Publicar en una editorial pequeña: lo que nadie te cuenta

Este artículo es la continuación de Cómo contactar con una editorial independiente ¡y que te haga caso!, de Luis Sánchez Martín, editor de Boria. En esta segunda parte, aborda muchos de los temas tabú de publicar en una editorial pequeña.

QUÉ OFRECE UNA EDITORIAL INDEPENDIENTE… Y PEQUEÑA

(Se aclaran conceptos sobre la marcha sin coste adicional alguno)

Por Luis Sánchez Martín (Boria Ediciones)

En el anterior artículo decía que no publico libros que previamente se hayan autopublicado porque no soy Tusquets ni Anagrama. Mientras ellos hacen una primera edición de 1000 o 3000 ejemplares, las mías oscilan entre 100 y 200 ejemplares. Y si se venden… 100 más. Y si se venden… probablemente, ninguno más.

Cuando llegamos a este punto, he de ver cuánto tiempo lleva en circulación el libro, cuántas reseñas ha conseguido, ¿hemos llegado a lectores fuera del círculo personal del autor?

A pesar de lo rápido que es leer y escribir estas líneas, esos 200-300 ejemplares han tardado casi dos años en venderse, hace meses que no se vende ninguno y vender el ejemplar número 200 o 300 es infinitamente más difícil que vender los 50 primeros (esos que el autor ya ha vendido por su cuenta si ha autopublicado).

Pues bien: esos 50, 60 u 80 ejemplares que vende al autor cuando autopublica su obra son imprescindibles para que un sello como el mío sobreviva (son los que pagan la imprenta, de hecho). Y ojalá las cosas fueran de otro modo, pero esto funciona así: consiguiendo reseñas, entrevistas, participaciones en radio e incluso en televisiones locales, haciendo recitales y presentaciones y teniendo el libro a la vista en librerías, se venden 150-200 ejemplares. No es lo que creo, es lo que sé: el fruto de 3 años de experiencia.

El caso es que sabiendo todo esto, aquí estoy. Este artículo no ha hecho más que empezar y ya he tocado grandes tabús del gremio, he hablado de cifras (y de cifras muy pequeñas, qué mal, ¿no?). Si alguna vez logro vender 500 ejemplares de un libro (jamás lo he conseguido,) sería el editor más feliz sobre la tierra (qué mal rollo, yo me merezco una primera tirada de 1000 ejemplares que estén en todas las FNAC y Corteingleses y que se hable de mi libro en Babelia, porque soy el nuevo Fostergualas).

¿Qué ofrece Boria Ediciones?

Tras dar la vara largo y tendido sobre lo que hago y lo que busco, supongo que ya va tocando decir qué ofrezco, porque tal y como están las cosas, ¿no es mejor autopublicarse y quedarse el beneficio? Pues mira, si lo haces para ganar dinero, sí, yo soy el primero que te anima.

¿Qué tendrías en Boria Ediciones? Suelto parrafada y luego explico puntos que pueden parecer demasiado obvios, pero que subrayo porque la realidad es distinta a como muchos la imaginan.

Una edición cuidada de una obra que ha sido leída y corregida con detenimiento, que entrará a formar parte de un catálogo compacto, que trabajo día a día para que el sello (y, por ende, sus autores) tengan cierta imagen, entidad e identidad.

Catálogo de Boria Ediciones.

Un libro que estará en algunas librerías y se podrá pedir prácticamente en todas.

Un libro que haré todo lo posible (yo no hago promesas, no vendo motos) por que sea leído y comentado en prensa local (de Murcia y de donde resida el autor) y blogs literarios (ya os adelanto que El Cultural, Babelia, Librújula, Qué Leer, Oculta y similares no me hacen ni puñetero caso, es lo que hay).

Comenzar (o continuar, si ya has publicado con anterioridad) un camino muy duro, durante el cual, espero, te darás cuenta de que los gurús de la autoedición encubierta te engañaban cuando te hicieron creer que vender 100 libros es fácil (de hecho, vender 50 es dificilísimo).

Un esfuerzo continuo, más allá de la presentación, para que el espectro de lectores no se ciña a familiares y conocidos. Todo esto sin tener que pagar nada ni garantizarme un mínimo de ventas (¿qué somos, adivinos?).

Pago de tus comisiones por ventas. Un dinero que te dará para una cena, una camisa y un par de libros, ya te lo digo.

