Escribir descripciones: el truco de las 6 preguntas

Siempre te digo que tu mayor reto como escritor es encontrar la mejor palabra para cada ocasión. Lo mismo ocurre al escribir descripciones. Para mí, es una de las partes de la escritura más complicadas de dominar: ¿cuándo es el momento exacto para introducir una descripción?, ¿cómo de larga y detallada ha de ser para que evoquemos al lector la imagen que queremos? No hay una sola respuesta para estas preguntas, porque la literatura no tiene verdades absolutas; pero para ayudarte a dar con tu propia respuesta, voy a plantearte 6 preguntas que deberías hacerte cada vez que vayas a escribir una descripción.

1. ¿Por qué lo describo?

«Porque hay que hacerlo, ¿no?». Si esa es tu respuesta, mal vamos. Las descripciones no son obligatorias. Cada vez que aparezca un personaje nuevo no estás obligado a describirlo de arriba abajo, como si fuera una ficha policial: varón, 34 años, 1’82 de estatura, 80 kilos de peso, ancho de espaldas, ojos negros, cicatriz en su ceja izquierda porque de pequeño se cayó del tobogán, pelo castaño oscuro rapado al uno…

Tampoco has de presentar la casa del protagonista como si fueras el vendedor: recibidor luminoso, tres habitaciones espaciosas a la izquierda, dos de ellas con baño incorporado, y a la derecha, un salón con chimenea y cocina con barra americana, todo por estrenar.

Si te extiendes en dar detalles que no vienen al caso, lo que consigues, más que ambientar, es sacar al lector de la historia. Por eso te recomiendo que antes de escribir descripciones te preguntes por qué lo haces, porque toda la información que des al lector debería aportarle algo: conocer mejor al personaje, entender sus motivaciones, desvelar un detalle que será relevante en la trama…

Hay muchos libros que no dedican párrafos enteros a las descripciones y, aun así, sentimos que conocemos a sus personajes, que paseamos por las mismas calles que ellos. Y eso es porque a sus autores les ha bastado con introducir algún detalle aquí y allá, como quien no quiere la cosa. El famoso «muestra, no cuentes». Pero, claro, eso es mucho más complicado que soltar la parrafada. El momento perfecto para introducir un detalle descriptivo se acaba intuyendo a base de práctica, pero un buen primer paso será detectar cuándo una descripción está fuera de lugar…

2. ¿Es necesario describirlo en este momento de la historia?

Una buena descripción ha de fluir con la acción, integrarse en ella de manera natural, hasta el punto de que el lector ni siquiera repare en su presencia. Y cuando esa descripción se vuelve trascendente dentro de la trama, el lector la recuerda y se siente bien porque está atando los cabos de la historia. En cambio, si le has descrito muchas cosas que ya no aparecerán más, lo único que logras es crearle falsas expectativas y, por tanto, lo más probable es que acabes decepcionándolo. Ya lo decía Chéjov:

Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí.

Te pondré un ejemplo de un mal momento para extenderse en descripciones. Imagina que estás describiendo el punto álgido de una batalla. Lo ves en tu cabeza como una película: el viento agita la melena de la heroína, sus cabellos dorados refulgen con los últimos rayos del atardecer y sus ojos verdes miran con rabia al rey que ha oprimido a su pueblo durante dos décadas; ahora está tirado en el suelo, con una brecha en la cabeza que hace que sus cabellos canos se tiñan de rojo como los de la hija de la heroína, esa pobre niñita que falleció con tan solo cuatro años a manos de uno de los soldados enviados por ese rey malvado…

¡Qué épico, eh! Así que sigues y sigues, dando emoción: te recreas en describir la belleza de tu heroína, en su vestido desgarrado y cubierto de sangre, en la maldad del rey, en tantos y tantos recuerdos dolorosos que culminarán con ese instante de venganza…

Y tu lector se desespera, porque lleva dos páginas esperando a que la heroína ensarte con su espada al villano. Tú creías que estabas aumentando la tensión, pero en realidad has sacado al lector de la historia en el momento más importante. Porque él ya sabe lo guapa que es la heroína, la desgraciada historia de su hijita, lo malo malísimo que es el rey, y por eso mismo está deseando que acabe con él de una maldita vez. Y eso me lleva a la siguiente pregunta…

3. ¿Lo he descrito ya antes?

