Cómo crear el conflicto narrativo: lista de verificación para evitar errores

Recuerdo que a mi sobrino le encantaba el cuento de Hansel y Gretel. La única forma de que comiese era que se lo contáramos mientras tanto. Realmente sufría por esos niños, que habían caído en la trampa de la bruja mala. Imagino que por eso un día me preguntó:

—¿Por qué la bruja es así? ¿No podía hacerse amiga de los niños cuando llegan a su casa?

—Entonces no habría historia. O sería una muy corta y aburrida, ¿no crees?

Mi sobrino se quedó pensando y, al final, me dio la razón. Aunque la bruja se las hiciera pasar canutas a Hansel y Gretel, a él le encantaba ver cómo ellos eran más listos y conseguían escapar.

EL CONFLICTO NARRATIVO SIEMPRE ESTÁ AHÍ

Si todos los personajes fueran buenos y se llevasen genial, no habría nada que contar. Por eso, crear el conflicto narrativo es un paso básico para escribir una buena historia.

Puede que como lectores no siempre nos paremos a analizar el conflicto narrativo, pero en la mayoría de casos es el responsable de que nos enganchemos a la historia que estamos leyendo. Como escritores, sin embargo, es crucial que tengamos claro el conflicto narrativo de nuestra historia. Muchas veces, cuando nos preguntan de qué va nuestro libro, solemos explicar el conflicto narrativo. Es más, a menudo es la chispa que nos inspira para comenzar a escribir. Pero no todos los escritores le dedican toda la atención que debieran y, por eso, los personajes acaban vagando por las páginas, saltando de un hecho a otro sin orden ni concierto.

En este artículo voy a repasar los elementos del conflicto narrativo y los errores que se cometen al desarrollarlo. Para que no caigas en ninguno de ellos, te adjunto una lista de verificación. Espero que te ayude a comprobar que el conflicto narrativo de tu historia funciona.

Pero empecemos por el principio…

¿QUÉ ES EL CONFLICTO NARRATIVO?

El conflicto narrativo es el motor que hace que la historia avance. Actúa como eje de la narración: gracias a él, los acontecimientos y las acciones de los personajes cobran sentido.

Sin conflicto narrativo:

  • No hay trama, solo una sucesión de acciones sin relaciones causales entre ellas.
  • Nada motiva a los personajes a actuar, y es difícil que el lector empatice con ellos.
  • No hay ninguna pregunta a la que dar respuesta, ningún problema que resolver, por lo que es imposible escribir un buen final a la historia; ni siquiera un final.

En definitiva, el conflicto literario es la columna vertebral de la obra: si no es sólido, el resto de componentes de la narración no son capaces de mantenerse en pie por sí solos.

ELEMENTOS IMPRESCINDIBLES PARA CREAR EL CONFLICTO NARRATIVO

¿Cómo se crea el conflicto narrativo? Pues desarrollando cuatro elementos:

  • Un personaje (o personajes) principal.
  • Una meta (tangible o intangible) que alcanzar (de forma consciente o inconsciente).
  • Una fuerza antagonista que lo impida.
  • Algo que motive al personaje a enfrentar la fuerza antagonista.

La fuerza del conflicto narrativo reside en que estos cuatro elementos estén equilibrados: un personaje con una verdadera necesidad de alcanzar un objetivo y una fuerza antagónica que se lo ponga difícil.

Tal vez hayas construido un personaje lleno de matices, pero si no hay un detonante que suponga un cambio en su vida, el lector se aburrirá pronto de sus batallitas pasadas. Tampoco el protagonista resultará interesante si la fuerza antagonista no le complica la vida de verdad. Si todo parece fácil de resolver o previsible, ¿para qué seguir leyendo? Y no te creas que bastará con tu prosa espectacular para retener al lector: aunque sea un gustazo leerte, si no pasa nada en la historia, acabará abandonando la lectura. De ahí que sea tan importante desarrollar bien los elementos del conflicto narrativo.

TIPOS DE CONFLICTOS NARRATIVOS

Hay muchos conflictos narrativos, pero todos se resumen, más o menos, en esta imagen:

Cómo se crea el conflicto literarioDa igual que se trate de una catástrofe natural, una sociedad opresiva, una tecnología alienante, un villano o un dilema moral, una razón de peso debe mover al personaje a enfrentarse a esas fuerzas antagónicas, aunque tenga todas las de perder.

