Entrevista a Isabel del Río: cuando el thriller se une al realismo mágico

Los eventos literarios son una oportunidad única para compartir nuestra pasión con otros lectores, conocer a nuestras escritoras favoritas y descubrir a otras. A mí me pasó en el Golem Fest que se celebró el pasado noviembre de 2019. Por fin vi en persona a Patricia Esteban Erlés, a la que tuve el placer de entrevistar hace un par de años. Se acordaba de mí y me dedicó su colección de relatos Manderley en venta, con dibujo incluido. Y justo en ese momento me puse a hablar con una escritora que estaba en el estand: Isabel del Río. Me contó de qué iban sus novelas y, al llegar a La vidente de la Luna llena, dijo la palabra clave para mí: «realismo mágico». Y no solo eso: «thriller de realismo mágico». ¡Vaya! Eso no lo había oído nunca. ¿Cómo combinarían esos dos géneros? No iba a quedarme con la duda, así que la invité a la iniciativa #UnAñoDeAutoras para que me hablara más sobre ello.

ENTREVISTA A ISABEL DEL RÍO

Isabel del Río

Biografía de Isabel del Río

Isabel del Río (Barcelona, 1983). Licenciada en Filosofía por la UAB. Profesional del mundo editorial desde el 2009. Es librera en La Font de Mimir e imparte talleres de escritura en distintos centros cívicos y culturales.

Su primera novela, Casa de Títeres, fue publicada en abril de 2008 con una gran acogida. Publicó la bilogía de La Casa del Torreón (Finalista Premi Ramon Muntaner 2009 e Ictineu) con La Galera y Otros Mundos. En 2014, llegó a las librerías la antología fantástica y erótica LoveFool. Posteriormente, vio la luz La Vidente de la Luna Llena, con Columna y Kailas. Su novela Las Bocas de la Montaña (El Señor del Viento), con Ediciones Atlantis, fue galardonada como Mejor Novela Fantástica 2017 en la VIII Edición del Premio Isla de las Letras.

Ha publicado relatos en diversas antologías conjuntas, la última ha sido con «L’última nit de l’any» en Fabulari. Atles de rondalles catalanes (2019, SECC Edicions).

También es autora de poesía y ensayo. La playa subterránea, con Ediciones Camelot, y Manual de la Bruja Moderna (publicado bajo seudónimo y con traducción al polaco con editorial Muza), con Kepler, de Urano, son una muestra.

Rojo sobre Negro ha sido su última novela (publicada en 2018 de mano de Apache Libros), un dark fantasy que nos permite adivinar el amplio universo que enlaza las distintas obras de la autora.

Isabel del Río, bienvenida a Relatos Magar. Cuéntanos desde cuándo escribes y si te dedicas a algo aparte de la escritura.

Encantada. Gracias por invitarme.

Llevo inventando historias desde que tengo memoria. En mi familia se cuenta que ya se congregaban los niños del pueblo en el patio de mi abuela para que les explicara cuentos, y esto antes de que supiera leer o escribir.

En cuanto aprendí, empecé a plasmar todas esas ideas, poemas y pesadillas en papel. Siempre tuve un diario, que más tarde cambiaría por agendas recargadas de notas o libretas de poemas e ideas.

Mi vida está llena de libros, tanto es así que, además de la escritura, trabajo como librera. También realizo trabajos como profesional del mundo editorial (informes, correcciones, traducciones, documentación, redacción…) y, en su momento, fundé junto con una amiga una editorial sin ánimo de lucro.

Ahora mismo divido mi tiempo entre el cuidado de mi peque (Max), la librería, los talleres de escritura (que imparto en centros cívicos, bibliotecas y centros educativos) y los encargos editoriales que puedan surgir.

VISIBILIDAD DE AUTORAS

¿Has sufrido el síndrome del impostor? Si es así, ¿cómo lo superaste?

El síndrome del impostor, así como el vacío existencial que nos ataca a algunos, creo que es parte del espíritu creativo. Tenemos historias por contar (ya sea de forma escrita, pictórica, musical…) y a veces sentimos que no son originales, que ni siquiera merecen ser contadas, otras podemos sentir que nuestra existencia carece de sentido.

Yo soy más del vacío. Mientras estoy con un proyecto, puedo ser la persona más alegre y energética del planeta, pero entre medias es como si me faltara el aire y no tuviera sentido nada de lo que me rodea, ni siquiera yo misma.

La verdad es que nunca lo he intentado superar, más bien lo he aceptado como una parte vital del proceso de creación.

En la época estudiantil, apenas se mencionan nombres y obras de escritoras y, según datos estadísticos, el 67 % de los autopublicados son mujeres, mientras que el 68 % de las publicaciones de las editoriales tradicionales están escritas por hombres. ¿Has percibido alguna vez esa desigualdad literaria? ¿Qué cambios opinas que serían necesarios para alcanzar una igualdad real?

