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Los gozos y las sombras

gozosLOS GOZOS Y LAS SOMBRAS, Gonzalo Torrente Ballester (1957-1962): Esta obra es una trilogía compuesta por El señor llega (1957), Donde da la vuelta el aire (1960)La Pascua triste (1962) y nos sitúa en la España de preguerra, concretamente en un pueblo gallego ficticio: Pueblanueva del Conde. Podría decir que Torrente Ballester es un escritor excepcional que sabe narrar de forma ágil y construir diálogos de esos en los que cada frase merece un minuto de reflexión; podría decir que nos enseña el convulso panorama político-económico-social español de aquella época, para entender todo lo que se desencadenó años después; podría enumerar las muchísimas virtudes de esta historia para animaros a leerla, pero hay una que sobresale por encima del resto: Carlos Deza, Doña Mariana, Clara Aldán, Cayetano, y cada uno de los personajes de esta ficción, se convierten en personas de carne y hueso, reales, cercanas, a las que adoras o detestas, según la situación. Y ese es, para mí, el gran logro de esta novela. Creo que es el libro que “más me he creído”. Los personajes están tan bien construidos que cuesta pensar que sean una simple invención.

Los temas más recurrentes en esta novela costumbrista son la lucha entre el viejo poder (nobleza, sangre) y el nuevo (burguesía, dinero), las expectativas respecto a uno mismo y a los demás, la sexualidad en el hombre y en la mujer y la carga del pecado (más allá del concepto puramente religioso). A pesar de una extensión superior a las 1000 páginas, se lee con facilidad y se disfruta de cada una de ellas. Sin duda, una de las mejores novelas que he leído este año que, además, me sirvió para descubrir a Torrente Ballester, al que ya he subido a mi altar personal de autores preferidos. Y pensar que tenía esta trilogía olvidada en mi estantería hace más de una década…

Recomendación: Si quieres un BUEN LIBRO (así, con mayúsculas) este lo es: buena historia, personajes para el recuerdo, diálogos redondos y la brillantez narrativa de Torrente Ballester para combinar todos estos elementos.

6 comentarios el “Los gozos y las sombras

  1. Esther Riobó
    19 de diciembre de 2012

    Excelente reseña, yo hace años que pensaba leerlo pero hasta ahora no lo he intentado. Saludos.

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  2. La Palabra Infinita
    21 de diciembre de 2012

    No he leído Los gozos y las sombras, conocido también por la magnífica serie de TVE, pero sí Filomeno a mi pesar, que fue Premio Planeta en 1988: una auténtica delicia, igual que La saga/fuga de JB. No sé por qué a veces solo leemos las novedades de las librerías cuando hay autores que merece la pena no olvidar. Y por último, tengo un especial cariño a Torrente Ballester porque nació en Serantes, cerca de Ferrol, donde también lo hizo mi bisabuelo. Gracias por la reseña. Un saludo.

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    • Relatos Magar
      21 de diciembre de 2012

      Yo he descubierto a Torrente Ballester este año con ésta obra y “Crónica del rey pasmado” y tengo claro que le voy a hacer hueco en mi estantería al resto de sus libros. Me llama especialmente la atención el que mencionas de “La saga/fuga de JB” y, en cuanto pueda, me haré con él. La verdad es que yo tiro más de clásicos que de novedades pero, a fin de cuentas, lo importante es saber rescatar libros que merezcan la pena, sin importar que sean de hace décadas (incluso siglos) o recientes. Gracias por tu comentario y por las sugerencias. Saludos.

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  3. Ángel Bernardo Galindo Serrano
    20 de septiembre de 2014

    Trilogía Los Gozos y Las obras de Gonzalo Torrente Ballester
    Edición Bruguera. Narradores de Hoy. Tapa blanda. Año 1.982.
    El Señor Llega/ Donde da la vuelta el aire/ La Pascua triste