Cualquier escritor de mapa te dirá que hay que determinar el conflicto narrativo desde el principio. Y sí, eso te ahorrará muchos problemas de bloqueos e incoherencias. Sin embargo, si eres escritor de brújula como yo, tal vez tengas que escribir unas cuantas páginas para discernir los elementos que lo conforman. Que no los definas de antemano no quiere decir que no deban estar ahí. Así que, en cuanto los identifiques, has de revisar lo escrito y esforzarte en que sean consistentes y equilibrados.

 

ERRORES FRECUENTES AL CREAR UN CONFLICTO NARRATIVO

 

Error número 1: EN TU NOVELA PASAN COSAS

Muchos autores noveles confunden el conflicto narrativo con los hechos que vive el protagonista. Creen que si su vida está llena de problemas y sobresaltos, el conflicto está servido. Pero el conflicto narrativo no consiste en eso.

Imaginemos una conversación entre un escritor novel y su lector cero:

—Casi me he acabado tu novela, pero la verdad es que aún no sé de qué va. No hay conflicto narrativo.

—¿Cómo que no hay conflicto? Si mi pobre protagonista, que vive atormentada por los maltratos que sufrió de pequeña, en el primer capítulo se entera de que su marido la engaña; en el segundo, la toman como rehén en el atraco de un banco y en el tercero, la operan a vida o muerte por una peritonitis.

—Eh…, vale, está claro que tu protagonista ha tenido un mal día. Pero ¿qué tiene que ver una cosa con otra? ¿Cómo va a acabar todo eso? Porque no sé si me quedan fuerzas para seguir leyendo…

—Pues, nada, te lo resumo: la operación sale bien y, cuando le dan el alta, le presenta los papeles del divorcio a su marido. Se muda a otra ciudad a rehacer su vida. Fin.

—Entonces, ¿qué pinta en todo esto que fuera maltratada de pequeña?

—Para darle profundidad al personaje.

—¿Y lo del atraco?

—A los lectores les gusta que haya acción.

—Sigo sin ver el conflicto narrativo…

—Ay, chico, no sé qué más quieres que pase.

La cuestión no es que pasen más cosas, sino que las que pasen tengan relación entre sí y consecuencias en la actitud del personaje. Si no hay un conflicto en el que converjan todas las experiencias vividas por él, la novela es una sucesión de acontecimientos que no llevan a ningún lado.

Error número 2: TU PROTAGONISTA ES PASIVO

Un error que suele derivar del anterior es que el protagonista sea pasivo: piensa en vez de actuar o sufre una desgracia tras otra, sin tener nada que ver ni en el origen ni en la resolución. Cuando un personaje es pasivo, lo habitual es que acabe igual que empezó. Esto se debe a que el escritor confunde un cambio de circunstancias con una evolución del personaje.

Siguiendo con el ejemplo anterior, la protagonista, al final, se divorcia y se muda. ¡El lector ha tenido que llegar a la última página para que haga algo por iniciativa propia! Y tampoco parece que hubiese otra alternativa. Cero dilema, cero interés. El escritor se ha empreñado en meter acontecimientos impactantes y se ha olvidado de lo esencial: mostrarnos el cambio interior de la protagonista; ese que hace que el lector conecte con ella.

Cada problema que surja en la vida del personaje ha de llevarlo a actuar de una determinada forma y, a su vez, esta influirá en el desarrollo de los acontecimientos siguientes. Un conflicto ha de actuar como eje conductor y el resto de conflictos que vayan surgiendo han de entrelazarse con él de una manera u otra.

Error número 3: TU PROTAGONISTA VIVE EN EL PASADO

Otro error habitual es confundir el conflicto narrativo con la biografía de los personajes. Quizá se deba a que en los cursos de escritura se insiste en detallar en fichas todo el pasado del personaje para definirlo. Hay que construir personajes profundos, dicen, pero algunos autores creen que profundo es sinónimo de traumatizado. Se esmeran en crear la infancia más desgraciada posible, pero se olvidan de que el pasado de su personaje importa en la medida que afecta a sus actos del presente y a su manera de encarar el futuro.

Lo que de verdad da profundidad a un personaje es el conflicto narrativo al que se enfrenta y cómo va a evolucionar para superarlo. ¿Dejará sus valores a un lado? ¿Sucumbirá al miedo? ¿Sacrificará lo que más quiere? ¿Aprenderá algo sobre sí mismo o sobre los demás?

