El origen del realismo mágico: los padres del género

Seguro que muchos piensan que Cien años de soledad fue el origen del realismo mágico. Por algo se considera a Gabriel García Márquez el padre del género, ¿no? Bueno, él escribió el libro más famoso de realismo mágico, sí, pero no fue el primero en aventurarse en este fascinante género literario. 

Cuadro surrealista de Vladimir Kush. No es realismo mágico, pero en mí provoca la misma emoción.

El origen del realismo mágico: más allá de Gabriel García Márquez

Para conocer el origen del realismo mágico, hay que viajar atrás en el tiempo. En concreto, hasta la primera mitad del siglo pasado. Durante esos años, hubo varios autores que innovaron temáticas y estructuras narrativas. Queriéndolo o sin querer, estaban construyendo los pilares del realismo mágico, que sería eje del boom literario latinoamericano que predominó durante la segunda mitad del siglo XX y del que García Márquez se erigió como referente gracias al universo de Macondo.

Muchos de esos autores ocupan un puesto de honor en la literatura universal. Pero otros tantos han quedado relegados a un segundo plano, pese a su impresionante contribución literaria. Por eso quiero rendirles homenaje recordando sus obras, aquellas con las que marcaron el origen del realismo mágico.

 Escritores precursores del realismo mágico

 

Arturo Uslar Pietri: Las lanzas coloradas (1931)

Este escritor venezolano fue el primero en emplear el término «realismo mágico» dentro del ámbito literario. Lo hizo en su ensayo El cuento venezolano y lo definió así: «Lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad. Lo que, a falta de otra palabra, podría llamarse realismo mágico». Y fue en su novela Las lanzas coloradas donde comenzó a ponerlo en práctica.

Durante la guerra de la independencia de Venezuela, que enfrenta al bando de Simón Bolívar y al del caudillo Boves, la joven y bella doña Inés entabla amistad con David, un inglés de ideas liberales. A través de su historia, Las lanzas coloradas ahonda en el enfrentamiento ideológico entre una educación religiosa condicionada por una dominación colonial monárquica y la lucha emancipada, que se ve como pecaminosa.

Miguel Ángel Asturias: El Señor Presidente (1933)

Este escritor guatemalteco, ganador del Premio Nobel en 1967, fue uno de los precursores del realismo mágico, como también de la denominada novela del dictador. Como se ve en esta lista, la novela del dictador está estrechamente relacionada con el origen del realismo mágico. Miguel Ángel Asturias escribió El Señor Presidente en 1933, inspirándose en la figura del dictador Manuel Estrada Cabrera. Sin embargo, la censura del gobierno de su país no permitió publicarla hasta 1946.

El Señor Presidente supone un descenso a los infiernos a través de la reconstrucción de una atmósfera de pesadilla, forjada por el ejercicio ilícito del poder y por la omnipresencia de la tortura y el miedo. La visión esperpéntica de la realidad y el lirismo descarnado logran transfigurar esta situación histórica concreta en una realidad literaria autónoma.

José de la Cuadra: Los Sangurimas (1934)

José de la Cuadra es el mejor exponente del realismo mágico de su país, Ecuador. Reconocimiento que logró pese a que murió joven y no tuvo tiempo de explotar su talento. Sus obras giraron alrededor de la vida del campesino costeño, que poco tenía que ver con la del indígena serrano. Su novela Los Sangurimas es una lectura imprescindible para conocer el origen del realismo mágico de primera mano.

Los Sangurimas son una familia que se toma la justicia por su cuenta. El patriarca es Nicasio Sangurima, un hombre centenario vinculado con la mafia. Se dice de él que tiene poder, riqueza, mujeres y dones tenebrosos gracias a un pacto con el demonio.

Wenceslao Fernández Flórez: El bosque animado (1943)

origen realismo mágico Wenceslao Fernández Flórez

El escritor Wenceslao Fernández Flórez plasmó en sus obras el sentir gallego, su preocupación por la situación social del campesinado y por la defensa ecológica del ámbito rural. El bosque animado se considera la primera novela de realismo mágico española, y por eso le dediqué un artículo en solitario.