El mundo del arte siempre fue un mundo de hombres. Sólo hay que fijarse en la cocina, por ejemplo, mientras que las mujeres estaban relegadas a las cocinas en el ámbito privado y familiar, sólo los hombres eran grandes chefs. Una mujer podía ser buena para enseñar a los niños en casa, pero no para hacerlo en las universidades, y menos digamos para dar su opinión; puesto que no debían tener ninguna, más allá de la de sus padres o maridos.

Por suerte, el panorama va cambiando y vemos cómo resurgen del olvido autoras maravillosas que cambiaron las letras en su momento, pero que la gran mayoría de lectores desconocía. Las editoriales apuestan por estas reediciones, así como por publicar nuevas voces femeninas que tienen mucho que decir y aportar.

Yo tuve la suerte de ser publicada desde un inicio, pero entrar en el ámbito educativo, como lectura, resulta más complicado.

La igualdad real se logrará cuando la importancia o bondad de una obra se juzgue por ella misma y no por el nombre y apellidos que consten en la portada.

TRAYECTORIA

¿Cuándo publicaste por primera vez? ¿Cómo te abriste camino?

Empecé en este mundillo casi a empujones. Escribía desde niña, pero nunca me imaginé publicando. Escribía porque tengo la necesidad biológica de hacerlo, pero sólo me leían un par de personas de mi entorno, entre ellas mi yaya materna.

Fueron tres personas las que me empujaron al mundo editorial, una de ellas fue mi profesora de estética en la universidad, la otra fue mi profesor en el posgrado de escritura creativa y la tercera, y más importante emocionalmente, fue mi yaya.

Mi yaya estaba en su lecho de muerte cuando me dijo que debía intentarlo y, una semana antes de que nos dejara, le aseguré que me habían respondido positivamente, aunque no fuera cierto, para alegrarla. Siempre he pensado que tengo un ángel de la guarda o un duende protector, pues, un par de semanas después de su muerte, me llegó una carta ofreciéndome publicar mi primera historia: Casa de títeres.

Después de eso, las cosas se sucedieron. Las negativas son parte del camino, y la reescritura y el trabajo duro también. Según fui adentrándome en el mundo literario y editorial, fui conociendo a gente que me ayudó a crecer como persona y escritora, y aquí estoy.

Háblanos de los libros que has publicado y qué han significado para ti cada uno de ellos.

Como comentaba arriba, el primero que me publicaron fue Casa de títeres, una nouvelle de fantasía que llegaron a etiquetar como realismo mágico, aunque yo no la vea en ese territorio de género. Esta fue mi primera obra y también la que me abrió muchas puertas. Años después, cuando se descatalogó, por petición popular volvió a ver la luz en la antología LoveFool, en la que publiqué la novelita revisada, junto con otros relatos fantásticos y eróticos.

La casa del torreón fue la primera novela que publiqué con una editorial reconocida, La Galera. Una novela de fantasía oscura, ronzando el terror, al que pondrían la etiqueta de juvenil, aunque nunca he estado muy de acuerdo con eso, puesto que no escribo para una edad concreta, a pesar de la edad o problemáticas de mis personajes.

La segunda parte de La casa del torreón se publicó unos cuatro años después por petición de los lectores y, con la recaudación, se fundó la editorial Otros Mundos (editorial colaborativa sin ánimo de lucro), con la que publicamos 20 relatos del fin del mundo y Sueños, dos antologías en las que participaron autores reconocidos y noveles, así como ilustradores, maquetadores

Más tarde publicaría mi primer thriller, etiquetado como realismo mágico, con Columna y Kailas Editorial: La vident de la lluna plena/La vidente de la luna llena. También publiqué 100 cosas que hacer en Barcelona al menos una vez en la vida, con Cossetania y Léctio, una suerte de guía narrada en la que muestro recorridos y secretos de la ciudad.

La playa subterránea es un recopilatorio de poemas del 2007 al 2017. Estoy orgullosa de él, pero realmente fue duro atreverme a publicarlo, puesto que me sentía desnuda y expuesta a través de él.
Con Kepler, de Urano, publiqué Manual de magia moderna con el seudónimo de Keylah Missen. Manual que ha sido traducido al polaco y pronto será traducido al portugués.

Con Fabulari, la editorial SECC me ha permitido volver al relato en catalán y a las leyendas y cuentos populares que tanto me han marcado desde la infancia.

Y con Rojo sobre negro regresaría a mis orígenes, a la fantasía oscura y los mundos que están en este sin que los veamos, de mano de Apache Libros.

