Cómo contactar con una editorial independiente

Tras meses de escritura y corrección, crees que tu novela está lista para dar el salto a la publicación. ¿Qué camino elegir? Ya te he hablado de cómo presentarte a concursos o de las ventajas de autopublicar, pero puede que prefieras probar con la edición tradicional. El problema es cómo contactar con una editorial y que te haga caso, ¿no?

Con las grandes es difícil, lo sabemos todos. ¿También lo es con las editoriales pequeñas? He invitado a Luis Sánchez Martín, editor de Boria Ediciones, una editorial independiente, para que nos lo cuente. En este primer artículo (porque habrá dos, ya aviso), va a explicar cómo son los correos a los que presta atención y cuáles elimina sin leer (y sin remordimientos).

CÓMO CONTACTAR CON
UNA EDITORIAL INDEPENDIENTE… Y PEQUEÑA

Por Luis Sánchez Martín, editor de Boria Ediciones

 

Antes de empezar a hablar del funcionamiento de esta humilde editorial independiente, quiero desenredar términos, pues todo fluye mejor si se habla claro desde el principio.

Qué es una editorial independiente y qué no

¿Soy un editor independiente? Por supuesto, por la sencilla razón de que publico lo que me gusta y me da la gana. ¿Qué problema hay, entonces, con la expresión editor/editorial independiente? Pues que Blackie Books o Impedimenta también lo son, en el sentido de que pueden elegir lo que quieren publicar sin presiones mediáticas ni seguir modas (otra cosa es que quieran hacerlo, pues, insisto, nadie les dice lo que tienen que hacer). Y en ese sentido, cada día los medios hablan de editoriales independientes como las mencionadas Blackie Books e Impedimenta, además de Nórdica, Periférica o Libros del Asteroide, entre otras muchas (todas me encantan, por cierto).

Así las cosas, yo voto por hablar claro y dar a mi caso la terminología adecuada: editorial pequeña. De este modo evitamos que el autor que aspira a ser publicado se confunda de segmento editorial (las mencionadas son un mundo, y el mío, otro muy distinto) y se decepcione o enfade con el pequeño editor de manera injustificada, pues por muy humilde que suene el término independiente, yo no puedo ni soñar con los recursos económicos (y, por tanto, de distribución y, sobre todo, promoción) de esas editoriales.

Espero que, al escritor que aspira a su primera (o no) publicación, este texto le sirva para establecer contacto y entender el funcionamiento de pequeñas editoriales, como Boria Ediciones, que juegan en una liga distinta de esas otras editoriales independientes, pero también (afortunadamente) de otras editoriales (aquí lo que va en cursiva es el término ‘editorial’, sí) que no son más que servicios de edición e imprenta para un único cliente: el autor.

Y aquí el primer concepto que se ha de tener bien claro: la editorial debe trabajar para que los lectores compren el libro. El autor nunca puede ser el cliente. Si esto ocurre, lo disfracen de lo que lo disfracen, no es una editorial, por mucho que se haga llamar Editorial Cuadrado Verde (por decir algo). Y ojo con esto, que el perro tiene muchos collares diferentes. Tal vez luego comente ciertas prácticas que no son autoedición pura y dura, pero tampoco operan con la transparencia que sería deseable, pero ahora vamos con lo que me ha traído aquí…

¿Cómo contactar con una editorial pequeña?

Conste que hablo de mí y mis manías, pero creo que todo lo que voy a decir sobre cómo publicar en una editorial pequeña se puede hacer extensible a muchos sellos de similares características.

Pues bien, primera pregunta: ¿es fácil acceder a este tipo de editoriales, que lean mi manuscrito? Respuesta: Sí.

De hecho, las grandes no suelen leer manuscritos. Unas lo dicen claramente en sus páginas webs y otras no, pero es un secreto a voces que trabajan directamente con agentes literarios. Entonces, pensará el autor, estupendo, ya puedo enviar mi manuscrito. Pues no, hay que seguir unos pasos.

Investiga dónde envías tu obra

No hay que saltarse el que probablemente sea el paso más importante: saber a quién le estás mandando tu obra. Como no suelo pecar de iluso e idealista, y conozco la realidad de primera mano desde hace ya casi tres años, sé que el 90 % de quienes me envían manuscritos no ha tenido jamás en las manos un libro de mi sello. Y no es un reproche, es lo normal, hasta hace unos meses era imposible conseguir un libro de Boria Ediciones más allá de Madrid, Castellón y Málaga porque yo mismo llevaba la distribución (literalmente, me echaba los libros al coche y recorría todo el cuadrante sureste peninsular cada dos meses). Pero toda editorial tiene una página web y unas redes sociales donde el aspirante a publicar encontrará textos, sinopsis, reseñas, etc. y podrá hacerse una idea de lo que busca la editorial.