Y trabajo de ventas: no me gusta que sea el autor el que venda el libro, no es su trabajo, no tiene por qué hacerlo y hay que (volver a) acostumbrar a la gente a comprar en librerías.

Bien, creo que no me dejo nada. Vamos por partes.

Edición cuidada

He tenido en las manos libros de «editoriales» (entrecomillo porque desconozco sus tejemanejes interiores, pero se hacen llamar Ediciones [Loquesea)] que eran, básicamente, fotocopias encoladas. Nosotros trabajamos con la misma imprenta que La Bella Varsovia o Chamán Ediciones. Cubierta con solapas, acabado mate y papel ahuesado.

Obra leída

Sí, lo especifico. Y es triste tener que hacerlo, pero, tal y como están las cosas, se ha convertido en un factor que tener en cuenta. Cuídate del editor que tarda muy poco en responder y se muestra demasiado entusiasmado, porque algunos viven exclusivamente de los familiares y amigos del autor y ni siquiera leen lo que publican. Sabiendo manejar la primera conversación (que no te ciegue la ilusión por ver tu libro publicado), enseguida notarás si le interesa y gusta la obra o solo va a por vuestro círculo personal.

Anécdota: recientemente he publicado una novela de alto contenido erótico, pero, por el título, puede parecer que se trata de un cuento (de hecho, el título viene de un cuento infantil que se desarrolla en su interior). Pues bien, una editorial llamó hace unos meses al autor para decirle que estaban interesados en la obra para su línea juvenil, por los valores que transmitía.

Corregida

Y añado: si me dejas, porque hay que ver cómo peleáis algunos vuestro texto. Bromas aparte, cada manuscrito es tranquilamente revisado, Pilot rojo mediante, intentando pulirlo todo lo posible, no solo en lo que a erratas se refiere, sino también cuestiones de estilo, ritmo, etcétera.

Aquí es donde os ponéis muy duros, pero piensa siempre que si el editor quiere tocar algo es por el bien de la obra, que por algo se va a jugar su dinero para que tu libro vea la luz.

Catálogo, imagen, entidad, identidad

Esto para mí es muy importante. Entrar a la web de una editorial y ver que sus últimas publicaciones han sido un libro de vampiros, un ensayo sobre profesores que enseñan con música, un poemario sobre lo bonitas que son las flores, los finalistas de un certamen de relatos y dos novelas eróticas, pues no sé, da la sensación de que les vale cualquier cosa. Y a mí no.

Sé lo que quiero (o, como he tratado de explicar antes, lo que no quiero) y la imagen que quiero proyectar. Y cuando una editorial muestra claramente un gusto, una línea de publicación, se hace evidente el trabajo de selección y preparación del catálogo que hay detrás, y eso suele ser garantía de buen hacer.

Presencia en librerías

Estará en algunas librerías. Sí, en algunas. Porque en España hay más de tres mil, y yo salgo con tiradas de 100-200 ejemplares, como ya he dicho. Parece obvio, pero hay quien protesta porque su primo no ha podido comprar el libro en la panadería-mercería-librería de la aldea donde veranea («y me dijiste que se vendería en librerías», añade al borde del colapso).

Distribución

Y hay que explicar cómo funciona esto de distribuir 200 libros. ¿Qué labor cumple en este caso la distribuidora? La mayoría de veces, la de almacén. No tiene sentido que tu libro esté criando telarañas en 80 librerías súper cools (a todo autor le hacen los ojos chiribitas cuando escucha «La Central de Callao» o «Tipos Infames» o «La Puerta de Tannhäuser») y que luego quiera comprarlo alguien de Almendralejo, La Roda o Yecla, y no pueda. Por lo que algunos libros estarán en las librerías con las que la distribuidora tiene pactado el envío de novedades, y otros permanecerán en la distribuidora para que quien vaya a la librería de Almendralejo (o a la Central de Callao) lo pida y reciba en 24 horas (o un poco más, que no se acaba el mundo). Y esto es algo con lo que lucho todos los días, y al autor le va a tocar también pelearlo si no quiere pasarse la vida como un repartidor de pizzas llevando libros a casa de sus amigos los domingos por la noche.

