La cara y cruz de los introvertidos para escribir mejor

Marca con una cruz las frases con las que te sientas identificado:

Ο Prefiero mandar un correo electrónico a llamar por teléfono.

Ο No me incomoda el silencio, pero odio las conversaciones triviales.

Ο Mi círculo de amigos es reducido, pero duradero.

Ο Cuando paso mucho tiempo con mucha gente, me agoto y necesito volver a estar solo.

Ο Las personas que me acaban de conocer creen que soy raro porque hablo poco (o nada) con ellas.

Ο Disfruto de mi soledad. Por ejemplo, me parece un planazo quedarme en casa leyendo.

Si has marcado la mayoría de frases, seguramente eres introvertido. ¡Enhorabuena!

¿Enhorabuena?, te preguntarás. Los introvertidos están tan mal vistos en nuestra sociedad que es probable que más de una vez hayas deseado no ser cómo eres. Quizá te has esforzado por imitar a los extrovertidos o te has recluido para dejar de sentirte juzgado por todos.

Te comprendo, yo también he pasado por eso:

Que si soy sosa, que si rarita, que si parezco tonta y débil o, por el contrario, que de qué voy, mirando por encima del hombro a los demás como si fuera superior a ellos… Cada cual ha interpretado mis comportamientos y me ha tratado en consecuencia, por lo que integrarme (…) no ha sido sencillo.

Si quieres leer mi confesión completa, pincha en mi reseña El éxito de los introvertidos.

Los introvertidos incomprendidos

Yo he sufrido por ser introvertida, especialmente durante la niñez y la adolescencia. Pero llegó un punto en que asumí que ser «diferente» no era malo. Me di cuenta de que a mí tampoco me caía bien esa gente que me miraba con malos ojos solo por ser reservada, mientras que con otros enseguida me resultaba fácil conversar y mostrarme tal cual soy. Y es que introvertidos somos muchos (un tercio de la población, aproximadamente), aunque se nos vea poco.

No solo me llevo bien con la gente introvertida, ni mucho menos. Es cierto que suelo conectar más rápido con los introvertidos porque nos entendemos de forma casi instintiva; pero también me puedo llevar genial con las personas extrovertidas capaces de respetar mis tiempos y mis silencios. Cuando me topo con gente que insiste en que «diga algo» o en que sea «más abierta» (vamos, que me comporte como ellos), sé que lo más probable es que nunca lleguemos a hacer buenas migas.

¿Es lo mismo introversión que timidez?

Es un error habitual confundir introversión y timidez, pero los introvertidos no son necesariamente tímidos. Los introvertidos buscan la soledad porque se sienten a gusto así, mientras que los tímidos recurren a ella porque las interacciones sociales les cohíben o, incluso, les dan miedo. No saber sobreponernos a la timidez nos  limita y, por tanto, puede convertirse en un problema. Pero la introversión no nos impide hacer cosas que queremos hacer, aunque haya actividades que nos cueste más afrontar.

La sociedad occidental se empeña en ensalzar las cualidades propias de los extrovertidos, pero los introvertidos no somos peores que ellos. Tenemos otra forma de relacionarnos con el mundo exterior y con nuestro mundo interior, y es tan válida como la de los extrovertidos, y hasta más provechosa en algunos aspectos, como el de la escritura.

Mi teoría sobre la introversión

Voy a lanzar una teoría que no está avalada por ningún estudio, al menos, que yo sepa. Ahí va: la mayoría de los escritores son introvertidos.

¿En qué baso esta teoría? Simplemente en mi percepción y en la lectura de El éxito de los introvertidos. En ese libro, Sylvia Löhken pone en valor las cualidades de los introvertidos, y a mi parecer, tienen mucho en común con las características que todo escritor ha de tener para escribir mejor. 

Déjame que me explique, y luego me rebates o me das la razón en el apartado de comentarios, ¿vale?