El bosque animado es el libro de la fragua de Cecebre, donde existen infinitas almas que animan el bosque entero. A través de la seductora y mágica narración de Wenceslao Fernández Flórez, el lector conocerá los latidos ocultos del alma humana en consonancia con la naturaleza.

Alejo Carpentier: El reino de este mundo (1949)

Aunque el cubano Alejo Carpentier prefería denominarlo real maravilloso en lugar de realismo mágico, pues para él eran conceptos distintos, su influencia fue tan relevante durante la primera mitad del siglo XX para todo lo que llegaría después que es necesario mencionarlo. El reino de este mundo fue la primera novela en la que se describió la historia de América como una crónica de lo real maravilloso.

El reino de este mundo recrea los acontecimientos que precedieron y siguieron a la independencia haitiana. En un mundo exuberante, desaforado y legendario, brillan con luz propia el licántropo Mackandal, en quien se conjugan la rebelión popular y los poderes sobrenaturales, y el dictador Henri Christophe, quien alumbró en su palacio de Sans-Souci y la ciudadela de La Ferrière arquitecturas dignas de Piranesi.

Rafael Sánchez Ferlosio: Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951)

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El novelista, ensayista, gramático y lingüista Rafael Sánchez Ferlosio perteneció a la generación denominada los niños de la guerra, formada por aquellos escritores que crecieron durante la guerra civil española. Su novela El Jarama se considera una de las más relevantes de la literatura de posguerra, pero cuatro años antes publicó Industrias y andanzas de Alfanhuí, que muchos catalogan como el primer relato de realismo mágico español. Una auténtica delicia (aquí tienes mi reseña).

El niño Alfanhuí planea mil industrias para atrapar los colores de su entorno, esa belleza en la que nadie se fija. No le interesa conocer la verdadera realidad, sino el ensueño que la envuelve. Así se convierte en espectador itinerante de los personajes más extraños. Entre andanza y andanza, crece, se vuelve más sabio y, quizá, más triste.

Álvaro Cunqueiro: Merlín y familia (1955)

El gallego Álvaro Cunqueiro trasladó su fascinación por la mitología celta a sus novelas. Merlín y familia es otro de los primeros ejemplos de novelas de realismo mágico españolas.

El viejo Merlín de las historias de Bretaña se hospeda en Galicia. Allí llegan las gentes en busca de sus saberes mágicos. Sus historias, que surgen de las crónicas del medievo y de las leyendas gallegas y bretonas, conforman esta obra cargada de humor.

Juan Rulfo: Pedro Páramo (1955)

Hablar de realismo mágico es hablar de Pedro Páramo, aunque a Juan Rulfo nunca le gustara ese término para definirla. Pedro Páramo es una de las mejores novelas de realismo mágico, además de una obra cumbre de la literatura universal.

Juan Preciado va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar misterioso. Allí, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos y que Pedro Páramo está muerto.

Augusto Roa Bastos: Hijo de hombre (1960)

Hijo de hombre, la primera novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, sigue las características que posteriormente se asociaron al realismo mágico. Es la primera parte de una trilogía que completó con Yo el Supremo (1974) y El fiscal (1993).

Miguel Vera narra las vivencias de tres generaciones de personajes durante el violento periodo que va desde la independencia de Paraguay hasta la guerra del Chaco. De este modo, crea una peculiar intrahistoria de su país, en la que defiende su religión, sus lenguas y su cultura popular.

Carlos Fuentes: Aura (1962)

El mexicano Carlos Fuentes, además de escritor y diplomático, fue uno de los principales exponentes del boom latinoamericano y recibió numerosos premios. Publicó la novela corta Aura, una de sus obras más reconocidas, en 1962. Para muchos, es fantasía; para otros, realismo mágico. Más allá de las etiquetas, es una lectura que merece la pena tanto para los que quieran disfrutar de una historia envolvente como para los escritores que busquen buenos ejemplos de narraciones en segunda persona. Aquí puedes leer mi reseña.

Felipe Montero, un joven historiador, responde al anuncio del periódico de Consuelo Llorente, una anciana que busca un secretario para un asunto relacionado con los papeles de su difunto esposo. Al acudir a su casa, conocerá a Aura, la sobrina de la viuda, de la que se enamorará al instante, perdiendo el sentido de la realidad.