    Una de las “verdades” con más insistencia difundidas por la progresía patria es aquella, ya clásica, que describe a la España del periodo comprendido entre los años 1.940 y 1.975 como un páramo cultural oscuro y tenebroso en el que, a duras penas podían crecer algunos escuálidos hierbajos permitidos por el Régimen. Mentira, claro. Mentira como casi todos los productos fabricados en la misma factoría. Gonzalo Torrente Ballester es un buen ejemplo.
    Estos días he estado leyendo la Trilogía “Los Gozos y las Sombras”. La edición que he manejado es la de Editorial Bruguera de Abril del año 1.982. Y he llegado a la conclusión de que durante mucho tiempo hemos sido tremendamente injustos con algunos de nuestros escritores, nadie sabe porqué (o si).
    He de decir desde el principio que la novela me ha gustado mucho pues mantiene el interés en todo momento gracias a una historia muy atractiva y bien contada, a unos diálogos ágiles, al modo en que aborda cuestiones eternas y a la maestría del narrador. Las descripciones son a la vez precisas y bellas. Aunque nunca hayas estado en Galicia, nadie lo diría.
    Está ambientada la novela en un pequeño pueblo costero de La Coruña, pueblo imaginario en el que siempre llueve (“Llovía a Dios dar agua”, dice el escritor en una ocasión) y en el que sopla un viento infernal. El suelo siempre es barro y el cielo plomo. Curiosamente, cuando llegan la primavera y el verano, Torrente hace un paréntesis y vuelve a comenzar otra vez en el otoño. El escritor describe con detalle los paisajes, la vida y costumbres de los vecinos. Pero también nos habla de sus vicios, de sus esperanzas, de sus sentimientos, ambiciones y luchas.
    Al principio hemos sido perfectamente informados acerca de las distintas familias o ramas y las relaciones entre ellas.
    Nos encontramos en una época crucial de la historia de España: La Segunda República. En concreto la acción de desenvuelve en el breve periodo en que gobernaron las derechas, aproximadamente el año 1.934 y el ascenso de las izquierdas tras un presunto pucherazo al que también se refiere al autor de pasada. Se hacen alusiones a políticos de la época como Manuel Azaña o Gil Robles.
    En el microcosmos de Pueblanueva están representados prácticamente todos las tendencias políticas: Socialistas/fascistas, anarquistas/fascistas, tradicionalistas monárquicos..
    La Constitución Republicana fue generosa en materia de derechos y libertades. Ello, no obstante, no acabó de reflejarse en la vida diaria de los españoles que seguían sin ser libres e iguales ante la Ley. Los vecinos han pasado de ser esclavos, siervos y súbditos de los señores que mandaban en la tierra ( los Churruchaos en este caso), a ser súbditos, esclavos y siervos del nuevo cacique socialista, el empresario Cayetano Salgado. Casi al final de la novela, Don Lino, ya diputado republicano, lo explica de forma muy clara.
    Al parecer no les importa. No les importa que su vida y bienestar dependan del estado de ánimo de un déspota. No les importa que sus hijas o sus hermanas sean desvirgadas por el macho Cayetano ni que este les imponga, a los casados, un bonito par de cuernos cuando tenga el capricho.
    La situación de las mujeres es todavía peor. Su voluntad poco cuenta, trabajando esclavizadas o usadas como mercancía sexual a cambio de un puesto de trabajo en el astillero para sus padres o hermanos.
    Cayetano quiere el poder. Es lo que le pone. Ser coleccionista de mujeres responde también al deseo de dominarlas.
    No le basta con su posición y su riqueza, ambiciona más, quiere ser ministro o dirigir un futuro gobierno socialista quizá inspirado en los regímenes bolcheviques. El autor nos da alguna pista sobre el funcionamiento de la empresa de Salgado, que parece abonar esta idea (comedores colectivos, grupos de casas para obreros, sanatorio para tísicos etc) y, para rematarlo todo, Cayetano controla también a todos los demás poderes, incluso al Alcalde y a los jueces; tiene infiltrados en el servicio de correos, la notaría, etc… No hay escapatoria: El heredero se enterará por Cayetano del contenido del testamento antes de que se abra, el amo conocerá inmediatamente el contenido de todas las cartas que van y vienen (un lugar con todos los derechos garantizados, vamos).
