Dedicar un libro: consejos para que tu firma de libros sea perfecta

Has escrito un libro de mil páginas y, a la hora de dedicarlo, no sabes qué poner. ¿Qué van a pensar los lectores de ti? Tranquilo, es una sensación habitual. Yo aún recuerdo la primera vez que tuve que escribir una dedicatoria, allá por 2013, ¡qué mal lo pasé! Y no solo por mi introversión, sino porque me pilló desprevenida. Había ganado un premio local de relatos y, en la entrega, lo imprimieron para repartirlo entre los asistentes. De pronto, la gente se puso en cola para que se lo dedicara. No recuerdo ni qué puse. Seguro que no pasé del «Espero que disfrutes de la lectura». Fui incapaz de improvisar. Después de aquello, solo he tenido que escribir dedicatorias a familiares, amigos y conocidos, por lo que ha sido más llevadero. Como creo que es un tema importante para cualquier autor y yo tengo poca experiencia, he decidido preguntar a escritores y editoras para crear una lista de consejos que te ayuden a dedicar un libro y que tus lectores salgan encantados de tus presentaciones y firmas.

Las expectativas del lector

Cuando un lector hace cola por ti, más vale que no lo defraudes: espera que esas líneas estén a la altura de tu obra. Si ya la ha leído, la guardará con más cariño. Y si aún no lo ha hecho, aumentarán sus ganas de hacerlo.

Todos los lectores anhelan una dedicatoria especial, esa que parece escrita solo para ellos. Aquí, una pequeña muestra de mi colección de dedicatorias de libros:

dedicatoria de libro entre escritores

Esta me la escribió Rafael Simón cuando publicó su primera novela. Fue mi profesor en el colegio y, desde bien pequeña, me animó a escribir.

dedicatorias de libros personales

Esta dedicatoria tan motivadora me la hizo Rosario Raro, que siempre me trata genial y sabe cómo conquistar a sus lectores en las firmas de libros.

trucos para dedicar libros

Y esta es una dedicatoria que me hizo Alejandro Palomas. No me conocía de nada, pero le bastó mencionar mi mirada para hacerme sentir especial.

Adelina Uribe Monjo aún no ha publicado nada, así que también habla desde el punto de vista de lectora:

Siempre me han sorprendido los autores que han dicho algo de la peculiaridad de mi nombre. Me ha hecho ilusión que me incluyan de alguna forma: por el cabello, la sonrisa, etcétera. Me desilusiona un poco el típico «Con cariño», la verdad.

Dedicatorias de libros bonitas

Dedicatoria de Cristina Martín Jiménez, autora de Los planes del club Bilderberg para España, a Adelina.

como dedicar un libro

Imagen cedida por Adelina. Una letra cuidada embellece cualquier dedicatoria.

Adela Gil Espelta también comparte la fotografía del último libro dedicado que ha recibido:

Me ha llegado la última publicación de Manuel Fernández, que además es su primera novela. Leí en su día un manuscrito, me enganchó completamente y reseñé la novela. Edición limitada, este es mi ejemplar dedicado. Gracias, Manuel.

Adela Gil Espelta

dedicatorias libros

Dedicatoria de Manuel Fernández a Adela GE en Manchas de amor, tinta y pegamento.

Crea tu propia dedicatoria estándar

Una forma de evitar el socorrido «Con cariño» es que prepares una dedicatoria común para todos los lectores, en la que vayas introduciendo variaciones.

Suelo poner el nombre del niño y que espero que lo disfrute con la misma ilusión que nosotros hemos puesto al crearlo.

Sonia Castrillejo

Yo me pongo muy nerviosa, así que preparo una dedicatoria bonita para todos. Según la persona, el momento o lo que me cuenten, cambio o no alguna cosilla. Sé que puede ser soso, pero me pongo muy nerviosa, me cuesta mucho.

Raquel Rodríguez García

Cuando he tenido que dedicar Diario de Mami a alguien desconocido, he puesto algo similar a lo siguiente (intento que no sean dedicatorias idénticas): «Espero que te diviertas leyendo estas anécdotas con mis peques y que te ayuden a recordar aquellas de tu infancia que guardas en algún lugar de la memoria. Con cariño…».

Blue February

libros dedicados

Dedicatoria de Blue February en Diario de Mami.

Confieso que tengo cuatro o cinco estándar por libro, porque, normalmente, van relacionadas con el contenido del libro. A veces, la persona te cuenta algo personal mientras hablas con ella del libro y puedes usarlo en la dedicatoria, pero si no, uso la estándar. Con la gente que conozco, suelo hacerlas personalizadas.

