Cómo afrontar la corrección profesional: las 5 etapas del duelo del escritor novel

Dicen que cuando un escritor publica su novela, su historia ya no es suya, sino de sus lectores. Pero es mentira. La pérdida se sufre mucho antes, desde el momento en que el manuscrito es aceptado por una editorial y comienza el proceso de corrección profesional. Si eres escritor novel y aún no lo has vivido… ¡no sabes la que te espera!

Cuando recibes la primera llamada del editor, eres la persona más feliz del mundo. ¡Por fin tu novela va a ver la luz! Cientos de lectores, ¿cómo que cientos?, miles, ¡millones!, disfrutarán esa historia que rondó tanto tiempo por tu cabeza y que tantos meses te costó plasmar en el papel. Pero la sonrisa se te borra de la cara en cuanto recibes la segunda llamada. En ese momento se inicia un periodo de duelo irreversible.

Atención: Los personajes y hechos retratados en este post son completamente ficticios. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Las 5 etapas del duelo del escritor

Negación: Mi libro no necesita una corrección profesional. Es perfecto tal como está

Escritor con el ego por la nubes porque van a publicar su primera novela.

«Tenemos que hablar», te dice el editor. «Ya sabes que tu novela nos ha encantado, ¡es genial, en serio! Pero, como todas, necesita unos retoquitos. Nada, lo típico: corrección de estructura, de estilo, de ortotipografía…».

Y a ti te tiemblan las canillas. «Pero ¿no dice que es genial? ¿Para qué tantas correcciones?». Si se te ocurre expresar este pensamiento en alto, la carcajada que soltará el editor será de las que hacen historia. Ten cuidado de que no se atragante, no vaya a ser que te toque buscar otro editor. Y que ni se te pase por la cabeza esa idea: cualquier (buen) editor querrá meterle mano a tu escrito.

Para ti, tu novela es tu retoño literario. Estás enamorado de sus supremas virtudes (¡qué giros de trama, oye!) y de esos pequeños detalles que algunos se atreven a llamar errores, pero que solo son una muestra de que tu originalidad narrativa está por encima de las reglas establecidas. Te niegas a que le toque una coma, le insistes en que tus digresiones infinitas tienen su porqué. Y el editor te da palmaditas en la espalda y la razón como a los locos, porque está más que acostumbrado a la fase de negación de los escritores. Espera el tiempo necesario para contraatacar: «Tú confía en mí. Todo lo que haremos en la corrección profesional será por el bien de la novela».

Ira: ¿Por qué te metes en mi estilo?

Cómo afrontar la corrección profesional Ira

Escritor cabreado por la poda que un corrector profesional ha hecho a su novela.

Te has dejado convencer por el editor. Ese pequeño sacrificio merecerá la pena cuando alcances la gloria de estar entre los libros más vendidos del Corte Inglés. Y esperas las primeras correcciones cruzando los dedos. Seguro que no serán para tanto. ¡Si tú la releíste mil veces! Todo encajaba a la perfección y estaba llena de párrafos para enmarcar.

Entonces recibes el correo… Y casi te caes de espaldas. ¡Qué cantidad de eliminaciones, de frases reordenadas, de comentarios al margen para que añadas aquí y quites de allá!

Apretas los puños, sofocas un grito de puro milagro y te levantas para llamar por teléfono, dispuesto a dejarle las cosas claras al editor y a quienquiera que haya hecho esa supuesta corrección profesional. Ellos te dejan desahogarte y te piden que la vuelvas a revisar otro día, con calma. Y tú coges aire, templas los nervios y dices que vale, de acuerdo. Pronto tendrán noticias tuyas.

Negociación: Estas son tus correcciones, estas son mis correcciones a tus correcciones

Cómo afrontar la corrección profesional Negociación

Escritor usando todas sus armas para contraatacar a su corrector profesional.

Vuelves a abrir el documento, dispuesto a revisarlo con la cabeza fría. Que no se diga que no pones de tu parte. Ves los cambios y lees las justificaciones. ¡Vaya! Todo parece tan argumentado. Te pones a pensar cómo rebatir los cambios, pero te das cuenta de que en la mayoría no se te ocurre nada más allá de que a ti te gusta así.

Habrá que pasar por el aro, piensas con resignación. Y solo defiendes unos cuantos puntos para los que si encuentras razones. Intercambias unos cuantos correos con el corrector y, al final, acepta tus sugerencias.

Depresión: Ese no es libro que yo escribí

Cómo afrontar la corrección profesional depresión

Escritor en plena crisis de identidad.

Tu libro ya está en imprenta y tú te temes lo peor. ¿Queda algo de ti en esa historia? ¿Te has traicionado a ti mismo permitiendo tantos cambios? ¿De verdad que puedes decir que ESE es tu libro? Y te sube la congoja por la garganta, mientras tus familiares y amigos te felicitan por tu próxima publicación.

Aceptación: El corrector profesional es mi amigo

Cómo afrontar la corrección profesional Aceptación

Escritor orgulloso de su libro recién publicado.

Ya tienes tu libro en las manos. Te embarga la emoción. Estás deseando leerlo, pero aún tienes miedo de no reconocerte en sus páginas. Te armas de valor y lo abres. Enseguida te dejas envolver por la historia, TU historia. Está ahí, tal y como la imaginaste, ¡y luce tan bien!

Ya no recuerdas qué cambios hicieron durante el proceso de corrección profesional. La verdad es que solo fueron circunloquios, repeticiones en las que caías una y otra vez sin darte cuenta y alguna ordenación de ideas que hacía que el texto fuera más comprensible. Detallitos. Ahora, hasta te planteas enviarle un correo de agradecimiento al corrector profesional. Al fin y al cabo, no lo ha hecho tan mal.

  ¿Has pasado por el duelo del escritor?

 

P. D.: Me interesa mucho conocer tu primera experiencia con un corrector profesional. Contacta conmigo si quieres aparecer en un futuro artículo dedicado a ese tema.

 

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Comentarios

  1. Mi primera vez con un corrector profesional fue bien, pero porque yo tengo interiorizado que hago muchas cosas mal y que lo que quiero es aprender. Además, siempre me hicieron las correcciones desde el respeto y con mucho tacto, así que eso también ayudó mucho. Cuando envío una novela trato de verla más como un trabajo del cole que alguien va a corregir para que saque más nota la próxima vez, que como una obra maestra que un simple corrector no aprecia porque es un plebeyo xd! Esa fue mi primera vez, y las dos siguientes, ya sabes, fueron iguales: gente muy profesional, con amor por lo que hace y respeto y tacto al hacerlo. ¿Hay algo mejor que eso a la hora de corregir? Yo creo que no. Biquiños!

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