La reñida paternidad del realismo mágico

Como ves, no se le puede otorgar la paternidad del realismo mágico a García Márquez, como tampoco debería darse a ningún otro escritor en solitario. Unos y otros aportaron y se influenciaron para crear y enriquecer este género que marcó un hito literario y que aún fascina en nuestros días. Aquí te he hablado de diez escritores precursores del realismo mágico, pero seguro que me falta alguno.

¿Conoces otros escritores que marcaron el origen del realismo mágico?

 


 

Y si quieres conocer a las madres:

Escritoras de realismo mágico

 


 

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Comments

  1. Me enamoré de este post. Encontrar a Uslar siempre es un placer. Su obra es importantísima dentro de la literatura venezolana. Causalmente quería hacer un post de realismo mágico en mi blog en las próximas semanas pero te me has adelantado jaja!

    Hay una obra que me encanta que se llama El Tapiz de Malacia de Brian W. Aldiss, que si no la has leído, te la recomiendo con los ojos cerrados. No tiene desperdicio.

    Un abrazo.

    • Esther Magar dice:

      ¡Haz ese post, por favor! Me encantará leerlo.
      Y apunto tu recomendación. Tengo mucho realismo mágico por descubrir.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

      • Juan Ignacio dice:

        Gracias por compartir. Qué genial lo de estos maestros. Lo de Rulfo, una obra breve pero tremenda. Su estilo limpio, despojado, cargado de imágenes. El propio GM decía admirarlo y cuando se evadía de los periodistas diciendo que tenía «Pedro Páramo» esperando. A propósito, alguna vez respondió a la prensa que lo que él hacía no era realismo mágico, que simplemente contaba las cosas que sucedían en su aldea.
        Pero para el resto del mundo sonaba «mágico», aun sigue sonando.

        • Esther Magar dice:

          Hola, Juan Ignacio:
          Es cierto lo que dices. Cuando leí la biografía de García Márquez, comprobé que su obra tenía mucho que ver son su familia, cuyos miembros eran tan maravillosos como sus personajes.
          Gracias por tu comentario.

  2. He leído a algunos como Arturo Uslar Pietri, Juan Rulfo y Ángel Asturias. Todos me gustan.
    A tu pregunta de si existen otros autores en la misma línea, recomiendo a Álvaro Cepeda Samudio, autor de la Casa Grande. Miembro del grupo de Barranquilla, junto con Germán Vargas y Álvaro Cepeda Samudio y del mismo Gabriel García Márquez.
    Es una escritura muy Caribe.

    • Esther Magar dice:

      Muchas gracias, Luz María:
      Apunto los escritores que me citas, a los que no tengo el gusto de haber leído. Me encanta la escritura Caribe. 🙂

  3. ¡Hola! Aparte de García Márquez, solo he leído de tu lista Pedro Páramo, aunque conocía Merlín e Familia por una amiga gallega… Significa que tengo que hacer mis deberes 😉

  4. Iraís dice:

    Hola, «La amortajada», de Maria Luisa Bombal, 1938.

  5. Lucciola Santos dice:

    Como ecuatoriana te sugiero Los Sangurimas de José De La Cuadra. Me atrapó tanto que lo leí en 1 día.

    • Esther Magar dice:

      Espero tener la oportunidad de leerlo, me resulta una historia muy atractiva, y tras tu comentario, aún más.

      Gracias.

  6. Sherri Marquez dice:

    Si les gusto Pedro Paramo, deben tambien leer «El Llano en Llamas» de J. Rulfo. Por su parte si estan en la misma movide de lo real maravillos/realismo migico pueden leer «Aura» de Carlos Fuentes. Tiene su propio estilo pero vale la pena dejarse perder en sus narraciones.
    Gracias por el «post.» Estoy haciendo un trabajo de literatura, una comparacion entre «La Fiesta del Chivo» (Vargas Llosa) y «El Senor Presidente» (Asturias).

    • Esther Magar dice:

      Gracias por las recomendaciones. ‘El llano en llamas’ y ‘Aura’ me parecieron libros magníficos. Tengo que leer más de Vargas Llosa y descubrir a Asturias.

      Saludos.

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