Corrección de textos: ¿qué opinan los clientes de mis servicios?

¿Estás buscando un corrector de textos para que revise tu novela? Ya sé que no es fácil elegir, supone una inversión de dinero significativa y no puedes contratar a cualquiera. ¿Y si se carga tu estilo? ¿Qué pasa si no cumple los plazos? ¿Cómo saber si es un verdadero profesional de la corrección de textos?

Hace un tiempo te hablé de las claves para reconocer a un buen corrector, pero hoy prefiero dar voz a mis clientes. Y se la voy a dar por dos motivos: primero, porque soy la principal interesada en saber si les gustó mi trabajo; y segundo, porque a ti, que aún no te has decidido, lo que más confianza te va a dar es conocer sus opiniones sobre mis servicios: ¿quedaron satisfechos?, ¿repetirán conmigo en próximos proyectos? Te dejo con ellos, a ver qué dicen…

¿Qué opinan los clientes de mis servicios de corrección de textos?

Ana Segarra

Es cierto que poner el punto y final a una obra es como quitarte veinte kilos de encima. Como es igual de cierto que cuando uno se da cuenta de todo lo que viene después, los kilos vuelven por arte de magia. Hay que pensar en corregir, maquetar, revisar, ilustrar, elegir mil cosas que pueden hacer que uno se vuelva loco. Cuando terminé de escribir Por si me pierdo sabía lo que se me venía encima: muchas horas de trabajo extra que no estaban en mi agenda inicial. Gracias a los profesionales de los que me rodeé, todo fue muchísimo más fácil.

Esther Magar se encargó de la corrección ortotipográfica de mi poemario con la máxima profesionalidad posible. Fue rápida y eficaz, y eso en un proyecto como este era lo que más necesitaba. Fue accesible en todo momento y resolvió todas mis dudas con rapidez. Si de algo me enorgullezco, es de haber conseguido que profesionales como Esther hayan puesto su granito de arena en uno de los proyectos más importantes de mi vida.

corrección de textos

Laila R. Monge

Cuando me decidí a publicar Un velo de libertad, contacté con Esther para la corrección profesional porque me gusta mucho lo que publica en su blog y las críticas que hace para Libros y Literatura. Estaba convencida de que, por lo que mostraba, daría a mi libro un toque perfecto. Sabía que todo borrador tiene fallos, pero Esther me devolvió un archivo lleno de tachones y sugerencias, desmontó todo el texto.

Puede parecer duro al principio, pero yo estaba preparada para aprender. Sin duda, dejarle mi manuscrito fue todo un acierto porque ordenó las ideas para facilitar su lectura, eliminó repeticiones y cacofonías, me señaló las partes donde tenía que profundizar, y eliminamos todo aquello que no aportaba nada a la historia.

opiniones de corrector de textos

Quedé tan satisfecha con el trabajo de Esther que, antes de publicar mi relato en Vamos a contar mentiras, le pedí que hiciera una revisión del texto. De nuevo, volvió a sorprenderme, porque a pocos días de la publicación me dijo que quedaría mucho mejor si cambiábamos de pasado a presente. Con su ayuda, el relato quedó mucho más fluido.

Para la publicación de Lo que aprendí de ser mamá, cambié de correctora porque creo que se aprende mejor viendo estilos diferentes. Pero, sin ninguna duda, alternaré el trabajo entre ellas porque estoy satisfecha con ambas.

corrector de textos

Efrain Gatuzz

Al terminar el borrador de mi primera novela, El viaje de Tame, comencé a investigar acerca de cuál debía ser mi siguiente paso. Luego de leer varios blogs y acudir a foros en la web, me di cuenta de que había un denominador común al respecto: debía realizar una corrección ortotipográfica del texto. La pregunta era: ¿a quién acudir para eso? Entonces leí un artículo en el blog personal de David Generoso donde recomendaba a Esther Magar para hacer dicha corrección. Y, a los pocos días, vi que alguien había escrito un agradecimiento público a Esther por la corrección de una novela en un grupo de Facebook llamado El Escritor Emprendedor. Dicha persona mencionó que la novela había sido seleccionada como finalista en un concurso. Fue esa referencia personal la que me hizo decidir contratar sus servicios.

Después de haber leído y editado un montón de veces mi novela y haberla enviado a varios lectores para que me dieran su opinión, yo tenía mis dudas sobre acudir a un corrector. Después de todo, ¿qué tanto se podía mejorar? ¡Pues bastante! Cuando recibí las correcciones de Esther, me di cuenta de que casi todas las páginas de mi texto tenían comentarios, indicaciones, preguntas o cambios. Eso no me molestó, al contrario, me alegró saber que mi texto estaba en manos de alguien que sabe lo que hace.

Creo que lo que más me gustó del trabajo de Esther fue el hecho de que ella no se limita a la parte gramatical, sino que presta atención a detalles de la trama (incoherencias, etc.). También me gustó que, a pesar de los numerosos cambios, siento que el texto no perdió mi estilo personal. En definitiva, si buscan un corrector, recomiendo a Esther. Eso sí, deben acudir con tiempo, ya que lo más probable es que tarde unas semanas en poder trabajar con un nuevo texto.

Sin lugar a dudas, El viaje de Tame luce mucho mejor que antes de realizar ese trabajo de corrección. De hecho, ya he comenzado a enviarla a editoriales. ¡Deséenme suerte!

Blue February

El año pasado terminé de escribir mi primer libro y, después de revisarlo cien veces, lo autopubliqué sin tener ni idea de la corrección profesional. Gracias a un grupo literario de Facebook y a una compañera de letras que me facilitó su nombre, contacté con Esther. Al cabo de unas semanas ya tenía mi libro corregido.

