¿Cuál es el consejo de escritura más repetido? Apuesto que «muestra, no cuentes».
No hay que seguirlo a rajatabla, sino entender a qué se refiere para saber cuándo nos interesa mostrar y cuándo contar.
El principal problema es que al contar solemos hacer infodumping (dar exceso de información). Y el infodumping puede tener dos consecuencias: matar al lector de aburrimiento o cabrearlo tanto que le den ganas de abandonar la lectura.
Inciso: Recurro al anglicismo infodumping por el bien del seo.
A través de frases de El guion: Sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones, de Robert McKee (aunque es un libro sobre guion, la mayoría de sus recomendaciones pueden aplicarse a la literatura), voy a señalar las principales razones por las que caes en el infodumping para que a partir de ahora lo detectes y puedas evitarlo.
Haces infodumping porque subestimas
Cuando cuentas, estás explicando al lector la información que quieres que sepa. A veces es necesario, claro: solo buscas aportar un dato concreto, sin detenerte en ello. Si buscases provocar emociones, sería más conveniente mostrar.
Pero en otras ocasiones haces infodumping porque subestimas. ¿A quién? O bien al lector, creyendo que no va a captar tus sutilezas (y a los lectores no les gusta que los traten como tontos), o bien a ti mismo porque crees que nos has logrado hacerte entender a la primera.
Exceso de información no solo es que dediques las primeras páginas de tu novela a explicar con detalle las características del mundo que has creado, también lo es que cada vez que muestras algo (Pablo frunció el ceño) lo acabes explicando (porque estaba preocupado).
Recuerda: si muestras, no cuentes. Usa un recurso en cada ocasión.
Con independencia de que hayas caído en el infodumping por subestimar la capacidad de comprensión de los lectores o tu propia habilidad como escritor, deberás ponerle freno durante la fase de revisión.
Haces infodumping por miedo a que no se entienda el trasfondo de tu novela
Como ya expliqué en el artículo sobre cómo elegir las mejores ideas, en toda historia subyace un tema, aunque no se llegue a decir explícitamente.
Si la construcción y la evolución del conflicto y de los personajes se desarrollan bien, el lector lo entenderá. Lo sentirá. Pero, por temor a no haberlo conseguido, muchos escritores acaban explicando el final, cómo los diferentes acontecimientos han repercutido en los personajes, cuál es el mensaje profundo de todo lo sucedido. Y, lo que es peor, a veces esas explicaciones no tienen nada que ver con lo que los lectores acaban de leer, por tanto, esos escritores evidencian que no han sabido plasmar el verdadero trasfondo de sus historias.
Según Robert Mckee:
Los artistas no deben tener solo ideas que expresar, sino ideas que demostrar.
Expresar una idea, en el sentido de presentarla, nunca es suficiente. El público no debe únicamente entender; debe creer.
Queremos convencerlo de que nuestra historia es una metáfora verdadera de la vida.
NARRAR es la demostración creativa de la verdad. Una historia es la prueba viva de una idea, la conversión de una idea en acción. La estructura de los acontecimientos de una historia será el medio que utilicemos primero para expresar y luego para demostrar nuestra idea… sin explicaciones.
Los grandes narradores nunca explican nada.
Por tanto, si quieres que tu idea quede clara, no sumes hojas y más hojas explicativas, menos aún en la recta final. Mejor céntrate en los acontecimientos y en la forma de actuar de tus personajes. No tienes que explicarle al lector que tu protagonista ha aprendido una poderosa lección, debes demostrárselo a través de su arco evolutivo.
Pero no caigas en el error de pasar el infodumping de la narración a los diálogos. No suele resultar creíble que los personajes cuenten a la primera de cambio su pasado, sus inquietudes y sus sospechas, ni tampoco que se pongan a filosofear sobre cómo ha cambiado su vida.
Insisto: pon el foco en los acontecimientos, en las reacciones.