Pero yo he venido a hablar de mis libros, así que… ¿Qué busca Boria? Pues, ante todo, somos un sello de ficción, algo que se puede apreciar con un vistazo rápido a nuestra web. Lo que nos lleva (me lleva, el subconsciente me impone el plural mayestático, no puedo evitarlo, será deformación profesional) a preguntarnos qué se les pasó por la cabeza a los que nos enviaron (que no han sido pocos) manuales de coaching, trabajos de fin de grado, recopilaciones de artículos publicados en prensa e incluso un libro de autoayuda (un ensayo, me dijo) de fuerte contenido religioso/espiritual.

Aclarado, pues, que solo aceptamos (acepto) poesía, recopilaciones de relatos y novelas, en nuestro caso (mi caso) concreto, busco… Y, bueno, he estado un rato pensando qué poner, y es más complicado de lo que parece. Podría coger duplas de libros que he publicado que no tienen nada que ver uno con otro. Los primeros 4 títulos de Boria Ediciones fueron una novela negra, un libro de relatos de corte americano, una novela ambientada en la dictadura y la transición y un poemario que gira en torno a Jack Kerouak y Tom Waits. Y debo decir que marcaron muy bien la línea que más o menos intentaba seguir (y sigo siguiendo, valga la redundancia).

Creo que es más fácil darle la vuelta. ¿Qué no busco? No busco novela romántica/erótica, no busco historias de terror, no busco cátaros ni templarios, no busco poesía de besayunar juntos y café en la mirada (por favor, no) ni historias de vampiras adolescentes que se enamoran de hombres lobo (caso real, me lo enviaron hará un año y medio o así) ni antologías colectivas de ningún tipo: un libro, un autor (lo siento: mi sello, mis manías).

Así pues, primer e importantísimo punto: investiga dónde envías tu obra y no pienses que por mandar cien manuscritos tienes más posibilidades: estás perdiendo el tiempo y haciendo que otros lo pierdan. No te puedes imaginar lo valioso que es el tiempo para una persona que carga sobre sus hombros con un sello editorial en su tiempo libre, pues no sé si a estas alturas ya habrás advertido que quienes llevamos una editorial pequeña no vivimos de esto (a veces, incluso perdemos dinero solo por el placer de ver publicado un texto que nos ha calado), y que vamos consolidando el proyecto por las tardes, noches y, en definitiva, cuando podemos y nos lo permiten el sueño y el dinero, que no es el mismo a comienzos que a finales de mes.

Redacta un correo con la información importante

Bien, tienes un manuscrito que crees que puede interesar a Boria Ediciones porque lo protagoniza un músico borracho (buena señal, puede que hayas leído algún relato de Trazos en falso), o porque aparece Bukowski como un personaje más (bien, has indagado en nuestras redes sociales), o tienes un poemario sobre la crisis económica, familias desestructuradas, alcohol, maltrato, miedos… (eso sería 100 % Boria, por ejemplo).

¿Qué has de hacer, además de enviarlo por correo electrónico? Y especifico lo del correo porque hay quien ha querido «concertar una cita», y no, por favor, no digáis eso ni en broma. Como hemos dejado claro, no tenemos oficinas ni tiempo, ya nos tomaremos una cerveza cuando hayamos leído el manuscrito, caso de que la cosa siga adelante. Pues bien, envía el manuscrito por correo electrónico y, en archivo aparte o en las primeras páginas del mismo, al menos, lo siguiente:

Nombre real

Lo del seudónimo ya se verá después, pero en este punto te estás presentando a quien puede ser tu futuro editor, así que vamos a hacerlo bien. Por mi parte, cuando me llegan manuscritos de Johnny Salinger o Fuckoski TheHell o Almatormenta Luzdeluna, directamente no los leo. No son maneras de empezar y dedico el poco tiempo que tengo a quienes hacen las cosas bien y con educación. Eso de entrar ya con misterios y miraquéguaysoy, como que no.

Editor independiente tras enviar todos los correos de su bandeja de entrada a la papelera.

Teléfono

Por supuesto, un número de teléfono para contactar contigo en caso de valoración positiva del manuscrito.

Ciudad

Y di dónde vives (la ciudad, no es necesario el domicilio completo). Al editor, al menos a mí, le gusta ir componiendo el mapa mental de las zonas que va a visitar durante los próximos lanzamientos. No hacerlo puede comprometer mucho la delicada situación económica del sello.