    Sin embargo, no parece que la historia vaya a acabar como en Fuente Ovejuna. Salvo escasas excepciones, los cornudos, consentidos y cabrones parecen mansos como corderitos.
    Gran interés tiene el trasfondo religioso de la novela. Torrente Ballester era católico y creyente. Plantea varias cuestiones esenciales de la vida espiritual y también terrenal de un cristiano:
    .- La relación entre Dios y nuestra conciencia.
    .- La figura del demonio. (encarnada a veces en Cayetano y otras en forma espiritual dentro de cada persona)
    .- El libre albedrío y la predestinación.
    .- La manipulación, transformación y monopolio de la doctrina original de Cristo y la interpretación interesada de qué es el amor de Dios.
    .- El mal, el pecado y la mala conciencia.
    .- La relación entre ciencia y religión.
    .- La obediencia a los superiores eclesiásticos.
    .- La proscripción de los curas y monjas o religiosas, personas que han de disfrazarse en Madrid para evitar problemas.
    .- La consideración, por parte del Gobierno del Frente Popular, de las procesiones como problemas de orden público.
    .- La vivencia de la fe religiosa como algo individual y no como mimetismo o inercia.
    .- La santidad no debe llegar al extremo de tener que pasar hambre y frio en los conventos
    Pueden encontrase, quizás, ciertas concomitancias con la novela de Dostoievski “Los hermanos Karamazov”, sobre todo lo relativo al monasterio, la vida de los monjes, su condición humana, las inquietudes religiosas, el amor de Dios en su origen y su interpretación por las jerarquías..
    Dentro de un clima general de represión, hay frecuentísimas referencias al sexo a lo largo de toda la novela:
    -. La masturbación femenina considerada como un pecado.
    .- La promiscuidad sexual de Cayetano entendida como forma de ejercer el poder sobre las mujeres, y, acaso, como forma de dar salida a un complejo de Edipo.
    .- El instinto sexual de Doña Lucía que sueña con el “Demonio Cayetano”.
    .- Las mujeres que consideran normal ofrecerse o ser ofrecidas como mercancía sexual a cambio de un empleo para el padre o el hermano.
    .- La práctica del sexo en el matrimonio como obligación pesada y monótona.
    En determinados pasajes, el relato parece un diario de bragueta de Cayetano Salgado.
    Caracterización de los personajes principales.
    Doña Mariana quiere mantener a toda costa el viejo espíritu, con su casa palaciega, sus alfombras, sus muebles y sus candelabros. Para ello quiere valerse de Carlos y de la posibilidad que el testamento da al testador de disponer de sus bienes después de muerto. También quiere mantener su influencia en el pueblo. No considero que sea mala persona. La muerte le sobreviene por un acto de “cojones”. Su muerte coincide con la llegada del buen tiempo a Pueblanueva. Genio y figura….
    Carlos Deza es descendiente de una familia que ha tenido el poder durante siglos en la localidad. Pero no parece importarle mucho el poder. Sólo quiere ser libre. Cuando puede serlo, se cree atado por fuerzas que le superan y no comprende, o por un destino imposible de modificar. Viene de Viena donde ha estudiado psiquiatría. Son frecuentes las referencias a Freud o al psicoanálisis, doctrina en boga en aquellos años y por la que Torrente parece interesarse. Representa a la ciencia que pretende ser más fría. En determinados momentos muestra una frialdad y una debilidad exasperantes. Durante toda la novela se van entremezclando las explicaciones científicas y las religiosas a los problemas del ser humano. Carlos puede estar predestinado o puede que simplemente su comportamiento sea condicionado por los genes o sea un instrumento en manos de otras personas para la consecución de sus fines (Doña Mariana o Rosario, esta última, por cierto, se casa al final de la segunda parte con Ramón y desaparece de la historia).
    Carlos querría vivir en Pueblanueva sin tomar partido, pero unos y otros le explican, bien directamente, bien a través de sucesivos “recados”, que eso es imposible. En términos generales tenemos dos bandos: Los que llaman a Cayetano el amo, corte de cornudos, consentidos, resignados y arrastrados, y los pescadores, que dependen de “La Vieja” Doña Mariana y que intentan ser redimidos por el anarquista Juan. También hay bichos raros como Clara Aldán, mujer independiente, o su hermana que va, o iba para monja; Paquito el relojero, del que no sabemos realmente si está loco o se lo hace poniéndose ese disfraz para sobrevivir.
