algún día relea ‘1984’, porque en su día también me aburrió, y eso que ‘Rebelión en la granja’ es uno de mis libros favoritos.

    Saludos.

  4. Hola, me gustaría recomendarte, en mi ignorancia absoluta acerca de literatura a un autor con el que yo he alucinado desde niño con el primer libro que leí. Milan Kundera, un checo que te hace delirar en cada hoja. “La insoportable levedad del ser”, “La vida está en otra parte”, “la lentitud” y la lista sigue interminable.
    Si te gustó Saramago quizás te podría gustar Germán Marín, un escritor chileno crack! Si te interesa puedes entrar en mi página de instagram en la que hago recomendaciones culturales. @la.cacerola https://www.instagram.com/la.cacerola/ Muchos Saludos,

    • Esther Magar dice:

      Hola, Gonzalo:
      De Milan Kundera he leído un par, pero a Germán Marín no lo conocía, gracias por la recomendación.

      Saludos.

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