Si Amazon y las «editoriales» que ponen a vender a sus autores han hecho que cada vez cueste más ir a una librería a comprar un libro, tener que ir dos veces (¡vive dios!), una para pedirlo y otra para recogerlo, es casi misión imposible. Pero así funciona la cadena del libro (autor-editor-distribuidor (no siempre)-librería-lector) y así debemos intentar que siga siendo, porque todos los eslabones (sobre todo, la librería) son muy importantes para la salud de un sector cada vez más mordido por el intrusismo de elementos a quienes la literatura no importa lo más mínimo.

Aquí hay un detalle secundario con el que no me quiero estirar mucho, pero sí al menos mencionarlo, porque me molesta que se engañe así a la gente. Lee con atención y piensa qué puede significar este eslogan que, de un tiempo a esta parte, veo más de lo que me gustaría: «distribución en nuestra web y en cualquier librería que lo solicite». Esto es exactamente lo mismo que si te autopublicases y tuvieras los libros en tu casa, a la espera de que entren los pedidos por email, pero dicho con mucha parafernalia.

Lo siento pero «distribución» es otra cosa, y hay editoriales que, sin tener distribuidora (como yo cuando empecé, o Canalla o Tolstoievski o Entropía o la que, en mi opinión, mejor ha sabido desenvolverse en este aspecto, mi admirada Contraescritura), consiguen que el libro esté en librerías, y eso denota respeto hacia toda la cadena del libro antes mencionada, y en especial hacia el autor y su obra.

Leído y comentado en prensa local y blogs

Algo que te puede ayudar a ver con qué clase de editor te enfrentas son las reseñas. Guglea (¿se dice así?) los títulos de la editorial que ha contactado contigo y a ver qué encuentras. Si no hay reseñas, o hay dos por título, suele ser señal de lo ya comentado: va a por tus amigos y familiares, por lo que no tiene sentido gastar dinero en ejemplares para prensa. Por lo demás, yo voy con la verdad por delante. Como ya he dicho, en casi tres años de existencia jamás he aparecido en grandes medios (y no será porque no lo he intentado), pero siempre he destinado libros a prensa y blogs, un mínimo de diez y sin máximo especificado.

El autor indignado porque hay gente que no quiere leerse su libro ni gratis.

Siempre tendré libros para promoción. No tiene sentido esperar que un libro se venda por ciencia infusa. Cuando no se tienen los recursos y contactos de las editoriales que vemos habitualmente en prensa y revistas especializadas, mover la obra en la blogosfera es básico y fundamental. Y es algo que intentamos hacer con criterio. No tiene sentido mandar un libro de realismo sucio a un blog de unicornios y arcoíris, o de cómics y vampiros.

Poco a poco la idea de Boria Ediciones se hace sólida, tangible, y aunque uno siempre anda buscando dar más salida a las obras, de momento hay una pequeña pero firme red de webs y reseñadores (Javier Gallego, Basilio Pujante, los blogs Literatura+1, Hankover/Resaca y Libros y Literatura, la web El Coloquio de los Perros, comandada por Juan de Dios García y Ángel M. Gómez Espada, los periódicos La Verdad y La Opinión, gracias a Antonio Parra Sanz, Rubén Castillo, Pedro Pujante o Manuel Madrid…), que son los que consiguen el principal objetivo de un pequeño sello de (relativamente) reciente creación: que compre el libro alguien sin vinculación con el autor.

De verdad, y perdona que insista en la idea, pero para que solo lo compren tus familiares y amigos no necesitas una editorial: autopublica (y gana dinero).

Precios asequibles

Y otro punto, para cerrar este epígrafe de llegar al lector desconocido, no menos importante (creo), es el precio. Hay editores a quienes no les tiembla el pulso a la hora de poner precios prohibitivos a sus libros, a menudo escudándose en trabajos, tanto internos como supuestas contrataciones externas, que la mayoría de veces son mentira (correcciones, informes de lectura y tal), pero esa es otra historia. De este modo dejan claro que no tienen la más mínima intención de moverlos más allá del segundo grado de consanguineidad o afinidad del autor, más algún compañero de clase o del trabajo.

En Boria Ediciones ningún libro se vende por debajo de 12 € (llegué a tenerlos a 10 €, pero ahora, con la distribuidora, es imposible, perdería dinero) ni por encima de 16 €. Una política de precios asequible que nos parece básica para que el autor desconocido tenga alguna oportunidad, pues junto a él, en las estanterías de las librerías y bien a la vista del potencial lector, estarán a 18 € sus amigos Houellebecq, Auster, Hustvedt, Mendoza, Despentes, etc.

