A estas alturas, imagino que todo el mundo tiene claro que cualquier persona que autopublica debe contratar a un corrector de textos para asegurarse de que su obra llega a los lectores sin erratas ni errores. Pero, si se opta por mandarla a una editorial, ¿también es necesario contratar a un corrector de textos? ¿No se encargará la editorial de revisarla?
Sí, en principio, toda editorial que se precie corregirá las obras que publica. Pero, incluso en esos casos, hay escritores que deciden contratar a un corrector de textos para una primera revisión. ¿Por qué? No seré yo quien conteste a esa pregunta, sino varios de mis clientes.
4 escritores opinan sobre cuándo es necesario contratar un corrector de textos
Hace ya unos cuantos años, recopilé las opiniones de clientes que contrataron mis servicios de corrección para autopublicar o antes de mandar sus obras a editoriales. El artículo que te traigo hoy es una especie de segunda parte.
Se me ocurrió hace unos meses, cuando me di cuenta de que algunos de mis clientes ya tenían firmadas las publicaciones de sus libros y, aun así, me las mandaban primero a mí para que las corrigiera. Así que he decidido dar voz a cuatro escritores que han publicado a través de editoriales tradicionales para que veas que no solo los autopublicados contratan correctores de textos.
No quise condicionar sus respuestas, solo les expliqué que quería escribir un artículo sobre contratar a un corrector cuando se publica a través de editorial y les pedí que contaran cómo fue su experiencia con mis servicios de corrección, con la editorial, y sobre todo que hablaran de sus obras, porque te aseguro que merecen muchísimo la pena.
Sin más dilación, te dejo con ellos.
José Antonio Martínez Egea: Contratar a un corrector de textos para presentarse a un concurso y acabar publicado en una gran editorial
Mi experiencia es la de un escritor que intenta publicar por primera vez. Se trataba de un relato dirigido al público infantil sobre la lucha de la protagonista por superar una enfermedad grave. Requería de mucha sensibilidad y de un lenguaje muy cuidado y adecuado a la edad de los jóvenes lectores. Además, mezclaba una historia real, la enfermedad de la niña, con otra de fantasía en la que soñaba ser una capitana pirata. Ambas se entrelazaban y superponían, lo que aumentaba la complejidad al escribirlo y revisarlo.
El manuscrito, una vez que Esther hizo su magia con él, lo envié al concurso Ala Delta de la editorial Edelvives y, aunque no resultó ganador, la historia les gustó y decidieron apostar por su publicación.

En el proceso de edición de El corazón de Lucía intervinieron muchos y muy buenos profesionales: Celia, la editora, que trató el texto con el más exquisito cariño; un ilustrador, Fernando Llorente, que dio vida en el papel a la imaginación del autor de manera magistral, maquetadores, lectores, correctores… Fui entonces consciente de lo complejo y exhaustivo que es el trabajo que realiza una buena editorial, pero también de como la obra adquiría nuevos y enriquecedores matices con las aportaciones de tantos excepcionales profesionales.
Cuando por primera vez tuve el libro en mis manos y sentí el olor y el tacto del papel recién impreso es cuando me di cuenta de lo absolutamente imprescindible y valioso que es contar en tus manuscritos con el trabajo que hace Esther, cuyas inestimables aportaciones y correcciones pulen y dan brillo al relato.
Ser humilde y reconocer tus propias limitaciones es para mí algo imprescindible a la hora de intentar publicar una obra. Y también ser consciente de que, una vez que el autor termina de escribir y de corregir, el relato solo es un primer borrador que puede enriquecerse sobremanera con las aportaciones de otros profesionales.
Guadalupe Acedo: Contratar a un corrector de textos para encontrar editorial
Cuando surgió la idea de publicar, temía que las tareas propias de la autopublicación me restaran tiempo y energías para seguir escribiendo, que era lo que más deseaba en ese momento. Puesto que no soy muy dada a las redes sociales, pensé que una editorial tradicional me permitiría llegar más allá de donde yo podía hacerlo con mis propios medios. Aun comprendiendo la dificultad de ser publicada por una de ellas, pasar ese filtro me daba una mayor seguridad de cara a posibles lectores.
