El origen del realismo mágico: los 7 padres del género

Seguro que muchos pensáis que Cien años de soledad fue el origen del realismo mágico. Por algo se considera a Gabriel García Márquez el padre del género, ¿no? Bueno, él escribió el libro más famoso de realismo mágico, sí, de ahí que se le adjudique la paternidad. Pero García Márquez no fue el primero en aventurarse en este fascinante género literario. Antes de 1967, fecha en la que vio la luz Cien años de soledad, ya se había acuñado el término de realismo mágico y se habían publicado libros que sentaban las bases que García Márquez explotaría después en su obra más emblemática.

Cuadro surrealista de Vladimir Kush. No es realismo mágico, pero en mí provoca la misma emoción.

 

El origen del realismo mágico: más allá de Gabriel García Márquez

Para conocer el origen del realismo mágico, hay que viajar atrás en el tiempo. Concretamente, hasta la primera mitad del siglo pasado. Durante esos años, hubo varios autores que innovaron temáticas y estructuras narrativas. Queriéndolo o sin querer, estaban construyendo los pilares del realismo mágico, que sería eje del boom literario latinoamericano que predominó durante la segunda mitad del siglo XX. Y del que García Márquez se erigió como referente gracias al universo de Macondo.

Muchos de esos autores ocupan un puesto de honor en la literatura universal. Pero otros tantos han quedado relegados a un segundo plano, pese a su impresionante contribución literaria. Por eso quiero rendirles homenaje recordando sus obras, aquellas con las que marcaron el origen del realismo mágico.

 

 7 escritores precursores del realismo mágico

 

Arturo Uslar Pietri: Las lanzas coloradas (1931)

Este escritor venezolano fue el primero en emplear el término «realismo mágico» dentro del ámbito literario. Lo hizo en su ensayo El cuento venezolano y lo definió así: «Lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad. Lo que, a falta de otra palabra, podría llamarse realismo mágico». Y fue en su novela Las lanzas coloradas donde comenzó a ponerlo en práctica.

Durante la guerra de la independencia de Venezuela, que enfrenta al bando de Simón Bolívar y al del caudillo Boves, la joven y bella doña Inés entabla amistad con David, un inglés de ideas liberales. A través de su historia, Las lanzas coloradas ahonda en el enfrentamiento ideológico entre una educación religiosa condicionada por una dominación colonial monárquica y la lucha emancipada, que se ve como pecaminosa.

 

Miguel Ángel Asturias: El Señor Presidente (1933)

Este escritor guatemalteco, ganador del Premio Nobel en 1967, fue uno de los precursores del realismo mágico, como también de la denominada novela del dictador. Como se ve en esta lista, la novela del dictador está estrechamente relacionada con el origen del realismo mágico. Miguel Ángel Asturias escribió El Señor Presidente en 1933, inspirándose en la figura del dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera. Sin embargo, la censura del gobierno de su país no permitió publicarla hasta 1946.

El Señor Presidente supone un descenso a los infiernos a través de la reconstrucción de una atmósfera de pesadilla, forjada por el ejercicio ilícito del poder y por la omnipresencia de la tortura y el miedo. La visión esperpéntica de la realidad y el lirismo descarnado logran transfigurar esta situación histórica concreta en una realidad literaria autónoma.

 

José de la Cuadra: Los Sangurimas (1934)

José de la Cuadra es considerado el mejor exponente del realismo mágico de su país, Ecuador. Reconocimiento que logró pese a que murió muy joven y no le dio tiempo a explotar todo su talento. Sus obras giraron alrededor de la vida del campesino costeño, que poco tenía que ver con la del indígena serrano. Su novela Los Sangurimas es una obra imprescindible para conocer el origen del realismo mágico de primera mano.

Los Sangurimas son una familia que se toma la justicia por su cuenta. El patriarca es Nicasio Sangurima, un hombre centenario vinculado con la mafia. Se dice de él que tiene poder, riqueza, mujeres y dones tenebrosos gracias a un pacto con el demonio.

 

Alejo Carpentier: El reino de este mundo (1949)

Aunque el cubano Alejo Carpentier prefería denominarlo real maravilloso en lugar de realismo mágico, pues para él eran conceptos distintos (tema en el que podemos profundizar en otra ocasión si queréis), su influencia fue tan relevante durante la primera mitad del siglo XX para todo lo que llegaría después, que es necesario mencionarlo al hablar del origen del realismo mágico. El reino de este mundo fue la primera novela en la que describió la historia de América como una crónica de lo real maravilloso.

El reino de este mundo recrea los acontecimientos que precedieron y siguieron a la independencia haitiana. En un mundo exuberante, desaforado y legendario, brillan con luz propia el licántropo Mackandal, en quien se conjugan la rebelión popular y los poderes sobrenaturales, y el dictador Henri Christophe.