Apache también es la editorial que pronto hará una reedición de Las Bocas de la Montaña (El Señor del Viento), novela de fantasía, al más puro estilo Ghibli, que fue galardonada en 2017 con el premio Isla de las Letras.

¿Qué consejo le darías a una escritora que acaba de iniciarse en el mundo literario?

Que lea mucho y no desfallezca. Que escriba cada día y reescriba con dedicación. Que no tema escribir textos que luego terminen en un cajón o en la papelera. Que sea crítica consigo misma y acepte de buen grado las críticas (constructivos) que la ayuden a crecer como escritora y como persona. Que a pesar de los noes, siempre hay alguien dispuesto a apostar por una, cuando llega el momento.

LA VIDENTE DE LA LUNA LLENA

¿Cómo te surgió la idea de La vidente de la luna llena?

Todo fue por una especie de desafío. Iba a subir al metro cuando mi colega Francesc Miralles me llamó y me dijo: «Oye, tú que echas las cartas, ¿serías capaz de escribir un thriller vertebrado por el tarot?». Colgué la llamada y la duda quedó en el aire y, mientras las paradas iban pasando, el personaje de Laia (la protagonista) se perfilaba en mi mente. Cuando salí del metro fui yo quien le llamó y le dije que ya tenía a los personajes y el punto de partida.

Define La vidente de la luna llena en una sola frase.

Un thriller mágico en que el presente desvela los misterios pasados para dar lugar al futuro.

La vidente de la luna llena se mueve entre el thriller y el realismo mágico. ¿Esa fue tu intención desde el principio o empezaste en un género y acabaste en el otro?

Creo que fue a causa de mi propia escritura, es decir, todo lo que escribo acaba conteniendo un guiño mágico o fantástico; incluso en la guía de Barcelona, muchos son los que dicen que encuentran narraciones que parecen fantasía dentro de la propia realidad.

De esta manera, un thriller en que se mezclan tres tiempos (tres Barcelonas) y un misterio que llega a la sangre, acaba vertebrado por la magia, siendo ésta una parte natural de la historia, pero, al mismo tiempo, alterando las normas de la realidad y profundizando en los temas tratados.

La novela transcurre en Barcelona, pero no en las calles que todos conocemos. ¿Qué Barcelona has querido mostrar?

Con la guía de Barcelona quedaron muchas cosas en el tintero. Hablé con mucha gente para descubrir rincones que no conocía y descubrí historias de lugares que ya no existían y que en el pasado tuvieron importancia en la ciudad; leyendas vivas en la gente que todavía mora en sus edificios.

Quise mostrar una ciudad cambiante y, con ella, dar pinceladas de tres momentos desde el punto de vista de tres mujeres: Laia, su madre y su abuela.

REALISMO MÁGICO

Háblanos de tus otros libros que también se catalogan como realismo mágico.

En su momento, algunos catalogaron Casa de títeres de realismo mágico, pero yo lo veo más inclinado a la fantasía. Eso sí, mis historias tienden a partir y transitar por el mundo real, con personajes que viven lo que podemos vivir nosotros, incluso ver las series de moda y llevar camisetas de nuestros grupos musicales preferidos y que, de pronto, la realidad se rompa para dar lugar a un mundo extraño pero reconocible, una irrealidad que se confunde con lo cotidiano; eso es lo que pasa con Rojo sobre negro, por ejemplo.

¿La fantasía es un elemento común en todos tus libros? ¿Qué crees que aporta la fantasía a las historias?

En mi caso, no sólo me permite hablar y tratar temas que, de otro modo, pueden resultar muy duros o incluso abstractos, sino que además yo creo que existe magia a nuestro alrededor y que sólo hay que saber mirar para percibirla.

¿Eres lectora de realismo mágico? ¿Qué libros recomiendas para enamorarse de este género?

Yo empezaría con Juan Rulfo o La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Soy una absoluta enamorada de Jorge Luis Borges y sus relatos. Y para algo más actual: Haruki Murakami.

ESCRITURA

¿A qué le das más importancia: a lo que cuentas o a cómo lo cuentas?

Creo que ambas cosas son importantes en la escritura. En todas mis historias tengo un tema vertebrador y, al mismo tiempo, trato varios subtemas que quiero desmembrar para que el lector vuelva a darles forma; supongo que se debe a mis estudios en filosofía. Pero la forma creo que es crucial para llegar a los demás, pues un texto excesivamente complejo o caótico no permitirá al lector llegar más allá de la segunda página. Además, me gusta trabajar las imágenes, que no sólo sepas qué ve el personaje, sino que lo sientas.

¿Sueles hacer escaleta antes de ponerte a escribir o te dejas llevar?