Si ya has descrito al protagonista de pies a cabeza, no es necesario que le recuerdes al lector cada dos capítulos lo grandes que son sus ojos. Entiéndeme: puedes describirlo cuantas veces quieras, pero no siempre el mismo rasgo, ni físico ni psíquico. Cada descripción debe aportar un matiz nuevo para que el lector profundice en el relato, pero si siempre recurres al mismo aspecto, acabas simplificando, convirtiendo en un tópico o una caricatura aquello que estás describiendo.

4. ¿He hecho descripciones similares?

Como te digo, has de evitar las descripciones repetitivas, y con esto no solo me refiero a que describas una y otra vez al personaje, sino a que los describas a todos de la misma manera. Por ejemplo, si a todos tus personajes los describes como guapos (un adjetivo inespecífico que deberías evitar), la sensación que le quedará al lector es que ninguno realmente lo es. La función de escribir descripciones es destacar aquello que caracteriza al objeto o persona descrita; y si no es así, mejor ahórrate la descripción, porque ya sabes que no son obligatorias. Busca siempre lo que los distingue de los demás, no lo que los asemeja.

personajes iguales

Si describes a todos tus personajes igual, al lector le será difícil distinguirlos y darles entidad propia. Lo mismo que le ocurrirá a la gente que se cruce con estas dos actrices en una fiesta.

No solo se repiten las palabras, ya que también puedes repetir estructuras sin darte cuenta. Al escribir descripciones es fácil recurrir a enumeraciones de adjetivos, comparaciones o metáforas, así que revisa tu texto y fíjate en qué recursos estilísticos utilizas habitualmente. Si ves que siempre empleas la misma fórmula, esfuérzate en buscar otras formas de describir a tus personajes, eso le dará mayor ritmo y expresividad a la historia. ¿Que no se te ocurre nada? Pues pasa a la siguiente pregunta.

5. ¿Cómo lo describo?

Uno de los motivos por los que caemos en descripciones repetitivas es que solemos enfocarlas desde el sentido de la vista, pero ¿qué pasa con los otros cuatro?

Cada persona tiene una manera de interactuar con la realidad. Hay gente que mira a los ojos, sin embargo, muchos miran al suelo cuando hablan con alguien y le dan más importancia a lo que oyen. ¿Haría el mismo tipo de descripciones un personajes que otro? Por supuesto que no. Así que ponte en la piel de tu personaje si piensas escribir descripciones desde su perspectiva.

Está claro que hacerlo desde el sentido del gusto es mucho más complicado, pues no siempre interviene en nuestra percepción de la realidad. Solo nos acordamos de él al hablar de comida y al emplear frases manidas como trago amargo, boca dulce, etc. Lo mismo pasa con el del tacto, ¿acaso todo en esta vida es suave o, si no, no me merece la pena ser nombrado? Son sentidos más complejos de expresar con palabras, pero precisamente porque están menos explotados deberías tenerlos en cuenta a la hora de escribir descripciones diferentes; eso sí, siempre que el objeto descrito dé pie a ello.

Por su parte, el olfato tampoco está demasiado explotado a la hora de escribir descripciones, y eso que tiene mucho potencial, incluso simbólico. Y si no que se lo digan a Patrick Süskind, que le dedicó una novela entera a ese sentido.

6. ¿Por dónde comienzo la descripción?

A la hora de describir, piensa que eres una cámara de cine y así serás más ordenado. Resulta caótico leer descripciones que pasan del cabello a los pies, para luego detenerse en los ojos, volver al cabello otra vez y terminar por las piernas.

Lo más recomendable a la hora de escribir descripciones es seguir un orden: de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba abajo o de abajo arriba, y a poder ser, de lo general a lo concreto. Claro que puedes dar saltos de aquí para allá, pero siempre que estén justificados, no porque se te ha ido ocurriendo así y no te apetece corregirlo. Recuerda que todo lo que parezca fuera de lugar se grabará en la mente del lector, así que utilízalo en tu beneficio a la hora de escribir descripciones.

6 consejos para escribir descripciones

En resumen, cuando vayas a escribir descripciones asegúrate de que:

  1. Sean información necesaria.
  2. Fluyan junto a la acción, en vez de interrumpirla.
  3. Aporten matices nuevos a lo ya expuesto.
  4. No se parezcan a anteriores descripciones hechas en la historia.
  5. Tengan en cuenta todos los sentidos con los que se percibe esa realidad.
  6. Sigan un orden coherente.

¿Qué consejo añadirías tú para escribir mejores descripciones?

 


 

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