Ana González Duque

Suelo poner algo que me evoque esa persona al mirarla, añado una cita o frase hecha, firmo y sello con una frase mía en relación con la escritura y la lectura. Al final me queda una simpática parrafada.

Rafael Ibáñez Bonet

Para Revolución en la Red, que estoy promocionando ahora, me ha tocado dedicárselo a unas cuantas personas a las que no conocía. Les escribo algo así como: «Espero que te gusten estos relatos llenos de humor y redes sociales» (son libros que he dedicado antes de que los leyeran). Y les pongo, además de la firma, el lugar y la fecha, para recordar cuándo fue. Si conozco a la persona, además de una frase como la anterior, le pongo alguna anécdota que nos una, una palabra que solo nosotros entendamos…

En cuanto a dedicatorias que recuerdo, una de un libro que me regalaron para mi quince cumpleaños. El autor, que me conocía y ya sabía que entonces escribía, comienza hablando de cómo «oír historias es hermoso» y «leer historias es como si te las contaran». Y luego hizo una parte más personal: «A José Manuel Blanco le gusta escribir historias y algún día hará felices con sus libros a un montón de lectores».

José Manuel Blanco

Yo suelo pensar algo que tenga que ver con la novela y hago un par o tres de versiones. A las personas muy cercanas les pongo algo personal siempre.

Pilar G. Cortés

Yo tengo dos o tres relacionadas con el contenido del libro para quienes no conozco de nada. Para amistades, intento personalizar. Pero, en general, es algo que me cuesta horrores.

Anna Boluda

Confieso que, como escritora, es lo que más me cuesta. Intento que esté relacionada con el contenido del libro. En los de no ficción era más fácil; pero, con las novelas, depende más del lector. Mis novelas son de tono intimista, y me da miedo tocar alguna fibra inadecuada si intento escribir una dedicatoria muy personal. En la anterior, Alas negras y chocolate amargo, podía recurrir al «Y que nunca nos falte el chocolate», pero con Heridas ocultas, los juegos de palabras pueden meterme en un embrollo. Todavía estoy dándole vueltas para firmar este Sant Jordi. Los libros de no ficción sobre sexualidad (he escrito unos cuantos), especialmente los de fantasías sexuales que recogían muchos testimonios, suelo dedicarlos con estas palabras: «Para leer en pequeñas dosis, para que dure y dure».

Sonsoles Fuentes

Yo tengo un libro infantil, Triangulita Roja, y en las dedicatorias, la mayoría para niños, me inspiro en que serán los lectores del mañana, así que les deseo felices lecturas, y que sus sueños estén llenos de dulces cuentos.

Susana Izquierdo Gil

Susana Izquierdo Gil tiene el detalle de enseñarnos una dedicatoria que la enamoró. Y no es para menos, porque, como ella dice, «el detalle del sello lacrado es lo más».

Dedicatoria de libro

Dedicatoria de Aranzazu Serrano, autora de Neimhaim, a Susana Izquierdo Gil.

Existe la posibilidad de que yo haya desarrollado la práctica de caligrafía solo para despistar a la gente del hecho de que no pongo dedicatoria, solo nombre. Otra cosa que hago a veces es poner una dedicatoria genérica impresa en el libro, que luego solo tengo que personalizar y firmar. Por ejemplo, en Lectores aéreos, en la segunda o tercera página pone algo así como «Este libro no lo escribí para todo el mundo. Este libro lo escribí para ti», y cuando toca firmar pongo una coma al final y caligrafío el nombre de la persona en cuestión.

Gabriella Campbell

Dedicatorias de libros bonitas

70 trucos para sacarle brillo a tu novela dedicado por Gabriella Campbell. ¿Quién no querría una dedicatoria así?

Dedicar un libro a un desconocido

Está claro que conocer a la persona ayuda a personalizar la dedicatoria, pero con los desconocidos cuesta mucho más. ¿En qué se inspiran los escritores?

Escribir una dedicatoria para un desconocido es más complicado. No te puedes ir a la parte emotiva de un familiar, a la anecdótica de un amigo o la profesional de algún conocido. Siempre puedes utilizar el recurso de dedicárselo a él como lector que se ha molestado en comprar tu libro, y tú asumir el papel de escritor agradecido.