Un inciso antes de terminar este punto. Hay «editores» que, no contentos con escudarse en informes de lectura previos, correcciones, maquetación y diseño para poner un precio desorbitado al libro (tu familia y amigos lo pagarán porque se sentirán obligados), le dicen al autor que, si desea esos servicios «accesorios» (por dios, son imprescindibles y parte del trabajo del editor), tiene que pagarlos. ¿En serio ves lógico que una «editorial» cobre al autor la corrección, la maquetación y el diseño de cubierta? Pero, por favor, si el beneficio de todo eso es para ellos.
Respiremos hondo y corramos un tupido velo.

¿Por qué las editoriales pequeñas hacen tiradas cortas?

Vamos a centrarnos ahora en un punto importante, que es donde más roce autor-editor suele haber: la tirada. Y en este punto quisiera (pido permiso para) defenderme de reproches que muchas veces vienen de no tener el autor una visión lo suficientemente nítida de en qué consiste publicar en una editorial pequeña.

publicar en una editorial pequeña

El caso típico y tópico: si confías en el texto, ¿por qué sales con tan pocos ejemplares? Bien, puedo entender la pregunta, y por supuesto tengo respuestas (tres, en concreto: dos repuestas directas y un axioma que a los autores les cuesta mucho entender) que convencerán más o menos, pero son la realidad que he vivido en estos años como editor (y como autor de dos libros: uno publicado por un tercero y otro en mi propio sello). Ahí van:

  • Porque no tengo dinero para imprimir 1000 ejemplares (y no digo ahora: jamás, en toda mi vida, he tenido esa cantidad de dinero).
  • Porque para vender 1000 primero hay que vender 500, y para vender 500, primero hay que vender 200. Empecemos, pues, la casa por los cimientos y ya habrá tiempo de venirse arriba. Por si alguien duda, yo soy el primer interesado en alcanzar esas tiradas que, si fueran procedentes (a día de hoy son un suicidio), significarían que he logrado niveles de promoción y distribución muy superiores a los que tengo ahora mismo, y podría vivir de la editorial, o al menos se financiaría ella sola, sin tener que recurrir a mi nómina para poder sacar un nuevo libro.
  • Porque el negocio (sí, disculpad la vulgaridad del término, pero es un negocio, una empresa, alguien que invierte su dinero para obtene un beneficio o, al menos, cubrir gastos) no es imprimir libros: es venderlos.

Anécdota: el autor con más currículum de mi catálogo buscaba una editorial para publicar su última obra y retirarse de la farándula. Finalmente, escogió Boria Ediciones y me dijo: «cuando vi que salías con 100 ejemplares supe que eras un tío sensato». Si no te fias de mi corta experiencia, ahí tenéis la de alguien que lleva 20 años publicando.

Aprende a distinguir quién apuesta realmente por tu obra

Así pues, te pido que entiendas que no tenemos más remedio que salir con tiradas discretas. Pero, al mismo tiempo, aprende a distinguir quién apuesta realmente por tu obra y quién no. Porque si te preguntan, con más o menos mano izquierda, si puedes vender 100 en la presentación, o cuántas ventas garantizas, o —práctica horrible— te encasquetan la caja con los libros que no se han vendido en la presentación para que los vendas tú (los libros se venden en librerías, métete esto en la cabeza), ahí no hay edición que valga: te has autopublicado para familiares, amigos y algún despistado que pase por ahí o te siga en redes. Solo que alguien te ha financiado la imprenta, la maquetación y el diseño de cubierta (y ahora se lleva el beneficio, claro).

Y todo esto, creo, es aplicable también al crowdfunding, esto es, llegar al lanzamiento con el beneficio ya obtenido. ¿Qué esfuerzo de promoción y distribución esperas que haya después? Y si me parece mal que se le entregue al autor un depósito de libros para vender, ya te puedes imaginar lo que pienso de hacer que el autor compre los libros, por mucho «maravilloso descuento» que se le quiera hacer. Por favor, no aceptes eso. O acéptalo, pero no digas que una editorial te ha publicado, porque os habéis autopublicado.

¿Edición tradicional?