Según Robert Mckee:
Una gran historia autentificará sus ideas solo en la dinámica de sus acontecimientos; si no se consigue expresar una visión de la vida a través de las consecuencias puras y honestas de las elecciones realizadas por los seres humanos y por las acciones que llevan a cabo, será un fracaso creativo que ninguna cantidad de lenguaje inteligente podrá resolver.
Truco para dramatizar las explicaciones
La teoría está muy bien, pero ¿cómo se lleva a la práctica?, ¿cómo se salva el maldito escollo del infodumping?
Robert McKee nos da una buena idea:
Para dramatizar las explicaciones solo debemos aplicar el siguiente principio mnemotécnico: convertir la explicación en munición. Nuestros personajes conocen su mundo, su historia, se conocen entre sí y a sí mismos. Dejemos que utilicen su conocimiento como munición en su lucha por conseguir lo que quieren.
El que trata de ubicar al lector eres tú como escritor, no delegues esa función en tus personajes. Es decir, ellos no sueltan secretos o pensamientos porque sí, sino cuando eso les va a servir para alcanzar su propósito. Como en la vida misma.
Recuerda: los personajes están metidos en su propia historia y actúan en consecuencia. A veces callan más que hablan, y es sumamente interesante plasmar que hablan sobre un tema, pero realmente sus conversaciones tratan sobre algo muy distinto, algo que solo saben ese personaje y el lector, que de vez en cuando se cuela en sus pensamientos o lo ve actuar solo y en compañía.
¿Cuándo incluir explicaciones?
Según palabras de Robert McKee, hay que cumplir dos principios con las explicaciones:
• No incluir ninguna que se pueda deducir de manera razonable y sencilla (reitero: los lectores no son tontos, dales un voto de confianza).
• Incluirla cuando los datos omitidos puedan provocar confusión (una cosa es que no sean tontos y otra que tu forma de dar información los lleve a malinterpretar los hechos).
Dice Robert McKee:
No se mantiene el interés del público aportando toda la información, sino ocultando parte de ella: se omite toda la información excepto la que resulte absolutamente necesaria para la comprensión. Debemos escalonar las explicaciones. Al igual que todo lo demás, las explicaciones deben seguir una pauta progresiva por la que los hechos menos importantes se presenten primero, después los siguientes en importancia y, por último, los críticos. ¿Cuáles son las explicaciones críticas? Los secretos, las dolorosas verdades que los personajes no quieren reconocer.
Si podemos dramatizar realmente la explicación y hacerla invisible, si somos capaces de controlar su revelación, escalonándola solo para cuando el público la necesita y quiere recibirla, guardando el resto para más adelante, estaremos aprendiendo nuestro oficio.
Cuidado con los flashbacks
Otra forma habitual de dar explicaciones de más son los flashbacks. Pero, si se utilizan bien, enriquecen la trama y nuestro conocimiento de los personajes.
Todo salto temporal ha de tener sentido. No abuses de los flashbacks si cuentas de otros modos para facilitar la misma información.
En lugar de aburrir al público con pasajes de diálogo extensos, desmotivados y repletos de explicaciones, lo podemos aburrir con flashbacks no deseados, sosos y repletos de datos. O lo podemos hacer bien. Un flashback puede hacer maravillas si seguimos los principios de las explicaciones convencionales. En primer lugar, debemos dramatizar los flashbacks. En vez de mostrar un flashback de escenas vacuas del pasado, podemos interpolar un minidrama en la historia que cuente con su propio incidente incitador, sus progresiones y su punto de inflexión.
Consideraciones finales
En definitiva, no siempre se tiene que mostrar, en ocasiones basta con contar, pero el infodumping nunca es conveniente. La mejor manera de introducir explicaciones en las historias es de forma orgánica, a través de la ambientación, los acontecimientos o las reacciones de los personajes.
Que sea el propio Robert McKee quien apostille este artículo:
Toda buena explicación resulta invisible. Según avanza el relato, el público absorbe todo lo que necesita saber sin esfuerzo e incluso inconscientemente.
Si quieres que te ayude a detectar el exceso de información en tu novela, puedes contactar conmigo clicando en el cajetín de abajo.





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