Mayte Cabañas (editora)

Mi primera novela es Mar de invierno en Cadaqués. Si conozco a la persona, intento decirle algo sobre nosotros o mencionar algo del libro que sé que le gustará. Y para la gente desconocida, me preparo tres o cuatro y las voy alternando, o variando un poquito, con cosas significativas del libro (sin spoiler), o también cito a mis propios personajes. Intento ponerme en la piel del otro para que sea lo más personal posible.

Cris Bou

A la hora de dedicar mis libros tengo algunos tips:

Si es para alguien conocido, pongo algo que sepa de esa persona (algo positivo) o que tengamos en común. Por ejemplo, si es una de mis amigas más íntimas, familia cercana, etc., le pongo un agradecimiento personal por leer mi libro y otro por todo lo que ella significa para mí en general.

Si es una compañera de clase o trabajo (una relación más cordial), pues algo tipo «el trabajo nos unió y ahora estas letras nos acercan todavía más». Es decir, algo bonito, pero no tan personal, ya que no conozco tanto a la persona.

Sin embargo, si es un completo desconocido, suelo usar un comodín: «Para [insertar nombre], gran amante de las letras (si quiere un libro dedicado es porque será un lector más o menos asiduo, ¿no?). Gracias por darme la oportunidad de colarme en tu biblioteca», o cualquier cosa así, ¡creatividad e imaginación al poder! Como hasta ahora solo he autopublicado poesía, suelo terminar con partículas como «Espero que disfrutes de estos versos y los hagas tuyos».

Con mi última antología, Lo que la marea me devolvió, la verdad es que todavía no he pensado cómo lo haré, porque no solo hay poesía, también microrrelatos y un relato. ¡¡Maldición, no me había parado a pensarlo hasta ahora!! Es cierto que algo tan especial y bonito como dedicar un libro a una persona que va a invertir su dinero y tiempo en tu obra debería ser fruto de la magia del momento, de esa conexión sin igual lector-escritor, pero siempre me pongo muy muy nerviosa y me quedo en blanco, por eso al final he tenido que idear unas partículas neutras o comodines para que me saquen de esos apuros. Pero eso no quita que para mí cada dedicatoria sea única y especial.

Ana Calatayud López

Ana Calatayud López también nos muestra las dedicatorias a las que tiene un cariño especial porque son de escritores amigos.

Dedicatoria 'El otro lado' Samuel Estepa Ana Calatayud L

Dedicatoria en El otro lado, de Samuel Estepa a Ana Calatayud L.

Dedicatoria 'El presagio de Horus' Beatriz G

Dedicatoria en El presagio de Horus, de Beatriz G. López a Ana Calatayud L.

Dedicatoria 'Lumen' Celia Arias Ana Calatayud L

Dedicatoria en Lumen, de Celia Arias a Ana Calatayud L.

La dedicatoria más especial que he escrito fue la primera. Me temblaban las manos y todo. La novela que estoy promocionando ahora es El don de Haziel. Si conozco a la persona, o si la acabo de conocer y hay tiempo para que me cuente algo, siempre intento personalizar mi dedicatoria. En caso contrario, suelo utilizar «Gracias por darle una oportunidad a (insertar aquí el nombre de la protagonista)». El problema es cuando tengo que dedicar varios libros a la misma persona, ahí ya me toca improvisar un poco.

Adella Brac

Respecto a las dedicatorias que Adella Brac ha recibido, dice que todas son especiales, pero que es muy fan de las dedicatorias de ilustradoras, porque siempre añaden un dibujo al texto. Una de sus favoritas es la que le hizo Lorena Azpiri:

dedicatorias de libros ilustradas

Dedicatoria ilustrada de Lorena Azpiri a Adella Brac en Sombra.

Las mías varían, aunque cada vez firmo más y son más estándar. Si sé algo especial de la persona o la conozco bien, sí suelo poner algo especial. Pero desde que me encontré uno de mis primeros libros dedicado a una amiga revendido en una librería de segunda mano, lo hago menos.

Paula De Vera García

Improvisar al dedicar un libro

Si crees que ni el miedo escénico ni la falta de tiempo te dejarán sin palabras, lo tuyo es improvisar dedicatorias. Los escritores te cuentan cómo lo hacen:

Aunque sé que para muchos escritores el momento de dedicar puede resultar algo complicado, a mí me encanta y lo disfruto mucho. Si conozco bien al lector, personalizo la dedicatoria y puede ser única. En caso de conocerle poco o nada, tengo varias frases preparadas para cada uno de mis libros: frases generales que voy alternando o completando según lo que me inspire la persona (si la tengo delante) o lo que pueda sentir yo (si dedico a solas). En este caso, sí que pueden surgir dedicatorias más similares, pero es difícil que sean idénticas (alguna habrá). Me gusta improvisar y me adapto a cada persona. Creo que la clave es fluir, vivir en el presente para así poder disfrutar del momento.

