Entrevista a Mónica López del Consuelo, autora de ‘El valle de los espejos perdidos’

La iniciativa #UnAñoDeAutoras encara ya sus últimos meses. Y tras dedicar el verano a recordar a dos de las precursoras del realismo mágico, Silvina Ocampo y María Luisa Bombal, hoy entrevisto a una de sus nuevas voces: Mónica López del Consuelo.

Biografía de Mónica López del Consuelo

Mónica López del Consuelo nace en Plasencia (Cáceres). Empezó a estudiar Historia del Arte en la Universidad de Salamanca para después trasladarse a Granada, donde se licenció en Historia del Arte y Musicología. Cuando acaba sus estudios universitarios, viaja durante un año por México recopilando historias. Vuelve a Granada, donde obtiene el título de Máster en Producción e Investigación de Arte Contemporáneo el mismo año en el que gana el Premio Federico García Lorca en la modalidad de narrativa de la Universidad de Granada. Entre 2014 y 2016 trabaja en la Oficina de Software Libre de la Universidad de Granada como documentalista. En 2016 se traslada a Burgos, donde reside actualmente.

Entrevista a Mónica López del Consuelo

Hola, Mónica, bienvenida a Relatos Magar. Me gustaría que te presentaras contándonos a qué te dedicas y desde cuándo escribes.

Aunque suene a tópico, llevo escribiendo desde que aprendí a escribir. Tengo un cuento que escribí con cinco años, por ejemplo. Siempre inventaba historias y durante mi adolescencia empecé a hacer mis primeros bocetos y fichas de personajes. En el instituto gané mi primer premio literario y durante la universidad continué escribiendo y recitando por placer. Cuando gané el Premio Federico García Lorca 2013 de la Universidad de Granada, decidí que tenía que dedicarme a ello profesionalmente.

Desde entonces, he dado clases de técnicas de escritura con profesoras como Silvia Adela Kohan o Ana Rosetti, he ganado más premios literarios, he participado en antologías y he estrenado mi propia obra escénica, El bailaero de las gitanas, junto a mi amigo y compositor Francisco López, en la que además actué como narradora.

Monica Lopez del Consuelo obra escénica

© Peter Adamik. Permiso del autor para usarla en la entrevista. Mónica López del Consuelo como narradora en El bailaero de las gitanas con la c/o Chamber Orchestra.

Actualmente, dado que mi último libro ha recibido una de las Ayudas a la Creación Joven del Injuve, me estoy dedicando al trabajo de escritora y gestora cultural por completo, aunque antes trabajé durante varios años en la Universidad de Granada.

Visibilidad de las autoras

¿Has sufrido el síndrome del impostor? Si es así, ¿cómo lo superaste?

En cierta parte. No me considero un fraude, pero tampoco interiorizo los éxitos como debería. Hace poco, hablaba con un amigo que me felicitaba por conseguir mecenazgo del Injuve, y recuerdo que yo no paraba de decir algo así como «no es para tanto, solo hice un presupuesto coherente».

¿Crees que las escritoras sufrimos el síndrome del impostor más que nuestros compañeros de oficio? ¿Por qué?

Pues no lo sé, no he hablado con ninguno sobre ello. No es un tema del que se suela hablar.

En la época estudiantil, apenas se mencionan nombres y obras de escritoras y, según datos estadísticos, el 67 % de los autopublicados son mujeres, mientras que el 68 % de las publicaciones de las editoriales tradicionales están escritas por hombres. ¿Has percibido alguna vez esa desigualdad literaria? ¿Qué cambios opinas que serían necesarios para alcanzar una igualdad real?

La percibí por primera vez por la iniciativa #EstaNavidadRegalaAutoras, que después se transformó en #UnAñoDeAutoras. Se planteaba el tema de la desigualdad literaria y se proponía una prueba. La propuesta era simple: mirar tu estantería y contar. Mi sorpresa fue bastante grande cuando vi que en mi biblioteca personal tenía un 90 % de autores y un 10 % de autoras. ¡Qué indignación… conmigo misma!

Y no es que no haya autoras… lo que no hay es interés. Tenía obras de autores griegos clásicos, pero no tenía ni un poema de Safo. Autores del medievo español, pero nada de las poetisas andalusíes. Bécquer, pero nada de Rosalía de Castro. Tengo libros de ciencia ficción, pero no tengo a la madre del género, Mary Shelley. Así que me propuse no parar hasta equilibrar mi biblioteca. Creo que habría que hacer una revisión de la forma en la que estudiamos a las mujeres en la historia, no solo en la literatura.