Cuando Boria Ediciones saca un libro, se hace la primera presentación y, tanto si se venden 70 como si se venden 5 (me han ocurrido las dos cosas), los libros me los llevo yo para promocionarlos y distribuirlos. Eso es edición, eso es lo que yo entiendo por editar.

Supongo que a estas alturas ya estará claro, pero lo diré: en Boria Ediciones practicamos eso que ha terminado mal llamándose «edición tradicional», o sea, la editorial asume los gastos. Y digo mal llamándose porque eso es, simple y llanamente, edición. Todo lo demás son servicios editoriales, impresión y, según el caso, directamente estafa.

Leo el manuscrito, me gusta, llamo al autor, le explico brevemente todo lo que estoy exponiendo en este artículo y, si le parece bien, empezamos a trabajar. Y el único que paga soy yo: a la imprenta, a la ilustradora, a la diseñadora de cubiertas y al autor (también hay corrección ortotipográfica y de estilo y, obviamente, maquetación, pero aquí el gasto solo es de tiempo, que no es poco, porque todo eso lo hago yo).

En cuanto al pago del autor, hasta donde sé, soy el único editor que hace pagos parciales durante el año. Si vendemos 20 ejemplares en una presentación en febrero, no me parece lógico que tenga que esperar un año para cobrar 20 €. Otro tema son las ventas en librería y distribuidora, que siempre corren el riesgo de las tan temidas devoluciones. Pero los libros que se venden en un recital, o a través de la web, vendidos están para siempre.

Por cierto, antes de que se me olvide: no sé qué es Amazon, ni me interesa.

Preguntas frecuentes al publicar en una editorial pequeña

Y bueno, como colofón, vamos con una suerte de entrevista para relajar un poco el tono de un artículo de cuya extensión empiezo a ser consciente ahora, pero también me doy cuenta de lo necesario que era que se empezara a hablar de todo esto; no sé si he sido el primero, pero espero no ser el último. Bien, llamémoslo preguntas frecuentes y esperemos que sirvan para terminar de ubicarnos. Casi todo son casos reales de cosas que me han reprochado por no tener una jugosa cuenta en el banco fruto de las millonarias ventas de libros que se supone realizo. O sea, por no saber a qué tipo de editorial han enviado su obra.

1.- ¿Estará mi libro bien visible en las mesas de novedades de todas las librerías de España?

Hombre, pues si hay 3000 librerías en España y salimos con 150 ejemplares, obviamente no (obviamente, pero parece que hay que explicarlo).

2.- ¿Pero se podrá comprar en cualquier librería de España?

Eso sí, tal y como he explicado cuando hablaba de la distribución. No obstante, a veces el lector tendrá que pedirlo y esperar un par de días (que los dioses nos perdonen).

3.- ¿100, 200 ejemplares? ¿Es que no quieres vender 1000?

Sí quiero. De hecho, si imprimiera ¡y vendiera! 1000 ejemplares de cada libro, podría vivir de la editorial. Pero, como ya se ha dicho, para vender 1000, primero hay que vender 500, y para vender 500, primero hay que vender 200, ¿verdad? Pues vamos a imprimir esos ‘primeros’ 200, porque si me como 800 ejemplares, la editorial cierra al día siguiente.

4.- Pero es que si el libro no está en librerías y la gente no lo ve, no se vende.

Ok. Por eso, incluso antes de tener distribuidora, me pegaba los viajes que me pegaba para llevar libros a librerías de Castellón, Madrid y Málaga. Pero créeme cuando te digo que estando a la vista en librerías tampoco se vende (es mi trabajo, llevo tres años observándolo y, conmigo, mis autores). El Blackie, Nórdica o Anagrama que se vende no es por el hecho de estar, es por un compendio de razones bastante complejas que incluyen incluso la percepción psicológica que del sello tiene el lector, y todo esto no se puede explicar ahora porque da para un ensayo.

5.- ¿Me estás diciendo que con el libro en librerías, reseñas en blogs y en periódicos, firmas en ferias e incluso con el autor yendo a la radio y la televisión local, los libros no se venden?

Al fin lo has entendido.

¿Por qué?

Ojalá lo supiera…

6.- Soy de Soria (o Almería o Bilbao), ¿vamos a presentar en Madrid? Una vez fui a una presentación de Marwan y estaba aquello hasta los topes.

