Entrevista a Belén Martínez, autora de ‘Una sonata de verano’

El 2018 está llegando a su fin y, con él, el primer #UnAñoDeAutoras. Para ponerle el broche final, os traigo la entrevista a Belén Martínez, una nueva voz del realismo mágico, que ha entrado con fuerza en el panorama literario.

Biografía de Belén Martínez

Belén Martínez nació un 22 de febrero de 1990 en Cádiz, el mismo día en que comenzaba el carnaval en su ciudad. Quizás por eso siempre se ha sentido atraída por la música, las palabras y la magia. Empezó a escribir de pequeña y, desde entonces, no ha dejado de hacerlo.

Estudió enfermería y, actualmente, compagina su trabajo como matrona con la escritura y la adaptación editorial. Sonata de verano es su tercera novela publicada, tras Lilim 2.10.2003 y Hasta la última estrella, y su segundo premio recibido, tras ganar el Premio Darkiss en el año 2012.

Belén Martínez

Trayectoria de Belén Martínez

¿Desde cuándo escribes?
La verdad es que escribo desde muy pequeña. Aún cuando todavía no tenía la suficiente destreza para hacerlo, recuerdo estar pensando en continuaciones de cuentos que me contaban o que yo había leído con ayuda de otros.

El primer escrito que tengo fechado es de la primavera de 1998, cuando estaba en segundo de primaria y yo tenía ocho años. Desde entonces, fue un no parar.

Con Una sonata de verano, tu última novela, has ganado el I Premio Puck de Novela Juvenil, pero en 2012 ya fuiste galardonada con el Premio Darkiss, ¿piensas que los premios literarios son la mejor forma de abrirse camino en el mundo editorial?
Yo creo que hoy en día, con las redes, Youtube, los blogs…, hay muchísimas formas de abrirse camino en la literatura, y presentarte a premios literarios es solo una más. No creo que haya una manera mejor o peor, puede que a cada persona le venga mejor una u otra.

Cuando decidí que era hora de enviar Sonata a las editoriales, no pensé en presentarme a ningún concurso, pero cuando me metí en la página de Puck para ver si recibían o no manuscritos, leí lo del premio y me dije: «Bueno, ¿por qué no?», aunque en ese momento pensé que el premio no me beneficiaba en absoluto, que prefería enviar la novela a la editorial como una más. La verdad es que tuve mucha suerte.

Visibilización

¿Has sufrido el síndrome del impostor? Si es así, ¿cómo lo superaste?
Sí que sufro del síndrome del impostor, y todavía lucho contra él, sobre todo cuando recibo una respuesta positiva por parte de alguna editorial. Después del subidón de la noticia, empiezo a pensar que no me lo merezco, que yo no «he estudiado» para «ser» escritora, que ese puesto debería ocuparlo otra persona distinta a mí… Luego, poco a poco, recuerdo que no todos los escritores que admiro son filólogos, que algunos de ellos ni siquiera tienen una carrera de letras, y me obligo a ser un poquito menos dura conmigo misma. Es un pensamiento algo estúpido, pero me cuesta apartarlo de mí.

¿Crees que las escritoras sufrimos el síndrome del impostor más que nuestros compañeros de oficio? ¿Por qué?
La verdad es que, aunque no es algo en lo que me haya fijado mucho, solo recuerdo haber leído algo sobre el síndrome del impostor en mujeres. Y la respuesta a por qué es así es la de siempre: porque siempre nos juzgan muchísimo más, y eso, nos guste o no, nos afecta a muchas y nos hace sentirnos más inseguras con nuestro trabajo, a exigirnos muchísimo más.