    Cayetano Salgado: Es el “amo“ del pueblo. En el sentido más amplio de la palabra. Ni una brizna se mueve sin que él se entere o lo autorice. Tiene auténtica devoción por su madre la que, según él, ha sufrido durante años las afrentas de los Churruchaos. De lo que nos cuenta el autor parece deducirse que todo el comportamiento de este hombre, comportamiento animal en muchos casos, está condicionado por este sentimiento cuasi enfermizo hacia su madre. Aunque ha recibido una educación esmerada y tiene gustos selectos, es violento y lo encuentra natural. Las humillaciones en el Casino desencadenan en él fuerzas difíciles de contener. Su idea de la paz, la justicia y el bienestar de los vecinos del pueblo es muy curiosa. Habrá paz y pan para todos si os sometéis. Si no, pagaréis cara vuestra insolencia. Es socialista pero capitalista. La muerte de Doña Mariana lo calma milagrosamente.
    Clara Aldán: Mujer sensible, sincera, de rompe y rasga. “Disfruta” en el pueblo de una mala fama injustamente atribuida. No se anda con rodeos. Limpia de espíritu y de cuerpo; trabajadora abnegada, sacrificada por su madre y por sus hermanos; emprendedora y decidida. Se enamora del pánfilo Carlos y ello le trae un sufrimiento tremendo.
    Juanito Aldán: En teoría debería ser un anarquista, hombre de acción, pero se queda en pura palabra y fachada. Trabaja poco y vive a costa de otros y de la renta de la venta de su casa familiar. Su mejor momento está por venir pero nunca llega.
    Don Baldomero es un extraordinario secundario en la novela. Representa al tradicionalista crapuloso de misa diaria que se arrepiente pero vuelve a pecar, aburrido de su matrimonio, pecador recalcitrante pero aprensivo, el alcohol le pierde, mataría a Cayetano pero no lo mata. En un arrebato quema la Iglesia, precisamente él que es creyente, habiendo tantos rojos sueltos por ahí. Se confiesa con Carlos un día sí y otro también.
    Paco el Relojero: Otro gran secundario. También llamado “el loco”. Es el símbolo de la libertad, con su sombrero, su bastón, sus flores, y su flauta en primavera en un pueblo en el que ser libre no se perdona. Recibe golpes que encaja con paciencia. Tiene más dignidad que la mayor parte de los vecinos. Tras mucho tiempo de amistad, rompe con Carlos por una cuestión fundamental para él: Deza se niega a matar al tirano.
    Germaine: Mujer que ha sufrido mucho por la falta de dinero y que hereda a Doña Mariana. Desconfiada con Carlos y confiada con Aldán. No parece conocer demasiado a las personas. Sólo quiere tomar el dinero y largarse para continuar con su carrera. Según Carlos, volverá, pues la genética le jugará una mala pasada y heredará la enfermedad que a su madre le impidió seguir cantando.
    La novela va avanzando hacia un final dramático como si las nubes que se forman en el horizonte se reunieran sobre el pueblo y descargaran todas a la vez.
    Lo que desencadena todo el drama final es una “gracia” del gusano Cubeiro que, al parecer, pretende hacer méritos con el jefe y para ello tiende una trampa a Don Lino. El pasaje de la pelea, del escalo, la entrada por la fuerza en el dormitorio de Clara y su violación que nos muestran a Cayetano como un auténtico animal, es extraordinario.
    Después, el punto de mayor interés en las tertulias no es la salvajada realizada por el delincuente que tienen ante sus ojos, déspota nauseabundo que se permite todo tipo de atropellos y atrocidades, sino el virgo de Clara.
    Carlos y Clara perdonan a Salgado y le salvan de la muerte. Cayetano, a la vista de lo leído, no tiene la conciencia tranquila a pesar de haber conseguido controlar también a los pescadores. Quizá ese sea su peor castigo. La mala conciencia.
    Todos los Churruchaos se van, la mayor parte al extranjero, donde no sufrirán la Guerra. La Pascua ha sido triste, pero lo que viene es mucho peor.
    Al final, en vísperas de la Guerra Civil, la paz llega a Pueblanueva porque se han ido los Churruchaos. Una ironía ¿No?
    Obra maestra, aunque en su día le pesara a Paco Umbral.

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    • Relatos Magar
      22 de septiembre de 2014

      Extraordinario análisis de la trilogía. Muchas gracias por compartirlo aquí.
      ¡Un saludo!

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