No, y te explico por qué sin necesidad de recordarte que tú no eres Marwan y yo no soy Planeta (pero tampoco obvies eso, que es importantillo): tu gasolina desde Soria (o desde dónde sea) y la mía desde Murcia, ida y vuelta, 150 €. 2 cenas, 2 desayunos y 2 habitaciones de hotel, 180 €. Van 330 €. Tu libro cuesta 15,00 € y la distribuidora se queda el 50 % (60 % si es una FNAC o Casa del Libro). Hay que vender 44 solo para cubrir gastos (50 si es FNAC o Casa del Libro). ¿Recuerdas ahora la primera presentación del libro? Sí, aquella a la que fueron todos tus familiares y amigos. Sí, cuando vendimos 37 ejemplares. ¿Y la segunda? Sí, cuando vendimos 6 ejemplares en el bar de tu amigo.
¿Lo entiendes ahora?

7.- Pero yo he visto fotos en tu Facebook de presentaciones en Madrid con autores de Murcia y Alicante…

Bien, me alegra que saques el tema porque es uno de los primero puntos que tengo que aclarar a los autores cuando llegan al sello.

Esos viajes a Madrid han sido de placer. Tanto el autor (a veces con su familia/pareja), como yo (a veces con mi pareja, también), nos lo planteamos como un fin de semana para ver la ciudad, visitar amigos, museos, desconectar un poco de nuestro día a día, etc. Él va por su cuenta y se paga sus gastos y yo por mi cuenta y me pago los míos. La presentación del libro es una actividad más con la que conseguimos pasarlo bien y traernos muchas risas y fotos de recuerdos. En cuanto al saldo de la actividad editorial: NEGATIVO. Las cuatro veces que he ido a Madrid he perdido dinero (se han vendido 4, 8, 3 y 5 ejemplares, respectivamente), pero me da igual porque, como digo, el planteamiento no ha sido mercantil.

Y entendiendo eso, voy donde sea con quien sea, siempre que pueda. Pero irse de gira a gastos pagados, lo siento, eso podrá hacerlo Alfaguara con Juan José Millás o Blackie Books con James Rhodes. Yo no puedo.

8.- Tengo un amigo en México que me ha dicho que por qué no se presenta el libro allí y…

Gracias por venir, ya le llamaremos.

9.- Pues lo siento, pero otra editorial me ha dicho que si vendo 100 en la presentación (y los que me falten los puedo comprar yo con un 30 % de descuento), luego ellos distribuyen 500 en librerías y FNAC y Corte Inglés y envían a los principales suplementos culturales para que lo reseñen y organizan presentaciones en la Casa del Libro y las principales librerías de España.

Adelante, pues. Y enhorabuena (pero vamos, la única verdad que te han dicho es que puedes comprar los libros que no se vendan en la presentación).

10.- Pues lo siento, pero también están interesados en mi manuscrito Páginas de Espuma / Libros del Asteroide / Blackie Books y voy a probar con ellos.

Adelante, pues. Y enhorabuena (en este caso sin ironía alguna —se había notado, ¿no?—). Me alegraría de verdad: esos sellos son mis referentes, a día de hoy ofrecen mucho más que yo y no puedo competir con ellos.

EPÍLOGO: A vueltas con mi amigo imaginario

Bueno, Luis. Hay una cosa que me ha chocado mucho. Durante este extenso artículo has dicho (tú, un editor) varias veces que no se venden libros. Además así de claro, has usado esas palabras.

Sí, soy consciente.

Entonces, ¿por qué la editorial?

Primero aclarar de nuevo que todo esto nace de un ejercicio de ubicación, para que el autor que aspire a publicar tenga clara la diferencia entre Anagrama, Boria y Círculo Rojo, pues la experiencia me dice que hay quien llega como un elefante a una cacharrería, dando por sentado que todo es igual.

Después, lo que he querido dejar claro, y por eso he ido a los grandes tabús (he dado cifras, cantidades…), es que el esfuerzo que mis autores y yo tenemos que hacer para vender 200 libros, puede incluso ser superior al que necesitan Seix Barral y Jesús Carrasco para vender 5000.

Aclarado esto, lo digo y lo mantengo (porque lo vivo cada día): no se venden (mis) libros. Mejor dicho: hay un tope de 300-350 ejemplares que nunca se supera (y no entiendo por qué).