Llevo más de veinte años trabajando como traductora técnica y publicitaria y la revisión siempre ha tenido en mi profesión un papel importantísimo. Mientras que valoraba las posibilidades de publicar, empecé a interesarme más a fondo en la corrección de estilo y ortotipográfica. Tengo asumido que, para que el texto salga ganando, hay que luchar un poco contra nuestro ego y que ojos nuevos puedan ver lo que el autor, precisamente por ello, no puede ver. No le tengo miedo a la corrección, pero sí mucho respeto.
Pasé varios días leyendo blogs y entrevistas en busca de mi corrector/a. Cuando llegué al sitio de «Relatos Magar», me quedé allí aprendiendo. Desde entonces, Esther ha corregido muchas de mis historias, hasta ahora breves, dirigidas a veces a un público infantil y otras a uno más adulto. Siempre encuentra un hueco para ellas en medio de sus múltiples ocupaciones. Le estoy muy agradecida por ser mi paracaídas en este salto al vacío de la publicación y espero seguir contando con su buen hacer.
Destaco de ella su seriedad y su gran profesionalidad. Clara, directa y eficaz, sabe sacar lo mejor de cada texto.
El texto de Un monstruo en apuros llegó a la editorial Jaguar muy pulido y fueron mínimos los ajustes necesarios. La editorial valoró el cambio del título por cuestiones que yo misma consideré oportunas.
Puesto que es en edades tempranas donde se sientan las bases de una educación igualitaria, decidí escribir esta divertida historia para contrarrestar ese estereotipo que atribuye el miedo, con frecuencia, al género femenino.
Trabajar con el equipo de Jaguar, mi primera editorial, ha sido realmente enriquecedor. Seguir los pasos de todo el proceso me ha abierto los ojos a un mundo que intuía, pero que hasta ese momento desconocía. El texto ha sido magníficamente ilustrado por Paula Jerez.
En Un monstruo en apuros, Mocotes usa todo tipo de artimañas para asustar a Tecla, la hermana menor de dos gemelos muy miedosos. Pero ella no le teme a nada y Mocotes termina por convencerse de que, a pesar de lo que digan, las niñas no son miedosas.
Xavier Eguiguren: Contratar a un corrector de textos aun publicando con editorial
Mi periplo literario comenzó hace ya varios años, sin saber absolutamente nada respecto al mundo editorial ni las diferentes posibilidades de publicar: la autoedición, la coedición o la edición tradicional; tampoco conocía absolutamente nada acerca del trabajo de los ilustradores, ortocorrectores o correctores de estilo.
Mi primera experiencia fue la autopublicación: en mi caso, pagué unos servicios editoriales que no incluían la ortocorrección ni tampoco la corrección de estilo. Muy pronto me di cuenta de que prescindir de esos trámites era un error garrafal.
Mi experiencia con la coedición fue estupenda: la publicación incluía una corrección de estilo y de ortotipografía de calidad y ambos libros con esa editorial (Papá, ¡cuenta mis dibujos! y Marta, ¡dibuja mis cuentos!) se homologaron por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía como material curricular para uso en centros educativos de Andalucía. Claro que todo eso no fue regalado, pues ocurrió tras la visita y el trabajo con esos dos libros en ciento siete colegios.
Actualmente, publico con editoriales tradicionales, pero eso no asegura que la corrección del texto sea óptima. Cada autor es libre de publicar de la manera que le convenga; conozco de primera mano escritores consagrados que prefieren autopublicar y noveles que escogen hacerlo con editoriales tradicionales.
Reitero que publicar con una editorial tradicional no te garantiza que la corrección, el diseño y la organización visual del contenido sean los mejores, aunque los autores interioricemos que hay que hacerlo por esa vía. Sea como fuere, mi consejo es contratar siempre los servicios de ortocorrección y de corrección de estilo.
Hace un par de años que para que el resultado de mis libros sea el que a mí me gusta contrato los servicios de corrección de Esther. El resultado ha sido excelente, tanto que mi último libro, La locomotora del tiempo, que ha editado la Universidad de Castilla-La Mancha, en el próximo curso escolar comenzará a trabajarse en setenta y siete centros de primaria de Cuenca y provincia para a continuación hacerlo en las demás provincias de Castilla-La Mancha y España.