Virginia Gil Rodriguez

Yo no tengo ningún truco, me guío por sensaciones. Si una persona me pide una dedicatoria y hay tiempo, hablo con ella un poco y le dedico el libro según la sensación que me haya dado en la conversación. Según su sensibilidad, sus preferencias, sus pasiones. Sin embargo, cuando he tenido que hacerlo de manera rápida porque el de atrás espera al de delante, he de conformarme con dos palabras y la sensación emocional al primer vistazo. Si no hay sensaciones o vienen dos o más personas juntas, una dedicatoria estándar que me gustaría que me hubieran hecho a mí.

Jordi Hortelano

A mí me gusta hacer algo complicado: intento escribir la dedicatoria haciendo un guiño tanto al contenido del título del libro como a la persona que lo recibe. Por ejemplo, en mi novela En los ojos del Rey, a mi hermana, entre otras muchas cosas, le escribí algo así: «Porque en los ojos de la autora eres una persona muy especial». A mis amigas les puse: «Bienvenida al reinado más sicalíptico» haciendo referencia a esa condición real (recuerda que el rey Alfonso XIII introdujo la sicalipsis en España). Cuando no conozco a la gente ni me inspira nada especial, simplemente escribo «Para X. Con el deseo de que disfrute de la lectura de esta novela».

Y precisamente una que me dedicaron ayer me ha gustado mucho. Es un libro de poesía que se titula Besos en los cristales, de José Luis Labad. La dedicatoria dice así: «Estos Besos en los cristales son para Sonia, para que estos humildes versos puedan conseguir que sus sentimientos vuelen por la magia de la poesía». Es un escritor amigo que está intentando que me reconcilie con la poesía.

Sonia Martínez

Para mí, es muy importante improvisar. No tengo nada preparado, sino que pregunto cómo es una persona y me dejo llevar por lo que voy intuyendo acerca de ella. A veces, son cortas pero muy intensas; otras, casi me salgo del folio escribiendo. Y eso gusta. Hace unas semanas firmé un ejemplar de mi Perdida en la estación para la hija de una maestra en Murcia, y le gustó tanto que se puso a llorar emocionada. La cara la ilusión que ponen al ver que les hablas desde el corazón es suficiente para que siga eligiendo personalizar las dedicatorias. Por eso, para mí, las mejores dedicatorias van siempre personalizadas. Puede ser con palabras o incluso con una ilustración, como las de Taína Almodóvar, que son sorprendentes, pero deben ser distintas para cada persona. Eso es lo que las hace únicas y especiales.

Tengo muchos libros dedicados por autores, y siempre me paro a leer lo que me escriben con cariño. No puedo evitar sonreír cuando veo una que me habla a mí, directamente, y no a un público general. Eso me dice mucho de quien la escribe y salvo que vendas miles y miles de libros al año, seguro que tienes un minuto para fijarte en la persona que tienes frente a ti.

Quien más me llegó al corazón fue sin duda Raquel Rodríguez García, con la que desde hace ya bastante, tengo una conexión especial. Quizás por eso, ver una dedicatoria tan personal suya, me emocionó. Otra que consiguió emocionarme fue Laura Solano, autora de Emmelie, entre otros libros. Es fantástica, y sus libros también lo son.

Laura Ruiz Urbán

La importancia de escribir una dedicatoria especial

No solo debes enamorar a los lectores con tu libro, también en el cara a cara. Una buena dedicatoria puede lograr que fidelices a un lector.

Yo no le daba demasiada importancia al principio, hasta que una mujer que me compró un libro me puso una cara de horror al leer la dedicatoria. Ahora tengo varias fijas que voy variando, según el libro. El problema es cuando vas a un colegio a firmar y todos los chavales se las enseñan y se dan cuenta de que la dedicatoria no es única. Lo más genial que he visto es lo que hizo una amiga escritora de infantil. Compró una caja pequeña de acuarelas y un pincel recargable con agua, y le iba haciendo dibujos a los niños debajo de la dedicatoria. Los niños flipaban.