Cara y cruz de las cualidades de los introvertidos para escribir mejor

Tendencia a escribir

Cara

La primera cualidad de la que voy a hablar es clave: la forma de comunicación preferida de los introvertidos es la escritura. Cuando necesitamos explicarnos, nada mejor que volcar nuestras ideas sobre el papel, con tiempo para sopesar cada palabra y ordenar nuestras ideas. De ahí que las personas introvertidas tengan una tendencia natural a expresarse por escrito, y de tanto practicar, su escritura suele mejorar. Las personas extrovertidas prefieren hablar, incluso por teléfono, por la inmediatez de estas formas de comunicación.

tendencia a escribir de los introvertidos ayuda para escribir mejorCruz

A los introvertidos nos resulta cómodo refugiarnos en la hoja en blanco para tener tiempo de reflexionar, sin embargo, a veces hay que dar la cara e improvisar. Los introvertidos se desenvuelven bien en grupos pequeños, pero suelen agobiarse a medida que el número de personas aumenta. Sé de algunos escritores a los que les da pánico hacer presentaciones, porque temen quedarse sin palabras y que su falta de elocuencia decepcione a sus lectores.

Para superar este tipo de situaciones, la escritura puede volver a ser nuestra aliada. Una solución es poner por escrito todo lo que queremos contar en la presentación, incluso estudiárnoslo para no sentirnos desvalidos ante el público. Contar con alguien de confianza para que nos presente nos ayudará a relajarnos y a que nuestras palabras fluyan.

Calma

Cara

Los introvertidos solemos dar la imagen de ser relajados, aunque, en realidad, nuestra actividad cerebral es mucho más acelerada que la de los extrovertidos. ¡Nuestra mente siempre está a pleno rendimiento! Tenemos mayor sensibilidad ante los estímulos externos  y, por eso mismo, nos agotamos antes y necesitamos alejarnos de esa sobrestimulación.

Los momentos en soledad nos hacen recuperar toda esa energía gastada. Esa es la razón de que a los introvertidos nos encante estar solos: nos sentimos renovados. Solemos tener aficiones que no precisan de nadie más: pintura, lectura, escritura… Esa tendencia a actividades creativas es una forma de explorar todo lo que se cuece en nuestra cabeza.

Cruz

La calma exterior no siempre es posible, y las situaciones con demasiados estímulos nos incomodan. Muchas veces caemos en la pasividad, ya que preferimos sufrir que intentar cambiar las circunstancias, porque evitamos los enfrentamientos a toda costa. Y eso puede generarnos agotamiento e irritabilidad.

Es importante entender que esos cambios de humor se deben más a nuestras necesidades como introvertidos que a la situación en sí. Si no es posible cambiarla o escapar de ella, tendremos que gestionar nuestra reacciones ante esa sobreestimulación, hasta que por fin podamos retirarnos a recargar las pilas.

Concentración

Cara

Los introvertidos tenemos gran capacidad para centrar nuestra atención en una sola acción durante largo tiempo. Estamos especialmente diseñados para abstraernos del mundo exterior y enfrascarnos en nuestro propio mundo durante horas. ¿Y qué otra cosa si no es escribir literatura?

Cruz

La imposición de plazos cortos o la ausencia total de plazos, por ejemplo, pueden bloquear la creatividad de una persona introvertida, y toda su concentración se convierte en procrastinación y pasividad. Una gestión del tiempo efectiva que se adapte a nuestras necesidades puede reducir el impacto que ese tipo de decisiones externas tienen sobre nosotros y terminar con esa procrastinación que estanca nuestros proyectos.

Independencia

Cara

Los extrovertidos necesitan la reafirmación de los demás, pero a los introvertidos no nos influyen tanto las opiniones de la gente: cuando sentimos que lo que hacemos es lo correcto, seguimos adelante, digan lo que digan. Una muestra de ello es tomar la decisión de dedicarnos a la escritura. Todos sabemos que nuestro entorno no suele compartirla, ya que prefieren que dediquemos nuestro tiempo a cosas más «productivas»; por eso, esa independencia de criterio es un arma indispensable para apostar por una carrera literaria.

independencia de criterio para escribir mejor

Cruz

Los introvertidos nos sentimos tan cómodos trabajando por nuestra cuenta que, a veces, nos cuesta trabajar en grupo, sobre todo cuando creemos que el resto de miembros no está tan implicado como nosotros. Si somos escritores, nuestros textos serán revisados por editores y correctores antes de ver la luz, y nos costará aceptar sus recomendaciones si consideramos que no están debidamente justificadas. Incluso corremos el peligro de tomarnos las críticas que hagan a nuestro libro como algo personal. Para superar este obstáculo, nos vendrá genial la siguiente cualidad…

Prudencia

Cara

La prudencia nos ayuda a sobrellevar las críticas de los demás y también a escribir mejor, porque se caracteriza por observar y pensar mucho antes de actuar o escribir.