En la época estudiantil, apenas se mencionan nombres y obras de escritoras. Según datos estadísticos, el 67 % de los autopublicados son mujeres, mientras que el 68 % de las publicaciones de las editoriales tradicionales están escritas por hombres. Tras todos estos años dentro del mundo editorial, ¿has percibido alguna vez esa desigualdad literaria?
Por desgracia, sí. Creo que sobre todo está patente en determinados géneros. Es curioso encontrar en los estantes de las librerías, en las secciones de romántica, new adult y juvenil, una gran cantidad de autoras; géneros que el público general en muchas ocasiones considera (con mal criterio) géneros menores.

Si buscas en ficción adulta (ya no te digo en novela policíaca o thriller), encuentras muchas menos mujeres. Por desgracia, nos siguen encasillando en determinados géneros, y nos cuesta la vida (sobre todo si no somos autoras internacionales superventas) entrar en otros. Lo cual, además, es un arma de doble filo, porque es algo en lo que los hombres también salen perjudicados.

¿Qué consejo le darías a una escritora que acaba de iniciarse en el mundo literario?
Que escriba porque lo necesita, porque quiere contar una historia, que lo haga como si nadie la fuera a leer nunca, que no se autocensure y, sobre todo, que no escriba con el objetivo de ser publicada, porque es algo que frustra muchísimo y te hace ligar la calidad de lo que escribes a si eres publicada o no, y creo, la verdad, que es un error.

Proceso creativo de Belén Martínez

¿Sueles hacer escaleta antes de ponerte a escribir o te dejas llevar?
Pues depende de lo que me pida la historia. Generalmente, cuando son historias lineales, con un solo protagonista, soy más de brújula y me dejo llevar por la historia, aunque siempre tengo muy claro el inicio, el nudo y el desenlace. En otras historias, donde los narradores son varios, donde hay viajes o saltos temporales, suelo realizar una escaleta, pero a veces el espíritu brújula me hace escribir cambios inesperados (aunque a mí me encanta).

¿Sigues alguna rutina a la hora de escribir?
Lo cierto es que, más que rutina, tengo algunas manías que a veces me ayudan mucho, y otras, me coartan. Prefiero ponerme a escribir por la tarde, me concentro mucho más, y si ha anochecido, mucho mejor. También necesito música adecuada para la escena que estoy escribiendo. Si creo que no concuerda, me bloqueo, y hasta que no encuentro una canción que crea acorde con los personajes o la historia, no puedo continuar, por lo que a veces pierdo mucho el tiempo.

¿Cómo afrontas el proceso de corrección y cuánto tiempo le dedicas?
Creo que soy un poco rara, porque la verdad es que me gusta mucho corregir. A veces da quebraderos de cabeza, pero disfruto mucho con el proceso. Cuando estoy escribiendo y llego a la mitad de la novela, vuelvo atrás y releo, aunque aparte de algún ajuste de la historia, no suelo corregir mucho. Una vez la termino, realizo una corrección rápida, y después, la dejo descansar un mes. En ese tiempo, suelo ponerme a escribir otra que ya tenía rondando en la cabeza o a planificar (rara vez descanso entre manuscritos).

Una vez que el mes ha pasado, la saco del cajón y hago varias lecturas intensivas, intentando cambiar todo lo que hago mal. Algo que hago con el programa Word, utilizando una de sus aplicaciones, es leer en voz alta la novela completa, y me obligo a escucharla. De esta manera detecto algunas frases que suenan mal, erratas, etc.

Así, poco a poco, van surgiendo los distintos borradores. Después de varias correcciones, suelo dejar pasar otro par de semanas, antes de darle el vistazo final, por lo que, si te fijas, ese proceso de corrección se alarga varios meses. Aunque para mí, el proceso «oficial» de corrección nunca termina, de vez en cuando le doy alguna pasada, y corrijo detalles que se me han podido pasar de largo.

¿Tienes lectores cero?
Sí, tengo unos pocos lectores cero que empezaron conmigo desde el principio, antes de que publicara nada, y que son en los que más confío. Hay alguno que se ha sumado a lo largo de los años, pero generalmente son gente muy cercana a mí que no me dice lo que quiero oír, lo cual es estupendo a la hora de corregir.

