Escribir bien

Storytelling: Cómo contar historias. Entrevista a Héctor Urién

13/05/2020
cómo contar historias

Cuando hablamos de contar historias, la mayoría pensamos en narraciones escritas. Pero ¿qué pasa con la narración oral? He invitado a Héctor Urién, un cuentacuentos profesional, para que nos hable de los entresijos de contar historias oralmente.

STORYTELLING: CÓMO CONTAR HISTORIAS

Entrevista a Héctor Urién

cómo contar historias según Hector Urien

TRAYECTORIA

Bienvenido a Relatos Magar, Héctor. Para quienes no te conozcan, preséntate. ¿A qué te dedicas?

Pues soy narrador oral de historias, normalmente en escenarios, y estudioso del arte narrativo.

¿Cuándo te diste cuenta de que podías vivir del cuento?

Un día antes de abandonar definitivamente el laboratorio científico en el que trabajaba, y con él mi carrera científica.

Llevas 8 años, más de 300 noches, contando historias en un teatro de Madrid. En lengua hispana, no lo está haciendo nadie más. ¿A qué crees que se debe?

Principalmente, a que el oficio de narrador profesional está relacionado con el movimiento, con el cómico de la legua, y es así en todos los países que conozco. Yo quise hacer lo contrario: establecer una base semanal en un lugar concreto donde desplegar un repertorio concreto por un tiempo indefinido. Y así nacieron las mil y una noches en febrero de 2012.

Supongo que no fue fácil convertirte en un cuentacuentos profesional. ¿Cuál es el mayor error que recuerdas de aquellas primeras veces en las que te subiste a un escenario a contar historias?

Sin duda, tener historias memorizadas al dedillo pero poco controladas. Eso me daba agudeza, pero me restaba espontaneidad, agilidad, adaptabilidad y cercanía, que son mucho más importantes en la oralidad.

Y ahora que tienes mucha experiencia, ¿cuál es el error más habitual que detectas en las personas que recurren al storytelling?

Dos errores: el que yo hacía y acabo de contarte es muy común (y también muy difícil de paliar, si no cuentas habitualmente de manera consciente) y la falta de estructura en el relato.

STORYTELLING: EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS

¿En qué se diferencia el storytelling de otras formas de narración?

Para mí, storytelling es la forma básica de narración: contar la historia y punto. Es la relación del tronco con las ramas. Luego cada vehículo expresivo tiene problemas concretos que debe resolver dentro de su campo (por ejemplo, el oyente en directo, a diferencia del lector, no puede «rebobinar» si se ha perdido algo, y esto el narrador debe preverlo).

El arte de contar historias comenzó con la narración oral, pero ha ido evolucionando con el paso de los siglos y adaptándose a distintos formatos. ¿Qué piensas que hemos ganado y perdido en este largo camino?

Hemos ganado posibilidades expresivas. El cine nos permitió disfrutar de grandes actores y actrices que de otra manera no podríamos ver; el teatro, la posibilidad de ver al personaje encarnado… Cada cosa ha aportado. Y no creo que se haya perdido nada esencialmente, simplemente hay más cosas. La oralidad es la más sólida de todas, porque es la que nos viene de serie a la inmensa mayoría de los humanos al nacer. Si mañana hay una hecatombe nuclear, ahí estarían las historias de viva voz mientras exista ni siquiera dos humanos, uno solo.

Dices que para contar historias bien, hay tres claves: mostrar, generar credibilidad y captar la atención. ¿Cuáles son las estrategias básicas para conseguir cada una de ellas?

Así es. En mi libro, describo 101 para empezar a jugar. Y empezar por la que cada cual prefiera, porque son caminos para descubrir. Esa problemática triple de la narración se solventa entrecruzando estrategias. Por ejemplo: la maestría en la estructura genera atención, puesto que descarga al oyente de esfuerzo, genera un «como si», pues, nuestro cerebro traduce los sucesos a hechos narrativos y genera credibilidad, pues sentimos, quizá inconscientemente, que nos podemos dejar llevar por quien narra, pues conoce su arte.