Suelo ser muy visceral, pero depende de la historia. Algunos textos demandan que te vuelques y lo saques todo antes de ponerte a trabajar sobre ello, otros, en cambio, necesitan una pre-elaboración. Con La vidente de la luna llena, por ejemplo, tenía una escaleta, pero porque es una novela que surge de una lectura del tarot en la que me basé para redactar la acción de cada capítulo.

¿Tienes alguna rutina para escribir?

Antes la tenía, pero desde que nació mi hijo sólo existe una norma: escribir y leer cada día.

¿Cómo afrontas el proceso de corrección y cuánto tiempo le dedicas?

Depende del texto, pero suele ser la parte más larga del proceso, puedo escribir un relato en una mañana y pasarme mes y medio puliéndolo. Cuando acabo de escribir un texto dejo que descanse una semana, lo releo y tomo notas y vuelvo a dejarlo reposar (ésta vez un mes). Cuando vuelvo a tomarlo, ya empiezo a destriparlo (tacho párrafos enteros, añado otros, etc.). El proceso, en caso de una novela, puede llegar a alargarse más de un año.

¿Tienes lectores cero?

Sí. Por suerte tengo buenos amigos y colegas que se prestan a leerme, tanto de mi entorno directo como del mundo editorial. Su opinión y críticas son indispensables para mí, no sólo para mejorar el texto de cara al lector, sino porque me ayudan a crecer. En la universidad descubrí que no sólo soy disléxica, sino que tengo una forma de ver las cosas un tanto distintas a la media, y los lectores cero me ayudan a ver aquello que para mí es normal, pero para la mayoría no, y a aprender a identificarlo.

¿Tienes previsto publicar otras obras próximamente? ¿Nos adelantas algo?

Por ahora estoy trabajando en la reedición de Las Bocas de la Montaña (El Señor del Viento), con Apache Libros. También he entregado un relato para una nueva antología y ando gestando otro. Y estoy sumergida en la corrección de una novela de la que no puedo decir nada todavía.

Dicen que todos los autores tienen temas recurrentes, ¿cuáles son los tuyos?

La familia, los amigos, el amor… El espíritu femenino en sus distintos estados, sin verlo sólo como «mujer». Aquello que creemos conocer y en realidad no es lo que pensábamos. Los mundos que se ocultan ante nuestra mirada.

¿Qué metas te gustaría alcanzar en tu carrera literaria?

Lo que más me llena es cuando viene un lector con preguntas porque quiere saber más de esos personajes y ese mundo que le has puesto en las manos. A veces me visitan chavales que han leído alguna de mis obras fantásticas y su ilusión paga todo el esfuerzo.

Creo que la literatura ha de entretener, ayudarte a despejar la mente, a volar a otros lugares, a vivir otras vidas y experiencias que potencien tus capacidades empáticas, pero además me gustaría pensar que mis obras hacen pensar al lector, que le hacen replantearse ciertas cosas que daba por hechas.

UN TOQUE PERSONAL

Autora o autor preferido.

Depende del momento. XD Crecí con autores como Shakespeare y Mary Shelley, me marcó profundamente Borges, adoro las novelas de ciencia ficción, terror y fantasía, y soy fan de Harry Potter. Ahora mismo vivo obsesionada con autoras como Ángela Carter, Shirley Jackson, Daphne Du Maurier…, por ello he hablado de ellas (junto a autoras que admiro) en el Golem Fest y la Hispacon 2019, y en enero 2020 iniciaremos un club de lectura dedicado a estas damas oscuras.

¿Qué estás leyendo justo ahora?

Estoy releyendo algunos relatos de Deja que te cuente, de Shirley Jackson, mientras leo Las Furias, de Katie Lowe, y me adentro en Mil millones de años hasta el fin del mundo, de los hermanos Strugatski; a parte de un par de cómics e ilustrados que estoy disfrutando con mi hijo.

Tus tres libros favoritos.

Muy difícil, pero por nombrar tres libros que me han acompañado y acompañan desde la infancia: El libro de arena, de Jorge Luis Borges, Frankenstein, de Mary Shelley y Hamlet, de William Shakespeare. Y, a pesar de que estas lecturas podían definirme cuando publiqué Casa de títeres, ahora mismo son ese poso que puede percibirse en mi obra, pero que no la delimitan.

Defínete como escritora en tres palabras.

Inquieta. Emocional. Oscura.

Defínete como persona en tres palabras.

Lunática. Nerviosa. Soñadora.

¿Qué es para ti la literatura?

La literatura son mis alas y mi oxígeno, para mí es algo orgánico (tanto leer como escribir), puedo pasar sin comer un día, pero creo que sin historias me extinguiría.

Muchas gracias, Isabel, por participar en #UnAñoDeAutoras.


Si quieres saber más de Isabel del Río, aquí tienes su blog, su Twitter y su Facebook.

¿Has leído algún libro de Isabel del Río?

Cuéntamelo en los comentarios.


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