¿Y montas una editorial?

Pues sí. Y como nunca me ha gustado dar explicaciones sobre lo que hago, desde el primer día he tomado prestadas las palabras de Ralph del Valle, de Ediciones Tolstoievski, que fundó la suya unos meses antes de la mía a raíz de una reflexión que comparto totalmente: «tras publicar un par de libros, me animé a montar la editorial porque sentía que había que cubrir un hueco».

No puedo explicarte por qué ha habido meses que he tenido que pedir un anticipo en mi trabajo porque tras pagar la imprenta de un libro no podía pagar el alquiler de mi casa. No puedo explicarte por qué he ido a una presentación en Madrid en la que se vendieron 4 libros y, aún así, volví satisfecho (porque ese libro tenía que existir, y lo publiqué yo). No puedo explicarte por qué me alegro de haber impreso tan solo 75 ejemplares de un libro, de un autor cuya sinceridad siempre agradeceré, que me dijo que era muy tímido e incapaz de hacer ningún tipo de presentación ni recital; un libro del que se hicieron numerosas reseñas positivas e incluso una bloguera, muy impresionada con el texto, lo entrevistó. Un libro que, con todo eso, vendió 37 ejemplares (y lo habrán leído 20 personas más, si contamos los ejemplares de promoción y prensa), y de cuya edición, con la que perdí dinero, no me arrepiento, pues Boria Ediciones es una prolongación de mí mismo, el libro me encanta y, como el otro, TENÍA QUE EXISTIR, y yo lo traje al mundo.

El compromiso de las editoriales pequeñas

Tal vez aguante todo eso porque he visto disfrutar como niños a cuarentones (yo el primero) durante el proceso de edición. Por las risas en las presentaciones (ahora, a tres años vista, miro las fotos y me doy cuenta de que en todas el autor y yo nos estamos riendo). Porque una chica rompió a llorar (de alegría) en la presentación de su primer libro y yo, que tuve ‘la culpa’, estaba a su lado. Porque un autor que lleva 20 años publicando quiso que fuera Boria Ediciones el sello que publicara su última novela. Porque me consta que hay libreras (guiño-codazo) que me recomiendan a sus conocidos para que me envíen los manuscritos porque tal vez hay editores con más nombre y medios que yo, pero saben que doy el 110 % de lo que tengo cuando creo en algo

Y, bueno, porque a veces sale bien y hasta gano cuatro duros, que no va a ser todo morirse de agonía.
Y así pienso seguir, venda 20 o venda 300 ejemplares de mis libros, mientras no pase hambre. Y si llegara ese día, pues ya veré, lo mismo me marco un Bukowski y elijo libremente morirme de hambre a cambio de hacer lo que me gusta. O no, tal vez entonces eche la persiana, me centre en mi trabajo de oficina para poder pagar las facturas y pase el resto de mi vida leyendo, escribiendo, viendo películas y paseando por las tardes.

Bueno, Luis, pues no sé… He leído tu artículo y, qué quieres que te diga, me deja un sabor agridulce: muy rancio todo, ningún glamour, cifras muy crudas. No sé, creo que no vas a recibir muchos manuscritos más de aquí en adelante.

Ahora sí que no hay duda: al fin lo has entendido.

 

¿Imaginabas así publicar en una editorial pequeña?

 


Muchas gracias a Luis Sánchez Martín por su sinceridad en estos dos artículos y por su honestidad en el mundo editorial.


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Comentarios

  1. Hola a los dos. Agradezco mucho la sinceridad y agradezco también que todavía quede quien siga haciendo un trabajo bien cuidado en esto del mundo editorial. No obstante, discrepo en cuanto a lo que dices sobre Amazon. Amazon no es enemigo de la edición tradicional, es otra vía que nos permite conocer y acceder a historias que antes ni imaginábamos que existían. Veo a plataformas como esta como un complemento, e ignorar el cambio que ha sufrido la industria en este aspecto no va a hacerlo desaparecer. No obstante, entiendo las reticencias, porque hay quien publica trabajos mal cuidados, que no han pasado por las manos de profesionales del sector, como un corrector, por ejemplo, y que tiran los precios, devaluando el trabajo del resto. Pero, sinceramente, cosas como esas no pasan solo en Amazon, sino también con editoriales más tradicionales. No obstante, lo dicho,me alegro de que el camino que has escogido lo recorras con tanto respeto y mimo. Biquiños!