Silvia Martínez Marcos

Se puede jugar con la temática del libro y con cosas universales sobre el lector que te pide la dedicatoria. Lo digo como lectora. Porque como escritora no me conoces, pero odio que me hagan una dedicatoria simple como: «Para Marita, con cariño». No dice nada. De repente, algo relacionado con la vida, con el amor, con la juventud, con la vejez. Es decir, con sentimientos que aporten luz a nuestra vida. Está muy bien preguntar al lector algo que lo identifique, pero si tienes muchísima gente que quiere que le hagas una dedicatoria, te agotas y no terminas nunca. Es un poco también el feeling que te da el lector.

Marita Seara

Yo siempre me invento alguna gansada. Que compren un libro mío me parece suficiente detallazo como para corresponder con una dedicatoria genérica. Mi dedicatoria favorita fue de mi gran y queridísimo amigo, Sergi Escolano Esco. En su Másters del Multiverso me puso: «Te echo de menos en este universo y en todos».

Pablo García Maeso

Yo doy la opción de dedicatoria en los libros vendidos a través de mi web. Como anécdota te diré que no soporto cuando me piden que haga una dedicatoria como si fuera el Ratoncito Pérez (uno de mis libros tiene esa temática). ¿Cómo voy a firmar por el Ratoncito Pérez, si yo solo lo he visto una noche? Y otra cosilla con la que me encuentro a veces es: «¿Podrías dedicar “a fulanita, la reina de mi corazón”, o “para menganito, que es el mayor tesoro de mi vida”?, y cosas así… Siempre me sorprende, porque ese tipo de dedicatorias podrían hacerlas ellos mismos, no necesitan a la autora. Los libros dedicados siempre se vuelven especiales y únicos, y yo soy una coleccionista de ellos.

Ana Meilán

Yo amodio las dedicatorias. Soy bipolar con respecto a ellas. Me encanta escribirlas, es como cuando afronto un microrrelato, pero también necesito tiempo para ello. Y si estás en una librería con una cola de veinte personas, no lo tienes.

En las dedicatorias trato de incluir una referencia a la persona a la que va dirigida. Si tenemos una vida en común, hay un hilo del que tirar. Pero también me vuelvo más exigente con mis palabras. Si tengo que escribir una con tiempo, y sé de antemano a quién va dirigida, uso una libreta como borrador. Ahí puedo tachar y añadir sin miedo. Una vez que he parido algo de lo que me siento orgulloso, lo copio en el ejemplar del libro.

Lo cierto es que no recuerdo haber escrito dos dedicatorias iguales. Y he firmado más de un centenar de libros. Un ejemplo: el pasado viernes 5 de abril, presenté TR3S. Cómo olvidar lo inolvidable y otros relatos para recordar en la librería Alberti, de Madrid. Firmé más de treinta libros y no creo que coincidieran dos líneas en todas ellas. Sí es cierto que hay una dedicatoria recurrente, pero utilizo variaciones.

Una amiga escritora, casada con una de las personas que más libros ha dedicado en este país y que, lamentablemente, falleció el año pasado, me aconsejó en la presentación de TR3S que debía acostumbrarme a firmar «Con cariño y afecto». De momento no lo veo. Me considero una persona ingeniosa y, hasta que se me seque el cerebro, variaré esas breves líneas a mano que tanta ilusión hacen.

La dedicatoria que más me gustó fue una de mi añorado amigo Antonio Fraguas. Además de llamarme Davídides en ella, incluía una caricatura de mí con pelos despeñándose desde mi cabeza.

David Generoso

Muchos de mis autores se encuentran con el problema de dedicar a desconocidos. A veces, las ideas se acaban en este sentido. Creo que, en estos casos, el humor es un ingrediente que te puede salvar. Siempre midiendo bien para no ofender, pero puedes buscar en la obra en cuestión algún pasaje que te pueda servir y hacer referencia a él. Así también creas interés en la lectura. A no ser que el tema en cuestión del libro no tenga nada que ver con el humor, claro. Soy consciente de lo complicado que es utilizar el humor, pero si se piensa bien y se crea una fórmula que funcione, puede ser un gran aliado. Lo es en la trama de cualquier novela y también en las dedicatorias.

Por otro lado, también funciona centrarte en alguna característica física de la persona a la que le firmas o en algo que lleve puesto y que puedas relacionarlo con la trama de la obra. Por ejemplo, si tiene los ojos verdes y en la obra algún personaje los tiene, también puedes hacer referencia a ello. A los lectores les encanta sentirse únicos y cuando el autor lo consigue, gana muchos puntos.