 

Álvaro Cunqueiro: Merlín y familia (1955)

El gallego Álvaro Cunqueiro trasladó su fascinación por la mitología celta a sus novelas. Merlín y familia es un excelente ejemplo del realismo mágico hecho en España. También es uno de los primeros ejemplos de novelas de este género en nuestro país.

El viejo Merlín de las historias de Bretaña se hospeda en Galicia. Allí llegan las gentes en busca de sus saberes mágicos. Sus historias, que surgen de las crónicas del medievo y de las leyendas gallegas y bretonas, conforman esta obra cargada de humor.

 

Juan Rulfo: Pedro Páramo (1955)

Hablar de realismo mágico es hablar de Pedro Páramo, aunque a Juan Rulfo nunca llegará a gustarle ese término para definir el género de su gran obra. Pedro Páramo es considerada una de las mejores novelas de realismo mágico, además de una obra cumbre de la literatura universal.

Juan Preciado va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar misterioso. Allí, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos, y que Pedro Páramo está muerto.

 

Augusto Roa Bastos: Hijo de hombre (1960)

Hijo de hombre, la primera novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, sigue las características que posteriormente se asociaron al realismo mágico para constituirlo como género. Es la primera parte de una trilogía que completó con Yo el Supremo (1974) y El fiscal (1993).

Miguel Vera narra las vivencias de tres generaciones de personajes durante el violento periodo que va desde la independencia de Paraguay hasta la guerra del Chaco. De este modo, crea una peculiar intrahistoria de su país, en la que defiende su religión, sus lenguas y su cultura popular.

La reñida paternidad del realismo mágico

Como veis, no se le puede otorgar la paternidad del realismo mágico a García Márquez. Como tampoco debería darse a ningún otro escritor en solitario. Unos y otros aportaron y se influenciaron para crear y enriquecer este género que marcó un hito literario y que aún fascina en nuestros días.

¿Conocíais a estos escritores? ¿Habéis leído alguna de sus obras? Yo había oído hablar de la mayoría, pero por el momento solo he leído a Juan Rulfo. Y tengo Yo el Supremo en mi librería. Pero ahora que sé que pertenece a una trilogía, me pregunto si será imprescindible que lea Hijo de hombre antes.

¡Ay!, mi lista de pendientes no deja de crecer. Pienso dar un buen repaso a estos libros que supusieron el origen de mi género favorito. Me llaman muchísimo la atención Los Sangurimas y Merlín y familia. ¿Y a vosotros?

Seguro que me he dejado más de un autor y libro significativo en el tintero. ¿Conocéis algún otro libro de los primeros tiempos del realismo mágico que debería aparecer en esta lista?

 

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Comentarios

  1. Me enamoré de este post. Encontrar a Uslar siempre es un placer. Su obra es importantísima dentro de la literatura venezolana. Causalmente quería hacer un post de realismo mágico en mi blog en las próximas semanas pero te me has adelantado jaja!

    Hay una obra que me encanta que se llama El Tapiz de Malacia de Brian W. Aldiss, que si no la has leído, te la recomiendo con los ojos cerrados. No tiene desperdicio.

    Un abrazo.

    • Esther Magar dice:

      ¡Haz ese post, por favor! Me encantará leerlo.
      Y apunto tu recomendación. Tengo mucho realismo mágico por descubrir.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

      • Juan Ignacio dice:

        Gracias por compartir. Qué genial lo de estos maestros. Lo de Rulfo, una obra breve pero tremenda. Su estilo limpio, despojado, cargado de imágenes. El propio GM decía admirarlo y cuando se evadía de los periodistas diciendo que tenía “Pedro Páramo” esperando. A propósito, alguna vez respondió a la prensa que lo que él hacía no era realismo mágico, que simplemente contaba las cosas que sucedían en su aldea.
        Pero para el resto del mundo sonaba “mágico”, aun sigue sonando.

        • Esther Magar dice:

          Hola, Juan Ignacio:
          Es cierto lo que dices. Cuando leí la biografía de García Márquez, comprobé que su obra tenía mucho que ver son su familia, cuyos miembros eran tan maravillosos como sus personajes.
          Gracias por tu comentario.

  2. He leído a algunos como Arturo Uslar Pietri, Juan Rulfo y Ángel Asturias. Todos me gustan.
    A tu pregunta de si existen otros autores en la misma línea, recomiendo a Álvaro Cepeda Samudio, autor de la Casa Grande. Miembro del grupo de Barranquilla, junto con Germán Vargas y Álvaro Cepeda Samudio y del mismo Gabriel García Márquez.
    Es una escritura muy Caribe.

    • Esther Magar dice:

      Muchas gracias, Luz María:
      Apunto los escritores que me citas, a los que no tengo el gusto de haber leído. Me encanta la escritura Caribe. 🙂

  3. ¡Hola! Aparte de García Márquez, solo he leído de tu lista Pedro Páramo, aunque conocía Merlín e Familia por una amiga gallega… Significa que tengo que hacer mis deberes 😉

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