También hace que seamos más flexibles que categóricos, lo cual agradecen nuestros interlocutores y nuestros lectores. La buena comunicación y la buena literatura no sermonean ni adoctrinan, sino que invitan al diálogo y a la reflexión.

Cruz

La prudencia es una de las razones por las que los introvertidos rehuimos a hablar de nosotros mismos. Nuestra cautela nos lleva a parapetarnos detrás de nuestros relatos y novelas, que desvelan más sobre nosotros de lo que pueda parecer a simple vista (si los lectores saben leer entre líneas, claro). Sin embargo, en los tiempos que corren, los escritores no podemos ser solo escritores: hemos de mostrarnos también como personas para que los lectores conecten con nosotros. Es decir, debemos preocuparnos por nuestra marca personal, y para eso es necesario interactuar. La prudencia será nuestra mejor arma para no meter la pata en ese aspecto. Una salida de tono al contestar un comentario o publicar opiniones polémicas en las redes sociales pueden causar antipatía en la gente que nos lee y, en consecuencia, no volverán a leernos.

Profundidad

Cara

Hay vecinos que consideran el sumun de la educación y la simpatía el hecho de romper el silencio que se adueña del ascensor cada vez que compartimos con ellos el viaje. Son solo unos segundos, ¿de verdad es necesario hacer un chiste sobre el tiempo? No sé si es que son extrovertidos o qué, pero yo no los entiendo. Los introvertidos huimos de las conversaciones intrascendentes, sobre todo con los desconocidos. Hablar por hablar no nos motiva en absoluto. Si no hay nada significativo que comentar, preferimos observar el entorno o pensar en nuestras cosas, en busca de ese gesto o esa idea que despierte nuestra vena creativa.

buscar la profundidad para escribir mejor

Cruz

La profundidad no se consigue a la primera. Cualquier pensamiento o historia que pase por nuestra cabeza tarda en madurar, necesita un largo tiempo de reflexión. Eso hace que los escritores introvertidos seamos propensos a darle mil vueltas a los proyectos, mostrándonos muy críticos con nosotros mismos, pues sentimos que nunca somos lo suficientemente buenos.

Una forma de superar este autosabotaje es distanciarse del texto. No pasa nada por guardar una novela en un cajón, a la espera de que el paso del tiempo y las nuevas experiencias vitales nos ayuden a verla con otros ojos e, incluso, desde un nuevo enfoque. La búsqueda de la profundidad ha de ser un acicate para evolucionar y abrir nuevos caminos, nunca una excusa para estancarnos en el mismo punto.

Saber escuchar

Cara

Los introvertidos somos más de escuchar que de llevar la voz cantante en la conversación. A no ser que el tema que se trate sea importante para nosotros —por ejemplo, ¡libros!—, porque entonces no habrá quien nos calle…

Los introvertidos nos fijamos en las actitudes, en los gestos, en las palabras y en el tono en el que fueron dichas, lo que hace que deduzcamos de forma bastante acertada qué es lo que le importa verdaderamente a nuestro interlocutor. Esta es una cualidad muy valiosa para escribir mejor, ya que nos ayudará a saber qué teclas tocar para que los lectores se sientan identificados con nuestras historias y personajes.

Cruz

Saber escuchar está infravalorado. Muchos interlocutores creerán que somos sosos porque no metemos suficiente baza en la conversación, igual que habrá lectores que huyan de nuestras historias llenas de profundidad porque no les apetece pensar tanto y optan por libros más ligeros. No pasa nada. Cada novela tiene sus lectores objetivo, y no podemos dejar de escribir la literatura que queremos solo porque no sea del gusto del gran público.

Empatía

Cara

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de los demás. Los introvertidos, que sabemos escuchar y buscamos la profundidad, somos expertos en ella.

La empatía nos hace meternos en la piel de nuestros personajes, imaginar cómo piensan y cómo actúan personas que poco o nada tienen que ver con nosotros. Por eso, la empatía es una cualidad indispensable para escribir mejor, y cualquier escritor que se precie debe potenciarla.