Trata sobre un oso pardo cantábrico que ha perdido la fantasía y que utiliza una locomotora del tiempo para regresar a su infancia y recuperarla. Además de ser una historia divertida, invita a reflexionar sobre el acoso escolar, las drogas, los riesgos de internet y la violencia de género.

Acabo de terminar un manuscrito sobre diversidad para el Gabinete Técnico de la Guardia Civil y se lo he enviado a Esther para su corrección. En breve, el texto vendrá de vuelta corregido y con ese toque necesario que hace que, si la historia ya era buena, sea muchísimo mejor.
Álvaro Paris: Contratar a un corrector de textos para mejorar como escritor y abrirse paso en el sector editorial
Mi experiencia con Esther nació del convencimiento de que un texto pulido abriría un poco más la estrecha rendija que el sector editorial deja a los escritores advenedizos como yo. Por supuesto, no había garantías —ni entonces ni ahora—, pero aposté por su trabajo porque sí tenía una certeza: una corrección profesional marcaría un antes y un después en mi escritura, y eso mejoraría no solo ese primer libro, sino también todos los que vinieran luego.
Qué razón tenía.
Yo no gano nada con que contrates una corrección profesional (en todo caso, me lo pones más difícil para que Esther me haga hueco cuando tenga listo el próximo manuscrito, ja, ja). Si comparto esto, con toda honestidad, es porque contratar sus servicios ha sido la mejor decisión que he tomado como escritor.
Y prometo que no exagero.
A la vista están los resultados: mi libro no solo encontró casa en una editorial tradicional, sino que repetí con Esther para la segunda parte. Ya estaba firmada la publicación, así que nada me obligaba a hacerlo. Pero quería volver a sumergirme en ese curso intensivo, personalizado al extremo, que es revisar y aprender de los errores que estás cometiendo justo en ese momento.
Por si esto fuera poco, que no lo es, ese primer libro que Esther corrigió ha sido una carta de presentación que me ha permitido conocer y colaborar con gente maravillosa del mundo literario. Y aún más: me ha abierto la puerta para un nuevo proyecto que ya está en marcha. Vamos, que no podría arrepentirme ni aunque me empeñara.
Pero más allá de las razones personales, hay muchos otros motivos —externos a ti— para contratar a un corrector de textos incluso cuando ya tienes editorial:
• La precariedad creciente de un sector saturado que apenas da abasto con los ritmos actuales y que puede arruinar meses (o años) de trabajo justo al final del proceso.
• La reducción de los tiempos de edición, porque entregas un manuscrito más limpio.
• La construcción de una imagen profesional ante editores, agentes y lectores. Porque en un texto bien trabajado no se perciben solo el talento o la pasión —que son esenciales—, sino también el compromiso con tu obra. Y ese compromiso, créeme, pesa a la hora de que alguien decida apostar por ti.
Mi saga (Lockdust: El caminante de sueños y Lockdust II: El creador de recuerdos) va sobre un adolescente que se ve obligado a enfrentarse a un villano imbatible en otra dimensión, a la que accede mientras sueña en la nuestra, porque le dicen que es el elegido. Y aunque él no percibe en sí nada especial, se lanza a la aventura porque necesita descubrir cuál es su lugar en el mundo.


No es tan distinto de los escritores. Trabajamos incluso cuando nos enfrentamos a imposibles, aunque no haya garantías ni sintamos que tenemos algo que nos haga únicos. Pero si vamos a luchar por nuestra mejor versión, necesitamos toda la ayuda posible. Y la corrección profesional me ha ayudado como ninguna otra cosa en esta aventura. Quizá también te ayude a ti.
¿Cuándo contratar a un corrector de textos?
Como ves, contratar a un corrector de textos puede ser clave para que una editorial acepte tu manuscrito. Y, hasta cuando la publicación ya esté firmada, trabajar con un corrector de tu confianza puede ayudarte a que tu historia quede tal y como deseas.
Muchas gracias a José Antonio Martínez Egea, Guadalupe Acedo, Xavier Eguiguren y Álvaro Paris por haberse animado a compartir sus experiencias. Para mí, siempre es un placer colaborar con ellos.
Si tú también quieres que corrija tu novela, contacta conmigo clicando en el cajetín de abajo.






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