    • Esther Magar dice:

      Hola, Cris:
      Sabía que ese sería un punto que a muchos autores les haría discrepar. No voy a hablar en nombre de Luis, pero, por lo que yo sé, Amazon no se lo pone fácil a las editoriales pequeñas. Copio y pego algo que ya conté en un newsletter: “Un editor me contó que él ha puesto sus libros a la venta en Amazon, pero que cada vez que alguien compra uno, Amazon tiene que contactar con él para que se lo mande. Eso no le gusta al gigante de Amazon y ¿sabes qué hace? Los ofrece más baratos por otro lado, pero poniendo que no hay stock, para que los compradores no compren a través del editor, a la espera de que en el vínculo más barato vuelvan a estar disponibles. De esta forma, Amazon presiona al pequeño editor para que le ceda a ellos la distribución”.
      ¡Gracias por expresar tus discrepancias!

      • Amazon tuvo a una clienta UN MES esperando un ejemplar de ‘Sin Remedios’ tras un mensaje plantilla que decía «ahora mismo no hay, le avisaremos cuando haya», cosa que jamás iba a ocurrir porque jamás contactaron conmigo (entonces no tenía distribuidora y cada libro vendido dependía directamente de mí). Y eso tiene un nombre: ESTAFA. La clienta seguiría esperando a día de hoy si no hubiera sido conocida del autor, que fue quien me avisó de la, insisto, ESTAFA (no lo venden, pero bloquean al cliente en su parcela para que tampoco lo venda yo).
        Por lo demás, lo que digo es cierto aunque a estas alturas de siglo XXI parezca que lo digo por hacerme el gracioso: no sé qué es Amazon, no sé si es un lugar físico con paredes y techo o un sitio web; no sé si vende cosas nuevas o es una suerte de red para poner en contacto a particulares que venden sus cosas de segunda mano o una combinación de las dos cosas. Y bueno, como soy muy clásico (sigo escuchando a Chuck Berry en vinilo y esas cosas), pues también es cierto que no me interesa descubrirlo, como no me interesan los e–books (tampoco me interesan los cd musicales, ya digo que, salvo raras excepciones, sólo compro vinilos, esto son manías personales, no trato de crear tendencia ni imponer mis gustos) y menos aún después de la jugarreta del libro aquel. Sé que algunos libros de mi sello aparecen ahí porque hay librerías (que sí los tienen físicamente) que los dan de alta, y la responsabilidad de los plazos y el estado en que llegue el libro es, por tanto, de la librería en cuestión.
        En cuanto a la autopublicación (creo que Amazon también ha ayudado mucho en ese aspecto) ya veis que no me parece mal, de hecho lo recomiendo varias veces durante el artículo. Yo simplemente digo lo que ofrezco, digo hasta dónde puedo llegar, a quien no quiera autoeditarse. Quien quiera hacerlo, es su decisión y me parece estupendo.

  2. Wow. Quedo impresionada por la sinceridad de estos dos últimos artículos, que además son útiles e interesantes.
    Muchísimas gracias, Luis, por ser tan claro y darnos un paseo entre las bamabalinas de una editorial pequeña, y a ti, Esther, por traernos una visión tan diferente.
    ¡Un abrazo!

    • Esther Magar dice:

      Gracias, Ana. Cuanta más sinceridad, menos decepciones, por eso me interesaba compartir la experiencia de Luis. En el mundo editorial hacen falta más editores como él, que van de frente.
      Un abrazo.

  3. Un artículo buenísimo. Llevo muy poco en este mundillo, pero no puedo estar más de acuerdo con todo lo que dice el autor.

    Gracias a Esther por publicarlo. Seguiré pasando por aquí 🙂

  4. J F Mra dice:

    No me pasaba por aqui desde hace meses, pero el articulo fue super entretenido, me ha parececido muy interesante la odisea de las editoriales pequeñas.
    Este año me anoté varias recomendaciones tuyas de escritores “pequeños”, aunque no me fije en la editorial que los publicó, espero no hayan sido libros “piratas”, no se si llegan aqui a latinoamérica tan facilmente.

    • Esther Magar dice:

      Trato de no leer a editoriales piratas, tranquilo. Ya me comentarás qué te parecen cuando leas esas recomendaciones.

      Saludos.

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