Dicen que todos los autores tienen temas recurrentes, ¿cuáles son los tuyos?
La verdad es que nunca lo había pensado, pero creo que, si tuviera que elegir, serían el amor, el pasado y la muerte. Suena un poco creepy, pero son temas que, de una forma u otra, están insertos en todo lo que he escrito, desde que prácticamente empecé a hacerlo.

Una sonata de verano

Una sonata de verano

¿Cómo te surgió la idea de esta historia?
La idea surgió durante un viaje a Peñíscola. Yo no había estado nunca allí, no había visto ninguna imagen sobre cómo era, así que recuerdo que, al entrar en el paseo marítimo y girar la cabeza, me quedé muy sorprendida al ver un enorme acantilado que pendía sobre el mar y en el que se encontraba asentado un castillo.

Peñíscola

Peñíscola, lugar que inspiró Una sonata de verano.

Esa imagen se grabó en mi cabeza y, a su vez, la relacioné con otra que yo guardaba de mi niñez, de un lugar al que acudía cada fin de semana con mis padres, donde también había un edificio (una torre de piedra) y un acantilado, contra el que chocaban las olas del océano. Sentí la necesidad de escribir una historia sobre un lugar así y, poco a poco, surgieron los personajes de Preludio de invierno (el libro que se menciona en Una sonata de verano), Ágata y Víctor, que con su propia historia me condujeron hasta Casio y Marc.

Hay dos historias de amor entrecruzadas, ¿esa era la idea inicial o una de las historias te llevó a la otra?
Realmente, la historia de amor de Víctor y Ágata surgió primero, pero casi de inmediato, su propia historia me pedía otra complementaria, así que eso fue lo que hice. Quería que las historias de amor fueran, en cierta forma, paralelas, que compartiesen puntos comunes, aunque se desarrollasen en dos épocas tan diferentes.

Tu novela transcurre en Aguablanca, un lugar lleno de magia y misterios, ¿en cuántos sitios reales te has inspirado?
Aguablanca tiene varias zonas bien diferenciadas. El paseo marítimo, que en mi cabeza es muy parecido al paseo de La Barrosa, una playa de Chiclana de la Frontera, en la que también se encuentra ese pequeño acantilado que me fascinó desde pequeña.

Playa La Barrosa

Playa La Barrosa

Otro espacio que se nombra varias veces es una zona de pequeños chalés, algunos muy antiguos, como el de Enea. Esa zona está basada en el lugar en el que vivo actualmente, La Barrosa, donde hay casas con jardín, paredes blancas y tejas rojas, y parcelas repletas de pinos y buganvillas. Por último, aunque no se nombra tanto, está la zona central del pueblo. Esta se parece mucho al pueblo donde viven mis abuelos, Estepona, un pequeño lugar repleto de casitas blancas y macetas llenas de flores, junto al mar, en Málaga.

Estepona

Estepona

En Una sonata de verano está muy presente la mitología, ¿te has documentado especialmente para la novela o sueles leer este tipo de historias?
La verdad es que no me documenté mucho al respecto. Llevo estudiando ese tema por mi cuenta desde hace años, ya que la mitología me fascina y, aunque se nombra varias veces en Sonata a dos personajes presentes en la guerra de Troya, lo hice más por la relación y el paralelismo con los protagonistas, que por hacer hincapié en la mitología.

¿Tienes previsto publicar otras obras próximamente?
Ojalá pueda contaros alguna noticia pronto.