Cruz

Esa capacidad de comprender los sentimientos de los demás nos falla con nosotros mismos. Los introvertidos tendemos a valorarnos negativamente, seguramente por nuestro eterno intento de ver más allá, no quedarnos nunca en la superficie de los temas que abordamos. Menos mal que entonces hace acto de presencia la siguiente cualidad, que ayuda a dar a cada cosa la importancia que tiene.

Pensamiento analítico

Cara

Tanta prudencia y profundidad suelen confluir en un pensamiento analítico bastante desarrollado. Los introvertidos que tienen más desarrollado el córtex izquierdo del cerebro son propensos a planificar y estructurar las ideas, en busca de extraer soluciones y enfoques distintos a los ya conocidos. Eso recuerda a los escritores de mapa, ¿verdad? Lo tienen todo pensado y bien atado antes de ponerse a escribir. También hay introvertidos que son escritores de brújula, claro, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Tanto si nos dejamos llevar como si planificamos, lo cierto es que los introvertidos siempre estamos buscando respuestas, y nunca dejamos de plantearnos nuevas preguntas sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos. Cómo no va a haber una mayoría de escritores introvertidos, ¿eh?

pensamiento crítico para escribir mejor

Cruz

El pensamiento analítico hace que los introvertidos prestemos excesiva atención al detalle, y eso puede hacer que nos estanquemos y no llevemos a término los proyectos. En esos casos, el pensamiento analítico ha de servirnos para detectar cuándo la búsqueda de la perfección se nos vuelve en contra. Un libro imperfecto siempre será mejor que un libro inacabado.

Perseverancia

Cara

Cuando un introvertido se propone un objetivo, es capaz de perseguirlo durante largo tiempo. Las personas introvertidas estamos más dispuestas a enfrentarse a retos complicados que las extrovertidas, porque no necesitamos la recompensa inmediata para continuar adelante. Y eso nos viene genial si queremos dedicarnos al mundo de la literatura, porque el reconocimiento y el éxito tardan mucho en llegar (si es que alguna vez lo hacen).

Cruz

La perseverancia y la fijación de un objetivo puede provocar que los introvertidos ignoremos tareas que a priori no consideramos importantes para alcanzar esa meta en concreto. De ahí que los escritores nos hayamos resistido a prestar atención a cuestiones de SEO y márquetin en general, pese a que actualmente sean aspectos cruciales para obtener visibilidad y, por tanto, lectores. Pero, tarde o temprano, cualidades como saber escuchar y el pensamiento analítico nos dan un toque de atención y, mal que nos pese, asumimos que tenemos que hacer múltiples tareas para seguir evolucionando.

Las ventajas de ser introvertido para escribir mejor

Las características enumeradas se dan en mayor medida en aquellas personas que se sitúan más cerca de la introversión que de la extroversión. Pero ninguno somos cien por cien introvertidos ni cien por cien extrovertidos, por lo que no son patrimonio exclusivo de nadie. Seas introvertido o extrovertido, puedes llegar a ser escritor. Solo tienes que tener en cuenta que según tu forma de relacionarte con el mundo exterior y con tu mundo interior, te costará desarrollar algunas cualidades más que otras.

Después del rollo que te he soltado…

¿confirmas mi teoría de que la mayoría de escritores son introvertidos?

 


 

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Comentarios

  1. ¡Confirmo! 🙂
    De intovertida a introvertida, ¿lo de no gustarnos trabajar en equipo se aplica también a los deportes? Porque yo, dentro de mi poco interés por los deportes, siempre he preferido los solitarios a los de equipo.
    Un post genial, gracias por escribirlo 🙂
    ¡Un abrazo!

    • Esther Magar dice:

      ¡Ale! Una más a la saca de escritores introvertidos. 😛
      Pues no sé, supongo que esa tendencia a meternos en nuestro propio mundo puede extrapolarse a todos los ámbitos de la vida. A mí me encanta nadar, por ejemplo, pero también estuve muchos años en un equipo de balonmano. Hoy en día, ya solo me veo haciendo deportes individuales, la verdad.
      Un abrazo, Adella.

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