Realismo mágico

El realismo mágico es un género bastante desconocido en el panorama literario actual, ¿a qué crees que se debe?

Imagino que el lector no se encuentra cómodo en esos mundos. Lo que hace especial al realismo mágico es que estás en constante equilibrio entre lo real y lo irreal, como un funambulista. A los que nos gusta el realismo mágico es esa inquietud la que nos atrae, al menos a mí. Pero otros pueden sentirse incómodos en esa inseguridad.

¿Qué libros de realismo mágico recomiendas para enamorarse de este género?

Para enamorarse a primera vista, el relato «La luz es como el agua» de Gabriel García Márquez en Doce cuentos peregrinos.

¿Por qué escribes realismo mágico?

No puedo evitar añadir tintes de magia a la realidad. No solo escribo realismo mágico, quiero aclarar este aspecto: me gusta experimentar. En mi último libro el realismo mágico ha sido el punto de partida para la mayoría de los relatos, pero a veces echo más gotas de surrealismo de las que debería o se me cae un chorro de fantasía… Es más, en ocasiones siento que el proceso de escritura es al revés, que el cuento tiene vida propia y yo soy la mano con la que se escribe a sí mismo.

¿Cuál es tu género favorito, además del realismo mágico?

Todo lo que implique algo que no existe. Me da igual fantasía que ciencia ficción, surrealismo o literatura épica.

Escritura

Mónica López del Consuelo

Fotografía cedida por Mónica López del Consuelo.

¿Sueles hacer escaleta antes de ponerte a escribir o te dejas llevar?

Depende del tamaño del proyecto. Si escribo un relato, me paso días pensando en él. Con bastante intensidad, además. Cuando al fin decido plasmarlo por escrito, sigo el guion que ya tengo en mi cabeza. Para proyectos más grandes, sí uso varias técnicas de escaleta sobre el papel.

¿Tienes alguna rutina para escribir?

Hace poco leí una entrevista (lo siento, no recuerdo de quién) donde el escritor entrevistado decía que uno no puede considerarse escritor si no escribe ni lee todos los días. Me di cuenta de que yo no lo hacía, así que estoy remendando este aspecto.

¿Cómo afrontas el proceso de corrección y cuánto tiempo le dedicas?

El proceso de corrección dura hasta el último momento… ¡o yo soy muy obsesiva! Escribo el relato, lo dejo reposar y corrijo en varias fases: erratas, errores de estilo, concordancia narrativa y optimización. Cada vez que quiera usar el relato para algo (mandarlo a un concurso, editarlo…) lo volveré a leer buscando optimización. Después vendrá el proceso de corrección ortotipográfica y de estilo hecha por profesionales, fundamental en toda publicación.

¿Tienes lectores cero?

Si no los tuviera, hay relatos que no me habría atrevido a publicar.

¿Cómo te sentiste cuando Cuentos del laberinto ganó el Premio a la Creación Artística y Científica de la Universidad de Granada Federico García Lorca en la modalidad de narrativa, en el año 2013?

Si pienso en ello, la sensación que me viene a la mente es como estar en una habitación y que la ventana se abra por un golpe de viento. Entra tanta luz que me deslumbra y fuera se ve el mar. Volviendo al mundo real, creo recordar que salí corriendo de la facultad. Las piernas me lo pedían.

¿Qué criterios seguiste a la hora de seleccionar los cuentos que incluiste en el libro?

Ninguno, salvo la calidad de los relatos. Escribí el preludio «Un paseo por el laberinto» para crear un camino y llevar al lector al tablero de juego, un espacio idílico que le guiaría por el libro.

¿Qué aprendiste en tu primera incursión literaria?

Que es mejor si el tablero se construye antes. Aprendí muchas cosas… Te contaré una anécdota: recuerdo que Ariel Rivadeneira nos dijo en una clase de técnicas literarias que al primer libro se le llamaba «el libro bobo». Yo ya había publicado Cuentos del laberinto y entendí a la perfección a qué se refería. No es que el primer libro sea un mal libro: es que es un libro desnudo.

