Falsos sinónimos: palabras que te parecen iguales, pero no lo son

Llevar tantas novelas corregidas me ha servido para detectar los errores más comunes de los escritores y, por supuesto, como fuente de inspiración para estos artículos en los que trato de resolver sus dudas. Y últimamente me encuentro con muchos falsos sinónimos, así que ha llegado el momento de hablar de ellos.

¿Qué son los falsos sinónimos?

Los falsos sinónimos son esas palabras que usas como equivalentes, pero, en realidad, no significan lo mismo. Te dejo con la lista de los falsos sinónimos que más veo en las novelas de escritores noveles.

falsos sinónimos

Los falsos sinónimos se parecen entre sí tanto como estos dos.

Oír y escuchar

Si hablamos de falsos sinónimos, el primero que me viene a la mente es el uso del verbo «escuchar» cuando lo adecuado sería el verbo «oír».

Al parecer, «oír» es una palabra demasiado sencilla y habitual, por lo que muchos escritores se olvidan de que existe y utilizan siempre siempre siempre el verbo «escuchar». Hasta que llego yo, la temible correctora, a cargármelo en todas sus conjugaciones. Y no, no es cuestión de gustos, es que no quieren decir lo mismo.

«Oír» significa percibir por el oído un sonido o lo que alguien dice, mientras que «escuchar» implica que se presta atención a lo que se oye o que se aguza el oído para oír mejor. Por lo tanto:

Oyó un golpe en el trastero. 
Escuchó un golpe en el trastero. ⊗

El sonido de un golpe es tan breve que solo se percibe, no da tiempo a prestarle atención de manera intencionada. En cambio, si se espía una conversación ajena, sí es adecuado el uso del verbo «escuchar».

Ver y mirar

Un caso parecido al anterior es el de confundir el verbo «ver» con el verbo «mirar».

«Mirar» es fijar la vista en un objeto, mientras que «ver» alude tanto a la capacidad física de percibir algo por el sentido de la vista como a comprenderlo. Y hay que tener en cuenta estos matices para usar estos términos con propiedad. Porque no es lo mismo decir:

Se pasó la tarde mirando la tele.

Que:

Se pasó la tarde viendo la tele.

En la primera oración, imaginamos a alguien frente a la tele, pero sin prestarle especial atención. En la segunda, suponemos que esa persona pasó la tarde disfrutando de su programa favorito.

Así que ándate con ojo cuando escribas estos verbos, no vayas a transmitir una idea equivocada.

Decir y comentar

Otro caso típico de falsos sinónimos es utilizar «comentar» en lugar de «decir».

Insisto mucho en evitar la repetición de palabras, pero hago una excepción con el verbo «decir». El lector lo tiene tan interiorizado que no repara en él. Cumple su función discretamente. En cambio, verbos como «inquirir», «aseverar» o similares pueden sacarlo de la lectura; bien porque el lector desconoce el significado, o bien porque lo conoce perfectamente y se da cuenta de que esa palabra no viene a cuento.

«Comentar» es el sustituto que veo más a menudo y, en la mayoría de las ocasiones, no se usa de forma adecuada. Solo deberías recurrir a él para acotar una línea de diálogo que interpreta o aclara lo dicho anteriormente.

Cuestionar y preguntar

Otros falsos sinónimos habituales en los diálogos son «cuestionar» y «preguntar».

«Cuestionar» significa poner en duda algo o controvertir un punto que no se considera fiable. Nada tiene que ver con hacer preguntas.

Tampoco «interrogar» puede utilizarse siempre como sinónimo de «preguntar», puesto que «interrogar» lleva implícito el matiz de que se hacen preguntas con el objetivo de esclarecer algo.

Olor y aroma

Me he encontrado con dos clases de escritores: los que usan  la palabra «olor» todo el rato, como si no existieran otros términos más expresivos, y los que no la usan nunca, cayendo en falsos sinónimos y, por tanto, quitándole el sentido a las frases.

Al primer grupo pertenecen los que escriben «olor nauseabundo» u «olor desagradable», en vez de «peste», «tufo», «hedor», etc., que son palabras que transmiten mucho mejor la intensidad de ese mal olor, sin necesidad de adjetivos. Y en el segundo grupo de escritores están los que recurren a «perfume», «fragancia», «aroma», etc., porque son palabras que suenan más literarias. El problema es que a veces las meten en frases como esta:

El aroma de los cadáveres le hizo vomitar.

Pura contradicción. Un aroma, al igual que  un perfume o una fragancia, es un olor agradable, así que no casa con un cuerpo en descomposición.

Como ves, la palabra «olor» no es demasiado precisa, pero siempre será mejor recurrir a ella que sustituirla por un falso sinónimo que desvirtúe el significado de la frase.

Advertir y avisar

Siguiendo con palabras que son sinónimas, pero solo en determinados contextos, nos encontramos con el caso de «avisar» y «advertir».

Uno de los significados de «avisar» es informar o aconsejar. Como «advertir» también significa decir a alguien una cosa para que esté atento, actúe con precaución o no se sorprenda, ambos verbos se utilizan como equivalentes. Pero hay que tener en cuenta que el verbo «advertir» lleva implícito que hay un peligro o amenaza y el verbo «avisar», no.

¿Has avisado al técnico?
¿Has advertido al técnico?

En la primera oración, interpretamos que tienen que llamar al técnico para que vaya a arreglar algo. Sin embargo, la segunda oración nos hace pensar que el asunto es grave y es mejor que el técnico esté prevenido. Como ves, son palabras muy parecidas, pero no exactamente iguales.

Conciencia y consciencia

También son muy similares «conciencia» y «consciencia». Cuando quieras referirte a percepción o conocimiento de la realidad o de uno mismo, puedes usarlas indistintamente, aunque la grafía más extendida es «conciencia». Pero has de tener en cuenta la diferencia que hay entre ellas para no acabar usándolas como falsos sinónimos. La «consciencia» es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, pero la «conciencia» pone de relieve la perspectiva moral. Por tanto, puedes decir:

Él es la voz de mi conciencia, me da buenos consejos. √

Pero no:

Él es la voz de mi consciencia, me da buenos consejos. ⊗

Cuidado con los falsos sinónimos

La lista de falsos sinónimos sigue y sigue. Hay algunos que están tan extendidos que los asumimos como buenos, aunque no lo sean, por eso te recomiendo que nunca des nada por hecho. Cuando busques un sinónimo, consulta el significado y fíjate en sus matices, no vayas a meter la pata. Tu misión como escritor es encontrar siempre la palabra perfecta. Y la palabra perfecta es la más exacta, aunque no te parezca la más bonita.

¿Se te ocurren más ejemplos de falsos sinónimos?

 


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