Es importante, y por eso quise ser breve y directo en el libro, que cada cual desarrolle su propia manera de generar cada estrategia, que haga el camino que se abre con cada una. Yo explico lo que es un dilema, pero si te digo exactamente cómo lo hago yo, tus dilemas es posible que no funcionen. Hay trabajos que no pueden ser hechos por nosotros, solo se nos puede guiar. Y cada estrategia del libro es una puerta, una aventura.

El secreto de toda buena historia es que transmite una emoción. Y, para lograrlo, hay que tener una relación emocional con la historia. ¿Cómo se consigue eso?

La diferencia entre la historia y la transmisión de información es que en el primer caso siempre hay un componente emocional, lo queramos o no. Es una comunicación total. La cosa está en si la emoción es grande o pequeña, o si es la buscada o no, o si es asumida o no por el receptor. Hay muchas maneras de mejorar la emoción, y cada estrategia lo consigue (por ejemplo, armar bien el final), pero voy a recomendar una muy especial: que la historia que cuentes nunca te sea indiferente.

Hablas de cuatro anclajes emocionales: el temor, la piedad, la risa y la ternura. ¿Siempre se tiene claro a cuál recurrir?

No, no siempre. Y tampoco es estrictamente necesario saber cuál provocas para contar. Pero observa qué ocurre mayoritariamente en tus «otros» (esos que te escuchan, leen o ven), y ese será el anclaje de esa historia en tus manos, así que, a partir de ahí, puedes perfeccionarlo. Muchas veces cuentas una historia creyendo que no es graciosa y la gente se parte de la risa cuando la cuentas tú. Y tú no querías, pero sucede. Pues ahí está.

¿Se puede contar una misma historia recurriendo a anclajes diferentes?

Sí. Hay historias que en boca de diferentes narradores (o en diferentes épocas de la vida de la misma persona) provocan diferentes emociones.

Un storytelling en directo depende de la conexión con el público, por tanto, ¿hasta qué punto es posible estructurar la historia?

Siempre es posible, puesto que la estructura es un plan previo. El truco está en que la estructura sea resistente pero no demasiado rígida, de manera que el público «quepa» en el cuento sin destruirlo.

¿Estructuras todas las historias siguiendo los mismos pasos?

Más o menos, sí. La estructura básica es muy difícil de soslayar. Luego, a nivel expositivo, cuando las cuento, puedo decidir variantes sobre la misma partitura, y eso sí varía mucho.

¿Cuánto margen dejas a la improvisación?

Todo el que me permite la estructura de la historia. Es muy importante la improvisación porque derriba barreras y provoca cercanía, y, por ende, atención y credibilidad.

¿A improvisar también se aprende? ¿Cómo?

Perdiéndole el miedo al ahora. Como primer paso. Eso sería la estrategia, la táctica sería: haciéndolo y descubriendo que si te caes te levantas y no pasa gran cosa.

¿Qué te resulta más fácil: estructurar o improvisar?

No sabría decir… depende de la historia y del momento. Hay veces que las historias son complicadas de extraer (cuando están muy adaptadas a un vehículo expresivo que no es la oralidad), y hay veces que te sientes más rígido o que el contexto acompaña poco para la improvisación.

¿Cómo se consigue el cierre perfecto?

Dejándote ser asaltado por él. Descubriéndolo mientras cuentas o escribes. No forzándolo.

¿Una misma historia puede tener más de un cierre perfecto?

Sí. El cierre es un elemento que ya no pertenece a la historia en sí, así que cada cuál puede encontrar uno, incluso una misma persona puede encontrar diferentes cierres para una misma historia y todos ser eficaces. Cuidado con confundir el cierre con el clímax, que no es lo mismo. (El clímax sí suele ser el que es).

NARRACIÓN ORAL FRENTE A NARRACIÓN ESCRITA

Tú eres un experto en narración oral. ¿En qué se parece a la narración escrita?

En que se usan palabras como ingrediente expresivo general y en que las estructuras de lo oral sirven siempre para lo escrito. Al revés, no.

