La sonrisa etrusca, una reivindicación de la tercera edad

la sonrisa etruscaLA SONRISA ETRUSCA, de José Luis Sampedro (1985)

Entrañable es la palabra que mejor define mi opinión acerca de La sonrisa etrusca.

Su protagonista es Salvatore, un viejo machista, cascarrabias y bruto que se ve obligado a abandonar su tierra natal (Calabria) y a instalarse en casa de su hijo Renato, casado y con un hijo de apenas un año.

Su estancia en Milán no es del agrado de Salvatore. No comprende la vida en la ciudad, pero tampoco el cambio de su hijo y el comportamiento de su nuera. Y mucho menos, la manera que tienen de educar a su nieto. La novela nos presenta los pensamientos de Salvatore, de ideales férreos, que enarbola el campo frente a la ciudad y la forma de vida de antaño frente a la actual.

Y pese a su carácter gruñón y extremista, Salvatore cautiva. Detrás de esa apariencia hosca, se nos desvela sentimental, auténtico, humano. Y gran parte de esa evolución se debe al vínculo que se crea entre su nieto y él. Sin duda, a muchos lectores les hará rememorar recuerdos propios.

¿Por qué merece la pena leer La sonrisa etrusca?

La sonrisa etrusca es una historia llena de enseñanzas de vida, que rompe con la concepción demasiado extendida de que la tercera edad es una etapa de estancamiento y decadencia. Y es que Salvatore nos demuestra cómo es posible seguir aprendiendo y disfrutando a pesar de los años y las circunstancias aciagas, de manera más intensa, incluso.

La sonrisa etrusca, mi novela preferida de Sampedro

Hasta el momento, he leído tres novelas de Sampedro: El río que nos lleva (1961), La vieja sirena (1990), y esta. Para mí, La sonrisa etrusca es la mejor de ellas. Es la más fácil de leer (en ocasiones, el autor es algo denso) y, además, la más emotiva.

Merece la pena leer a José Luis Sampedro. Es un autor con una increíble capacidad para entender las pasiones humanas y describirlas con maestría. Y sobre todo merece la pena leer La sonrisa etrusca. Una novela indispensable, de esas que perduran en el recuerdo y que las evocas siempre con una sonrisa.

 

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