Relatos Magar

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Furor en el hipermercado

Nunca he creído en el destino. Sin embargo, en ocasiones, suceden cosas curiosas que me hacen replanteármelo. Por ejemplo, presiento que te voy a ver y, en menos de media hora, me doy de bruces contigo en aquel concurrido pasillo del hipermercado. La suerte está de mi parte. El reencuentro ha sido justamente hoy, que acabo de salir de la peluquería y me he puesto mi vestido favorito. Esto empieza bien…

«¡Cuánto tiempo!», nos decimos, con risas nerviosas. «¿Cómo te va?», te apresuras a decir enseguida. Y así, comienza el duelo. Es inevitable. Vale que me alegro de verte. En serio quiero que te vaya bien. Para algo somos personas civilizadas y lo nuestro hace ya unos años que terminó. Pero las cosas son como son: eres mi ex, y lo que más deseo en este momento es que a mí me vaya mejor. Tras tu pregunta a traición, hago recuento de mis mejores logros en los dos últimos años, y te los suelto de carrerilla:

–Pues nada, como siempre. Acabé el máster, estuve seis meses perfeccionando el inglés en Londres y, ya ves, fue volver a España y encontrar trabajo en el bufete de abogados que quería.

No te doy tiempo de tregua y contraataco con fingida inocencia: «Y a ti, ¿qué tal te va?». Mientras grito «¡Supera eso, chaval!», para mis adentros.

–También como siempre. Ya sabes, en el negocio familiar. Las cosas ahí van, regulares. La crisis…

–Claro, son malos tiempos…

Me tengo que morder la lengua para no gritarte en las narices: «¡Bien! ¡Mini-punto para mí! ¡Cómete esa, listo!». Semejante salida me restaría seriedad y podría parecer que aún no he superado nuestra ruptura. No te vayas a pensar, a estas alturas, que sigo resentida porque me pusieras los cuernos con aquella medio metro desgarbada. Se ve que percibes en mi mirada el aire triunfal y no dejas escapar la ocasión. Echas un vistazo a mis bolsas y, con sonrisa desafiante, me dices a bocajarro:

–Ya veo que sigues como siempre ¿eh? No perdonas tu kilo de helado de chocolate…

«¡Cabrón!». Poco ha faltado para que se me escape. Mi lengua retrocede en el último instante y me atraganto con la risa más falsa de mi vida. Lo acepto, esta vez, mini-punto para ti. Pero eso ha sido un golpe bajo, que lo sepas. «Tranquila, mujer, tranquila. Tiene que recurrir a eso porque no tiene nada propio de lo que presumir». Pero vamos, que si quieres juego rastrero, adelante:

–¿Y qué tal con…? ¿Cómo se llamaba…? ¿Eloisa?

Haré como si no supiera que te puso los cuernos con medio barrio y que te dejó por otro más alto que tú, con más dinero que tú y con más pelo que tú. Esquivo la mirada asesina que me echas y tras unos segundos de tensión, contestas:

–Lo dejamos hace tiempo. La cosa no cuajó…

–¡Ohhh, vaya! Con lo buena chica que parecía.

¡Mini-punto para mí! ¡Dos a uno, querido! Y mientras saboreo mi victoria inminente, juegas tu última carta:

–¿Y tú? ¿Estás con alguien?

Para echar más carne en el asador, lo dices a la vez que clavas tus ojos en el michelín que se vislumbra en mi barriga. Te odio, maldito. Carraspeo, sonrío y contesto:

–No, ahora no. No me apetece atarme a nadie. Además, el trabajo me deja poco tiempo. Y en cuanto puedo, aprovecho y me escapo a algún viajecito con las amigas…

–Me alegro que te vaya bien, chica. Bueno, te dejo, que se me hace tarde. Yo también he quedado con unos amigos.

–Pues nada, me alegro de verte. ¡Y a ver si mejora la faena!

–A ver… ¡Venga! ¡Hasta luego!

–¡Hasta luego!

Huyes apresuradamente y yo te despido agitando la mano y con una sonrisa en los labios. Me alegro de que hayamos mantenido una conversación educada después de tantos años. Atrás quedaron los rencores. Ya ni me acuerdo que me dejaste tirada por el putón verbenero del barrio. Soy una ex ejemplar, tolerante y madura. ¡Qué orgullosa estoy de mí! No me doy palmaditas en la espalda porque no me llego. Pero… ¡qué cojones! ¡Yo estoy mejor que tú! ¡Chúpate esa, pringao’! ¡Mini-punto y punto para mí! ¡He ganado! ¡He ganado!

2 comentarios el “Furor en el hipermercado

  1. araceli
    3 de abril de 2013

    Muy bueno pero que muy bueno…

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    • Relatos Magar
      3 de abril de 2013

      Bueno, no sé, es de lo más flojillos. Una gamberrada, sin más. Pero me alegra que te haya gustado 😉

      Me gusta

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