El valle de los espejos perdidos

El valle de los espejos perdidos

Háblanos de tu segundo libro en solitario, El valle de los espejos perdidos: ¿de qué trata y cómo te surgió la idea?

El valle de los espejos perdidos es una colección de cuentos integrados que tienen lugar en el imaginario pueblo de Valdespejo, «valle del espejo», llamado así por el yacimiento de mica que existe allí (la mica en bruto recuerda a láminas de espejos superpuestas). Durante una tarde de lluvia, un grupo de personajes anónimos cuentan lo que ellos llaman «historias imposibles», que servirán de preludio para cada cuento: leyendas, mitos, rumores, historias del lugar.

Mi intención era crear un juego en el que primero se cuenta la leyenda desfigurada por la tradición oral para después presentar el relato «real» de cada historia. El lector encontrará cuentos donde prevalece el realismo mágico como «El sueño de Pandora» o «La linterna mágica», pero también encontrará otros géneros como el neo-noir o el surrealismo (entendido al estilo de Jan Švankmajer), entre otros. La idea me surgió en el Valle del Jerte, en el pantano: la mica impregna todas las rocas y recuerdo que eso hacía que la orilla brillara con el sol. Recogí una piedra formada por tres láminas de mica que me recordó a un dado y nació la semilla.

Has publicado este libro gracias a una de las ayudas a la creación joven que da todos los años el INJUVE. ¿En qué consiste exactamente esta ayuda?

El Injuve actúa como mecenas de los proyectos. Yo me presenté a la categoría de producción de obra, donde pides el presupuesto necesario para, en mi caso, publicar un libro y gastos derivados (viajes para presentaciones, material…).

¿Tienes previsto publicar otras obras próximamente? ¿Presentándote a premios, autopublicando o mediante editorial?

¡Claro! Tengo cuadernos y cuadernos llenos de bocetos y futuros proyectos. Aún no sé cómo los llevaré a cabo, pero ahí están.

¿Te decantas por los relatos cortos o escribes también novela, poesía, etc.?

Poesía y microrrelato. Ya sé que la novela es la reina del género, pero yo soy cuentista. En el cuento no sobran palabras. Crear un relato corto es como destilar aguardiente: necesitarás mucha fruta para obtener una gota, pero un sorbo hará estallar fuego dentro de ti. El cuento tiene ventajas con respecto a la novela: para empezar, un libro de relatos es como un laboratorio. Múltiples personajes, perspectivas, escenarios y géneros. Continuaré trabajando con la técnica de cuentos integrados (fix-up), ya que con este procedimiento «el cuento usurpa a la novela su indiscutible poderío —la extensión— trascendiendo uno de los límites que más ha tiranizado al cuento y que también más fuerza le ha dado» (palabras de Ana Rueda en El cuento hispanoamericano).

Dicen que todos los autores tienen temas recurrentes, ¿cuáles son los tuyos?

Hay mucha influencia de las teorías del símbolo, que estudié en Historia del Arte.

¿Qué metas te gustaría alcanzar en tu carrera literaria?

Vivir de escribir.

Un toque más personal

Autora o autor preferido.

Ahora mismo, Neil Gaiman. Pero ya sabes que esto va por épocas.

¿Qué estás leyendo justo ahora?

Cuentos malvados, de Espido Freire y El espejo en el espejo, de Michael Ende.

Tus tres libros favoritos.

Diré tres que me marcaron en su momento y he leído varias veces. La casa de los espíritus, de Isabel Allende, Los hijos de los días, de Eduardo Galeano y La historia interminable, de Michael Ende.

Defínete como escritora en tres palabras.

Necesito una: trovadora.

Defínete como persona en tres palabras.

Íntima soñadora nostálgica.

¿Qué es para ti la literatura?

La vía de escape.

Muchas gracias, Mónica, por participar en #UnAñoDeAutoras. Estoy deseando leer El valle de los espejos perdidos.

Gracias a ti por esta entrevista, Esther, y suerte en todo lo que te propongas. El día 20 de octubre actuaré en el Festival Ñ de Madrid, por si alguno de tus lectores se anima a venir.


 

Si queréis saber más de Mónica López del Consuelo, estas son sus redes sociales:

Facebook: @monicalopezdelconsuelo
Twitter: @molocohb
Instagram: @molocohb
Blog: Espejos en el laberinto


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