Realismo mágico

Una sonata de verano podría etiquetarse como una novela de iniciación o, simplemente, como una novela juvenil. Sin embargo, en la portada destacáis que es realismo mágico, y eso me ha llamado mucho la atención, pues no es un género que esté de moda precisamente, incluso es bastante desconocido hoy en día. ¿A qué se debe que lo hayáis resaltado así?
Yo creo que no es importante seguir modas, sobre todo en la literatura. Hay tantos temas de los que hablar, tantos géneros, que es maravilloso adentrarse dentro de algunos, aunque no hayan sido tan explorados. De todas formas, creo que hay verdaderas joyas en la literatura juvenil sobre realismo mágico, un buen ejemplo son los libros escritos por Laia Soler, os lo recomiendo mucho, porque crean una mezcla increíble entre la magia y la realidad.

¿Te identificas con el realismo mágico como escritora y lectora?
La verdad es que no me gusta identificarme con ningún género. Una sonata de verano pertenece al realismo mágico, pero antes y después he escrito ciencia ficción, fantasía, romance y realismo… Me gusta escribir y leer todos los géneros posibles, aunque es cierto que el realismo mágico se ha convertido en uno de mis favoritos últimamente.

¿Crees que la etiqueta de realismo mágico y de la fantasía, en general, cierra puertas en la literatura adulta? ¿Por qué?
Por desgracia, creo que sí. Todo lo que se sale de la realidad del día a día a menudo es rechazado y considerado como algo de peor calidad, aunque nunca he entendido bien la razón. Quizás, porque a algunas personas les parece algo «poco serio», o que no «trata de temas importantes». Aunque es una opinión que nunca he compartido y creo que nunca compartiré.

¿Qué crees que aporta la fantasía a las historias realistas?
Creo que ayudan a disfrazar los problemas de la realidad y a hacerlos más digeribles, nos ayuda a aceptarlos y nos proporciona las armas para tratar con ellos. Nos hace comprender cosas, experiencias, cambios que, de otra manera, podrían ser demasiado duros o dolorosos.

¿Qué libros o autores de realismo mágico recomiendas para enamorarse de este género?
Además de los clásicos, como Gabriel García Márquez o Isabel Allende, recomiendo a Laia Soler. Con sus libros me reencontré con el realismo mágico en su vertiente juvenil, y me hizo enamorarme por completo de sus historias.

Un toque personal

Autora o autor preferido.
Normalmente no suelo decir que tengo autoras o autores favoritos, ya que me guio más por la trama de las historias que por la persona que las escribe, pero sí es cierto que hay dos autoras que me tienen enamorada. En el panorama internacional, Victoria Schwab, y en el nacional, Victoria Álvarez. Es curioso que sean tocayas.

¿Qué estás leyendo justo ahora?
Me estoy releyendo Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. (Estoy un poco obsesionada con esa historia).

Tus tres libros favoritos.
Ay, la verdad es que nunca sé qué responder a estas preguntas, porque los favoritos suelen cambiar con el tiempo. Algunos de los que he disfrutado muchísimo en su momento son: Jane Eyre, de Charlotte Brontë, Hijo Dorado, de Pierce Brown y Choque de reyes, de George R. R. Martin.

Defínete como escritora en tres palabras.
Caótica, romántica, fantasiosa.

Defínete como persona en tres palabras.
Impulsiva, sensible y soñadora.

¿Qué es para ti la literatura?
Algo necesario para vivir.

¿Qué sueños te quedan por cumplir en la literatura?
Muchísimos. Todavía hay muchos personajes de los que quiero hablar y muchas historias que me encantaría relatar y que sé que se esconden en algún lugar, esperando que las encuentre.

¿Tienes sitio web?
Por ahora, no…, pero debería hacerme uno.

¿En qué redes sociales pueden encontrarte los lectores?
Pues en Twitter, mi usuario es: @Beln_Mtnez, y en Instagram: belnmtnez. Me encantaría que me siguierais =).

Si quieres añadir algo más, adelante.
Muchas gracias por ofrecerme hacer esta entrevista, me ha parecido preciosa y muy completa. Y gracias a todos los que habéis llegado hasta el final. Espero no haberos aburrido demasiado.

¿Os animáis a leer a

Belén Martínez?

 


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