Error número 4: EL CONFLICTO NARRATIVO SE DESINFLA

Muchas novelas comienzan con un hecho impactante para atrapar la atención del lector, pero después el desarrollo no está a la altura. Otro error en este sentido es que el escritor plantee muchos conflictos, complicándose la vida y confundiendo al lector.

También puede darse el caso de que el conflicto aparezca tarde porque el autor cree que así sorprenderá al lector. Sin embargo, si no hay un conflicto que mueva la acción desde el principio, es probable que el lector se desespere antes de llegar a ese punto. Y es que el conflicto narrativo es el motor de la historia, no un giro de guion.

Estos errores demuestran que, a menudo, las ganas de impactar a los lectores se anteponen a todo lo demás. Pero lo primordial es poner el foco en el objetivo y en la motivación del protagonista, y a partir de ahí, dosificar las trabas que se irán interponiendo en su camino. De este modo, el conflicto narrativo fluirá, en vez de quedarse estancado cada dos por tres.

Error número 5: EL LUGAR Y EL MOMENTO ESCOGIDOS NO TIENEN NADA QUE VER CON EL CONFLICTO NARRATIVO

Siempre insisto en que no debes elegir ningún elemento de tu novela al azar: ni el tipo de narrador, ni el lugar donde transcurren los hechos ni el momento en el que arranca la narración.

Puede que se te haya ocurrido un conflicto narrativo interesante, incluso un personaje atractivo, pero si te equivocas al elegir en qué momento arranca la narración y en qué lugar o lugares la sitúas, ese personaje se convertirá en cartón piedra y la historia perderá toda su tensión y sentido.

Veamos un ejemplo exagerado. La familia de tu protagonista la invita a una paella en el campo, para celebrar el cumpleaños de la abuela. Ella va, por cumplir, pero está más pendiente de sus problemas que de la reunión. Mientras sus dos hermanos llegan a las manos por no ponerse de acuerdo en si echan conejo al arroz o solo pollo y la abuela le confiesa a su madre un secreto sobre la herencia, ella pasea por la vereda del río, maldiciendo a su socio, que se ha quedado con todo el dinero de la empresa y se ha fugado a Honolulu. Poco a poco, va recordando todas las señales que evidenciaban que se la iba a jugar. Ensimismada en estos pensamientos, se muestra arisca con sus familiares. Cuando le echan en cara su actitud, ella confiesa que está arruinada.

Si el conflicto narrativo es la traición de su socio, ¿qué pinta la paella en el campo? ¿Acaso alguno de sus familiares o de las anécdotas de ese día le desvelan la clave del engaño? No, la protagonista tiene exactamente la misma información al principio y al final, ni el entorno ni el resto de los personajes contribuyen en nada.

Entonces ¿por qué el escritor los ha elegido? Tal vez porque le encanta la naturaleza y así tenía una excusa para describir los preciosos paisajes de la terreta. Y porque necesitaba a alguien con quien la protagonista pudiera hablar, para demostrar lo enfadada que está. Pero esa mala elección de personajes, día y lugar hace que no haya conflicto narrativo, pues este está resuelto desde el principio. A nos ser que la protagonista decida vengarse, pero eso sería el punto de partida de otra historia.

¿Por qué se puede dar un error de este tipo? Una razón es que el escritor no se vea capaz de encarar la complejidad de su historia y prefiera resumirla a modo de recuerdos y reflexiones. Pero así se disipa toda tensión narrativa. Otra razón es que no sea consciente de lo que quería contar, cuál era el conflicto narrativo de su historia. Quizá en un principio pensaba relatar las rencillas que esconden las familias que parecen tan normales y, al final, el conflicto de uno de los personajes se impuso a todo lo demás. Si no sabe detectar a tiempo que ha mezclado dos historias completamente distintas, el resultado es una serie de anécdotas sin pies ni cabeza. En definitiva, el protagonista y el conflicto narrativo han de estar conectados con el tiempo y el espacio de la narración.

Error número 6: DESENLACE ARBITRARIO

Si no desarrollas un conflicto narrativo, llegará un punto en que no tendrás ni idea de cómo terminar la historia. Decía Billy Wilder que si tienes un problema con el tercer acto, el problema real está en el primer acto. Y es que si no sabes qué conflicto mueve a los personajes, es imposible que le des solución. El conflicto narrativo puede ser explícito o latente, según lo que quieras contar, pero debes ser capaz de concretarlo en una gran pregunta. Su respuesta será el final de tu novela.