Yolanda Barambio

¿Cómo firmar un libro dedicado?

Después de la dedicatoria, llega la firma. ¿Cómo vas a hacerlo? ¿Te lo has planteado? Quizá pienses que lo mismo da. Total, solo te imaginas dedicando tu libro a familiares y amigos, así que estamparás tu firma de siempre y ya está. Pero mira lo que le pasó a Paula De Vera García, que encontró en una librería de segunda mano un libro que había dedicado a una amiga. Como nunca sabes en qué manos va a acabar tu libro, es recomendable que crees tu firma de escritor, y reserves la personal para tus asuntos privados, por si acaso. Y si escribes con seudónimo, es cuestión de coherencia. Como dice Utopía – Ana Calatayud L.: «No creo que a nadie le haga ilusión tener la firma de Ana, la vecina del quinto, sino la de Utopía, la escritora del libro que va a leer».

Puedes inventarte una firma más bonita, incluso incorporarle elementos pictográficos, pero que sea rápida de hacer, porque quizá se formen largas colas ante ti.

¿Dónde se dedica un libro?

Ya hemos hablado del contenido de la dedicatoria y de la firma, pero ¿dónde se escriben? En las hojas de cortesía, también llamadas de respeto. Se trata de esas hojas en blanco que suelen estar al principio del libro y al final. Las hojas de cortesía del inicio son ideales para plasmar tu dedicatoria. Pero ¿y si no hay hojas de cortesía? Entonces utiliza la hoja donde aparece el título de la obra, que es en la que hay más espacio libre, generalmente.

Recomendaciones para escribir una dedicatoria perfecta

Tras leer las experiencias de todos estos profesionales, mis conclusiones sobre cómo dedicar un libro son:

  • Dedicar un libro es tu forma de agradecer a tus lectores su confianza en ti, así que pon buena cara y esfuérzate en hacerlo bien. No los decepciones.
  • Hay muchas formas de personalizar una dedicatoria:
    • Prepara varias dedicatorias estándar en casa y varíalas según lo que te transmita cada lector (un detalle físico, las palabras que hayáis intercambiado, alguna referencia al contenido del libro…).
    • Improvisa, según el feeling del momento.
    • Añade cualquier detalle que la haga original: un dibujo, un sello lacrado, caligrafía…
  • Optes por la forma que optes, el lector ha de sentir que le has dedicado tu tiempo y tu atención, como él ha hecho al comprar/leer tu libro.
  • Añade la fecha y el lugar, para que el lector nunca olvide ese momento.

Y a estas recomendaciones añado algunas de cosecha propia:

  • Usa tu firma de escritor, nunca la personal.
  • Si dudas cómo se escribe el nombre del lector, ¡pregúntale! Que no te dé vergüenza, porque te lo va a agradecer. (Te lo digo yo, que me han dedicado discos como Ester y Hester).
  • Escribe con letra clara. De nada servirá que te esmeres en el contenido si luego no hay quien lo entienda.
  • Y lo más básico: ¡lleva bolígrafo! O varios. Si tienes que ir pidiéndolo por ahí, quedarás fatal.

 

¿Me cuentas las mejores dedicatorias que te han hecho?

 

P.D.: Muchísimas gracias a todos los que habéis colaborado en este artículo con comentarios y fotos. 🙂

 


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Comentarios

  1. Muy curioso. Yo reconozco que no soy muy de firmas, y menos ahora (uhmmm… ¿qué tal quedaría si llevo el Kindle y una libreta para las firmas?). Y desde luego nunca me lo había planteado desde el punto de vista del autor. Sí en algún siglo cercano me tocara a mí, repasaré estos trucos 🙂

    • Esther Magar dice:

      Hola, Pilar:
      La verdad es que se me pasó por la cabeza lo de los libros electrónicos, pero no quise entrar en eso para no alargarlo más. Quizá, para otro post.
      Gracias por comentar.

      Saludos.

  2. Saludos, un post muy completo y muy útil ahora que se acerca la feria del libro. Agradecida.

  3. ¡Qué interesante, Esther!

    Me ha encantado. Todavía no he tenido que dedicar más que a conocidos, pero siempre me quedo en blanco. Creo que lo de preparar unas cuantas con antelación y añadir un detalle personal del momento son consejos muy útiles para dedicar a desconocidos. Me guardo el artículo y tomo nota.

    ¡Un abrazo!

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