Por ejemplo, imaginad que decido publicar tres libros el mismo mes (no suelo, pero curiosamente me ha ocurrido hace poco). Pues descubrir justo cuando ya lo he decidido, y medio planificado, que uno será en Granada, otro en Lugo y otro en Soria pues, uf… (editorial PEQUEÑA, recordad, yo lo hago todo, yo busco días libres en mi trabajo —el que me da de comer— y voy a todas partes y sufrago todos los gastos, muchas veces con mi nómina).

Sinopsis o resumen de la obra

Nada del otro mundo, no hace falta un informe de lectura de terceros ni reseñas, simplemente dos o tres párrafos indicando lo principal sobre argumento y personajes, así como cualquier otra cosa que consideres que pueda interesar al editor (porque damos por hecho que has cumplido el paso uno y nos estás mandado algo que encaja con nuestro catálogo, ¿verdad?). Eso sí, intenta no hacer spoiler, que uno también quiere disfrutar el libro como cualquier otro lector.

En caso de recopilaciones de relatos y poesía, también es bueno este ejercicio de presentación, indicando alguna temática central o hilo conductor o distintas partes en que pueda estar dividida la obra.

Manda un manuscrito cerrado

Por favor, eso de «toma 500 relatos y selecciona tú los 100 que te gusten» es mal. Lucifer. Belcebú. No. Nunca. Tampoco envíes muestras de tu obra global para que valoremos tu estilo (ya hay empresas que se dedican a eso, y cobran por ello), ni mucho menos enlaces a blogs o webs donde están alojados tus poemas y relatos. Volvemos a una de las variables más importantes: no tenemos tiempo para eso. Envíanos el libro que quieres publicar. Tan sencillo como eso.

Sí puedes enviar una muestra del manuscrito y esperar a que el editor solicite el resto si el primer acercamiento le ha gustado. Pero siempre que forme parte del libro que pretendes publicar. Para valorar tu estilo y posibilidades están los agentes literarios (y cobran por ello, insisto, porque es un trabajo que requiere preparación, tiempo y esfuerzo).

… y que sea inédito

Esto tal vez sea lo más importante y una de las razones por las que al principio he querido dejar claro los distintos tipos de editoriales independientes que hay, y los recursos económicos y de promoción/distribución de los que disponen.

He visto a muchos autores protestar enérgicamente en sus blogs, a modo de carta abierta al editor que pase por allí y lo lea, las negativas que reciben para publicar libros que previamente se han autoeditado ellos. Se da mucho el caso de intentar publicar en papel un libro que previamente existía en e-book.

Pues bien, cuando uno monta un sello editorial lo hace normalmente con la intención de que siga funcionando dos meses después. ¿Y cómo se consigue? Pues recuperando la inversión inicial (incluso obteniendo un beneficio, llámame loco) vía ventas. ¿Qué ocurre con un libro que ya está circulando cuando llega a mis manos (de pequeño editor)? Que ya ha muerto.

No soy Tusquets, no soy Anagrama. Tampoco soy Espasa, del grupo Planeta (porque en este punto todo el mundo recuerda la bonita historia de la novela El bolígrafo de gel verde, rescatada por el Gran Editor en su caballo blanco con alas para llevarla al Top 10 nacional).

Mientras los citados hacen una primera edición de 1000 o 3000 ejemplares y, si sale bien, una segunda de 25000, publicar en una editorial pequeña supone cifras distintas: yo hago una primera edición que oscila entre 100 y 200 ejemplares. Y si se venden… 100 más. Y si se venden… probablemente, ninguno más.

¿Por qué?

Continuará…


No te pierdas la segunda parte de este artículo la próxima semana: Publicar con una editorial pequeña: lo que nadie te cuenta.


Suscríbete

 

Comparte:
Correo
Facebook
Twitter
RSS
LinkedIn

Comentarios

  1. Aunque de momento me mantengo 100% fiel a la autopublicación, me encanta conocer el funcionamiento de las editoriales y el trabajo de un editor. Así que, ¡gracias por el post! 🙂
    Un abrazo.

  2. Me cae bien, me encanta esa sinceridad que tan pocos están dispuestos a regalar en el mundo editorial, estoy deseando leer la siguiente entrega. Biquiños!

Opina

Responsable: Esther Mateos. Finalidad: gestionar los comentarios Legitimación: tu consentimiento. Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de relatosmagar.com) fuera de la UE. Ver política de privacidad de Webempresa. Derechos: podrás ejercer tus derechos de acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos, entre otros derechos. Información adicionalAviso legal y política de privacidad

*