Escribir el final, por lo tanto, no consiste solo en resolver los pequeños problemas planteados, sino en conseguir que todos los acontecimientos y todas las decisiones tomadas por los personajes converjan en el clímax. El protagonista ha de enfrentarse a un punto de no retorno y actuará de una  manera determinada. Su actitud puede sorprender o no al lector, pero siempre ha de ser coherente con lo narrado hasta entonces, porque si no, el lector se sentirá estafado. Y un lector que crea que ha perdido el tiempo leyéndote no te dará una segunda oportunidad.

conflicto narrativo malo

No querrás que los lectores pongan esta cara cuando piensan en ti, ¿verdad?

LISTA DE VERIFICACIÓN PARA REVISAR TU CONFLICTO LITERARIO

Si no quieres cometer estos errores, puedes pasarle esta lista de verificación a tu historia. Te ayudará a reflexionar si has desarrollado como es debido todos los aspectos importantes del conflicto narrativo, comprobar si son creíbles y coherentes.

Por un lado, estas son las preguntas que has de hacerte sobre los elementos del conflicto narrativo:

◊ Objetivo: ¿Cuál es la meta que tu protagonista quiere alcanzar?
◊ Motivación: ¿Por qué desea alcanzar esa meta?
◊ Fuerza antagonista: ¿Qué o quiénes le impiden alcanzar la meta? ¿Le ponen obstáculos realmente complicados?

Y con estas preguntas analizarás si el resto decisiones que has tomado al estructurar la historia contribuyen a que el conflicto narrativo funcione:

◊ ¿El intervalo de tiempo en el que se desarrolla la historia es el más propicio para mantener la tensión narrativa?
◊ ¿El entorno en el que transcurre la acción ayuda al protagonista a avanzar o retroceder en su propósito?
◊ ¿El resto de personajes le ayudan a avanzar o retroceder en su propósito?
◊ ¿Qué pierde o sacrifica por conseguir su objetivo?
◊ ¿Qué secuelas le quedan por alcanzarlo (o no alcanzarlo)?

Por supuesto, esta lista de verificación solo es un punto de partida para que la amplíes según las necesidades de tu historia.

LA IMPORTANCIA DEL CONFLICTO NARRATIVO

Como ves, crear el conflicto narrativo va más allá del pasado de los personajes o de los hechos en los que se ven involucrados. Para crear un buen conflicto narrativo es necesario que todas las decisiones que tomes a la hora de estructurar la historia contribuyan a que tu protagonista actúe y, en consecuencia, evolucione con cada avance o retroceso que consiga.

¿Qué otros errores has detectado a la hora de crear el conflicto narrativo?

 


Suscríbete

Comparte:
Correo
Facebook
Twitter
RSS
LinkedIn

Comentarios

  1. Me ha parecido muy interesante tu entrada. Son aspectos muy necesarios a tener en cuenta.

  2. Oscar Acosta dice:

    Me parece que estos puntos, son mas precisos en un cuento, como bien citas al principio, el de Hansel y Gretel, pero como decía el gran Camilo Jose Cela, en la novela todo cabe, y hay historias super disparatadas, otras en donde casi no pasa nada y aun así son disfrutables, otras donde se debe releer para saber de que va, no me parece que toda novela deba ser tan simple, como que el personaje central quiera algo y otro se lo quiera impedir.

    • Esther Magar dice:

      Hola, Óscar:
      El planteamiento del conflicto puede volverse tan complejo como se quiera, pero en toda historia, si se rasca un poco, los personajes quieren algo y hay impedimentos para lograrlo. Puede ser un deseo tangible o intangible, consciente o inconsciente, y los impedimentos pueden ser exteriores, interiores o una mezcla de todos ellos. Al final, todo se reduce a eso, de una forma u otra, pero según la envergadura de la obra, se verá a simple vista o no. En la literatura no hay normas inquebrantables, pero sí unos cimientos básicos.
      Saludos.

Opina

Responsable: Esther Mateos. Finalidad: gestionar los comentarios Legitimación: tu consentimiento. Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de relatosmagar.com) fuera de la UE. Ver política de privacidad de Webempresa. Derechos: podrás ejercer tus derechos de acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos, entre otros derechos. Información adicionalAviso legal y política de privacidad

*