¿Un buen narrador oral es también un buen escritor o no tiene por qué?

No tiene por qué. Escribir es una especialización narrativa y requiere herramientas que un gran narrador oral no tiene por qué haber desarrollado.

¿Qué ventajas y desventajas tiene la narración oral frente a narración escrita a la hora de contar historias?

La ventaja y la desventaja dependen del análisis certero de la problemática, es decir, que si la misma cosa, si la analizas bien es una ventaja y si te equivocas, una desventaja. Las circunstancias del narrador oral son por ejemplo la inmediatez, la volatilidad, la cercanía, la presencia, el uso de elementos expresivos más allá de las palabras… Circunstancias del escritor son la intimidad, la concentración, la relectura, el respiro, la no presencia, el valor de la precisión y el tiempo para encontrarla…

Los escritores suelen sentirse cómodos escribiendo en su torre de marfil, pero no tanto cuando tienen que hacer presentaciones. ¿Alguna recomendación para superar el miedo escénico?

No darle demasiada importancia y no recargarse de palabras. Abrirse y permitir que el diálogo fluya. Escuchar.

El storytelling es una buena forma de hacer más amenas las presentaciones de libros, ¿no crees? ¿Qué consejos das para sacarle partido?

Sí, totalmente. Que cuenten cosas en sus presentaciones, que miren lo que hacía Cortázar, por ejemplo, cuando contaba historias que tenía escritas: ahí tienen un secreto para contar eficazmente en sus presentaciones.

EL ARTE DE CONTAR BIEN UNA HISTORIA: 101 ESTRATEGIAS PARA EL STORYTELLING

el arte de contar bien una historia

Recientemente, has publicado El arte de contar bien una historia: 101 estrategias para el storytelling. ¿Qué te impulsó a escribir este libro?

Buscaba escribir un manual de técnicas narrativas que había ido desarrollando en todos estos años de contar en escenarios y de investigar. Había publicado previamente un ensayo llamado La narración fractal, que era más un libro de ir leyendo y que las ideas aflorasen.

Este es un manual con técnicas claras y directas, señaladas. Mi impulso final fue El arte de tener razón, 38 estratagemas para la dialéctica erística, de Schopenhauer, libro al que homenajea mi título. Schopenhauer, en su ensayo, presenta me manera muy escueta y directa sus 38 estratagemas, más una introducción. Yo quise hacer eso, porque el libro de Schopenhauer es de los que te acompaña siempre. Sin entrar en demasiados detalles, simplemente sugiriendo «puedes hacer esto, o esto otro» o «esto que ocurre aquí se llama así», para contar y comprender. Quise huir de los libros con demasiadas explicaciones a veces circulares que engrosan el volumen a veces innecesariamente para la gente que lo comprendió a la primera. Creo que son más fértiles la relectura, la búsqueda posterior y la reflexión.

¿A quiénes va dirigido?

A cualquiera con interés en saber qué son las historias o en contarlas de cualquier manera. Quise que el libro tuviera muchas estrategias para que todo el mundo reconociera más o menos, pero nadie reconociera todas, y le fuera, de esta forma, útil a todo el mundo. Luego cada estrategia requiere un trabajo por parte del lector-aprendiz que lo lleve a la maestría en cada caso.

Hablas de 101 estrategias, ¿te has dejado muchas en el tintero?

Algunas… y otras que voy recordando ahora, después de escrito el libro. Igual de aquí a dos o tres años…

¿Tienes previsto escribir más libros de este tipo?

Sí. Soy un loco de la teoría, me encanta. Así que será inevitable seguir escribiendo sobre ello.

¿Qué otros libros recomiendas a aquellos que quieran profundizar en el arte de contar historias, ya sea a través de narración oral o escrita?

Los de Bousoño, los de Alexis Díaz Pimienta, el de Pepito Mateo, los de Estrella Ortiz, los ensayos de Stevenson o Chesterton sobre la novela… Con eso ya hay mucho por donde empezar.

Si quieres saber más de cómo contar historias, te animo a seguir a Héctor Urién en Instagram, donde cada semana cuenta una historia en directo.

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