Me gusta su forma de trabajar, me parece muy profesional, es muy detallista. Esther realiza una doble corrección: primero de estilo, después ortotipográfica. Si pudiese cambiar algo, creo que hubiera preferido mantener el uso de extranjerismos como playlist (en lugar de lista de reproducción) o las comillas inglesas en vez de las latinas, pero es muy estricta. Aun así, la experiencia ha sido muy satisfactoria y la recomiendo sin dudarlo.

recomendación sobre correctores de textos

Luis Castañeda

Con frecuencia me dejo llevar por el ímpetu, y mis escritos, lo sé, adolecen de limpieza gramatical, de precisión. Tenía claro desde el comienzo de mi aventura literaria que mis textos debían ser corregidos por un profesional. Pero entregarle mis historias a un desconocido me provocaba inquietud y, a la vez, curiosidad; y algo de vergüenza también. De modo que, cuando finalicé la etapa creativa, me dediqué a la revisión de forma tenaz. Pero el esfuerzo fue en vano. Siempre quedaba la sensación de que el texto podía mejorarse.

Fue entonces cuando la providencia, o sea internet, alumbró un artículo donde se entrevistaba a varias correctoras de estilo. Lo leí con detenimiento. Lo escudriñé, más bien. Había algo en la sequedad y concreción de las respuestas de Esther Magar que me atrajo. Indagué en su sitio. Y ahí terminó de conquistarme con su querencia, decía, por el realismo mágico, esa forma de enfrentarse al mundo literario que me apasiona.

Nuestra relación no fue tormentosa, porque la procesión va por dentro, pero puedo asegurar que recibir de vuelta tus textos queridos con todos y cada uno de sus párrafos subrayados en rojo te provoca unos sentimientos que oscilan entre la depresión y la angustia. Me enclaustré dos días para ir despejando, como quien aparta piedras tras un derrumbe, todo aquel galimatías que cubría mis palabras. Pero, al fin, cuando pude rescatar a los supervivientes, me sorprendió descubrir que todo seguía allí, donde yo mismo lo había dejado, y las ideas y las historias no agonizaban; al contrario, relucían más, y más fuertes. Antes lo intuía y ahora lo sé: el servicio de corrección es obligatorio; el ortográfico, sin duda, y el de estilo, por supuesto.

Ahora, la pregunta: ¿volvería a hacerlo? Y mi respuesta: estoy deseando parir nuevas tramas y nuevos personajes para volver a rendirlos en el altar de los sacrificios de Esther Magar.

Paula Yagüez i López-Jurado

Conocí a Esther Magar en la iniciativa #UnAñoDeAutoras, en la que las dos participamos, cada una en su género de preferencia. Yo acababa de meterme en el mundo de la escritura y oí hablar de los correctores profesionales. Al principio me daban un poco de miedo, y me parecían caros, pero a base de leer artículos como 5 razones por las que no contratar un corrector de estilo o Corrector de estilo y ortotipográfica: diferencias, me animé a probar con un relato.

Tengo que admitir que ha cambiado la forma en que veo la escritura. Esther no solo corrige las faltas, que tengo muchas, sino que trabaja para que el texto sea hermoso. Empecé con ella y sigo con ella porque me encanta su forma de corregirme el estilo, cómo mi texto puede subir de nivel sin dejar de parecer mío. Además, es muy amable, siempre esta muy ocupada, pero encuentra un hueco para echarme un cable. Vale cada uno de los céntimos que cuesta.

Recomiendo 100 % un corrector para cualquiera que quiera ser tomado en serio en este mundillo, y Esther es una gran profesional. Me ha corregido ya varios relatos (y muy pronto la primera novela, ¡qué nervios!), que podéis ver a continuación:

 

 

Y Mola Mola, Monterrey, que lo he enviado a otra convocatoria y aún estoy esperando el resultado.

Como he dicho arriba, la ayuda de Esther ha supuesto una mejora en mi forma de escribir, es una de las cosas que más destacan los jueces cuando les envío relatos: que no tienen faltas y su estructura es muy profesional.

Virginia Alba Pagán

Esta historia comienza en una tertulia literaria. Allí conocí a Esther. Ella había sido correctora de una compañera, una de las escritoras del grupo. Así pues, ni me lo pensé. Tenía buenas recomendaciones. Con ella fue todo muy fácil. Rápidamente quedamos y le envié el texto. Necesitaba darle un giro a la historia, uno de 180 grados, estaba bastante estancada. Necesitaba aire fresco, alguien que me ayudara a seguir otros caminos, otras rutas. Y esa fue, sin duda, Esther. En su faceta como correctora, no solo se centró en la parte del estilo, sino que fue más allá, descubriéndome caminos intransitados, y así, poco a poco, la historia creció y se enriqueció.

Ha sido un placer trabajar con ella. Y cualquier duda me la contestaba enseguida. No me resultó nada complicado tejer el texto con sus indicaciones, estas tan exhaustivas que resultó todo bastante sencillo. Sin duda, en mi próximo proyecto volveré a contar con ella.

opiniones de correctores de textos

 


Quiero dar las gracias a Ana Segarra, Laila R. Monge, Efrain Gatuzz, Blue February, Luis Castañeda, Paula Yagüez y Virginia Alba por haberme confiado sus relatos y novelas y por haber dedicado su tiempo a escribir estas opiniones de mis servicios de corrección de textos. Yo también he aprendido con ellos y su actitud positiva ante las correcciones me ha facilitado mucho la tarea. ¡Será un placer volver a trabajar con todos!


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