Es innegable que a muchos les ha entrado miedo con la irrupción de la IA en todas las áreas artísticas.
Hay que reconocer que un número nada desdeñable de personas prefiere el resultado de la IA simplemente porque es gratis, con independencia de la calidad del resultado. Pero ¿esas personas pagarían a un profesional en caso de no existir la IA? Lo más probable es que no, porque siempre ha habido alternativas gratuitas. Entonces surge la pregunta: ¿la IA sustituye a los correctores de textos humanos?
Si buscas «corrector de textos» en Google, te cansarás de pasar páginas hasta encontrar un corrector de textos humano. La mayoría de los resultados dirigen a herramientas automatizadas que revisan tu texto. El que antes se conformaba con eso ahora se conformará con la IA.
Sin embargo, ni esas herramientas automatizadas ni la IA pueden sustituir a un corrector de textos humano en cuanto a calidad de resultados.
Si buscas la excelencia y crecer como escritor, es indispensable que tu texto pase por las manos de un corrector de textos profesional.
Por qué la IA no puede sustituir a un corrector de textos humano
Razón 1: El escritor no suele tener el conocimiento suficiente para supervisar la corrección de la IA
El primer paso para conseguir que la IA corrija tu texto es escribir un buen prompt. Y, para saber escribir un buen prompt, tienes que manejar con soltura la IA y saber absolutamente todo lo que revisa un corrector de textos, que es mucho más de lo que parece a simple vista.
Sin el prompt adecuado, es imposible que la IA haga algo que se asemeje remotamente a lo que hace un buen corrector de textos.
Y, si el escritor carece de los conocimientos suficientes, no sabrá detectar si la IA ha revisado todo lo que debía revisar o si ha introducido nuevos errores.
Razón 2: La IA no razona, finge razonar
Cuando corrijo un texto, lo lleno de notas al margen para que el escritor sepa el motivo de cada cambio. Incluso le planteo dudas si necesito más información para entender lo que quería transmitir en determinada frase.
En cambio, la IA no te va a decir «no sé», sino que te dará una respuesta sí o sí. Y si no la sabe, se la inventará. Y hasta puede que se emperre en tener razón cuando la contradigas en algo.
Como muestra, un botón: Mi discusión con Gemini
Hace unos meses, mientras comía en un restaurante, me llamó la atención que en un extintor de incendios había dibujado un cura. ¿Acaso era una señal habitual en los extintores y yo nunca me había fijado?

Mi pareja le hizo una foto y le preguntó a Gemini por qué había un cura en un extintor. Y su respuesta nos dejó a cuadros:

Le dijimos que se equivocaba, que era claramente un cura. Gemini dijo que no, que era un bombero, y siguió justificando su respuesta.
Este es un ejemplo claro de que la IA no piensa, solo busca patrones y coherencia en el mensaje. Y, sin duda, es más coherente que aparezca un bombero en un extintor que un cura, pero cualquier ojo humano tiene claro que lo que se ve es un cura.
Si una imagen tan sencilla le rompe los esquemas, ¿qué te hace pensar que comprenderá toda la profundidad de una novela, sus ironías, sus dobles sentidos, sus juegos de palabras?
Y, cuando le pilles en un error, creará un razonamiento que justifique su respuesta inicial. Si no tienes el conocimiento suficiente, es probable que lo des por válido, porque a la IA se le da genial argumentar, aunque no siempre se base en datos reales.
Razón 3: La IA no sabe de estilo
La IA puede detectar muchas faltas ortográficas y errores gramaticales, igual que hace el corrector de Word. En ese sentido, como herramienta de apoyo es muy útil. Pero una buena corrección va mucho más allá de eso.
La corrección de estilo exige comprender la intencionalidad del autor, el tono de la obra, quiénes serán los destinatarios.
Puede que el texto sea correcto ortográfica y gramaticalmente, pero que haya rimas o cacofonías que rompan su musicalidad, repeticiones de ideas o estructuras que lo vuelvan cansino, impropiedades léxicas, ambigüedades… Incluso puede tener errores voluntarios para caracterizar el habla de un personaje.
El corrector de textos humano comprende el contexto y el subtexto, y actúa en consecuencia. La IA está muy lejos de conseguir eso.
Razón 4: La IA no edita
La IA carece de inteligencia emocional para detectar si una escena funciona, si un personaje está bien construido, si la resolución de una trama es verosímil. Ni siquiera detectará si le has cambiado el nombre o el color del pelo a un personaje sin darte cuenta o si hay lagunas de información o contradicciones que harán que el lector pierda el hilo. Todos esos aspectos los lleva a cabo un editor, y dudo que la IA llegue a evolucionar tanto como para sustituirlo.
En mis correcciones, suelo revisar también esos aspectos propios de la edición. Para mí, una corrección no está completa si el texto contiene ese tipo de fallos.
Razón 5: Con la IA no se aprende
Una de las grandes ventajas de contratar a un corrector de textos humano es que puedes dialogar con él. Te justificará cambios, te hará sugerencias y te ofrecerá varias opciones —cuando las haya— para que elijas cuál prefieres.
No es solo la búsqueda de un buen resultado, es tomar conciencia del camino recorrido hasta alcanzarlo.
Como me han dicho varios de mis clientes, han aprendido más con mis correcciones que en cursos de escritura: han descubierto cuáles eran sus fallos más habituales y cómo solucionarlos.
La IA puede ser una herramienta, no la sustituta de un corrector de textos humano
La IA corrige bien varios aspectos, no lo niego, pero actualmente está lejos del nivel de profundidad y de eficacia de un buen corrector de textos humano. Y una corrección a medias nunca será una buena corrección.
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