Escribir bien

Megapost: Todo lo que necesitas saber para escribir diálogos

26/02/2020
ESCRIBIR DIÁLOGOS

Escribir diálogos es un buena forma de dar dinamismo a la narración y conocer a los personajes a través de sus palabras (y sus silencios). Pero, si no los escribes bien, puedes conseguir el efecto contrario: confundir a los lectores y hasta aburrirlos. El primer paso para escribir buenos diálogos es no caer en los típicos errores de escritor novato. ¿Quieres saber cuáles son? Pues sigue leyendo.

Los errores más habituales al escribir diálogos

Error 1: Diálogos intrascendentes

Seguro que has oído más de una vez que un buen diálogo debe sonar real. Pero la manera de conseguirlo no es copiar las conversaciones que tienes a diario, llenas de titubeos, reiteraciones y, sobre todo, información irrelevante. Piensa en las charlas de ascensor. Yo odio que me hablen del tiempo, prefiero el silencio incómodo. Eso sí, si mi vecino me dice que parece que va a llover porque me ve en tirantes y con la toalla sobre el hombro, se lo agradezco. Lo mismo pasa en la literatura: los diálogos solo importan en la medida que afectan a los personajes y al avance de la trama.

Error 2: Reiterar información

Un error que veo a menudo en las novelas que corrijo es que los personajes repiten en el diálogo lo que ya ha explicado el narrador. Para transmitir la información al lector, lo más recomendable es que encuentres el equilibrio: no recurras siempre al narrador para que la cuente, pero tampoco lo expliques absolutamente todo a través de los diálogos. Plantéate qué efecto buscas al dar ese dato. Si supone un vuelco en la vida del protagonista, mejor que se entere mediante un diálogo, para conocer su reacción de primera mano. En cambio, si solo es necesario para contextualizar, quizá baste con que se exponga en la narración. En definitiva, ponlo en un lado o en otro, pero nunca repitas lo mismo dos (o más) veces, aunque sea de formas diferentes. Recuerda lo que decía García Márquez: «No debemos obligar al lector a leer una frase de nuevo».

Error 3: Repetir en el inciso lo que ya ha quedado claro en el diálogo

Seguimos con las repeticiones innecesarias. ¿Sabes la cantidad de veces que me encuentro incisos como este?

—Oh, qué sorpresa —dijo con cara de sorprendida.

¿Es necesario ese inciso? No. Si alguien dice «qué sorpresa», damos por hecho que es sincero. Solo en caso de que no lo fuera, lo aclararíamos en un inciso. A no ser que los lectores ya sepan que ese personaje siempre habla irónicamente, entonces, tampoco habría que señalarlo. La mayoría de los lectores detectan los dobles sentidos y están acostumbrados a leer entre líneas, así que no les expliques obviedades, por favor. Confía en su inteligencia, te lo agradecerán.

Error 4: Todos los personajes hablan igual

Los diálogos sirven para conocer mejor a los personajes, pero si todos hablan igual es imposible distinguir unos de otros. Esto es un defecto habitual en las historias de los escritores noveles, donde ellos mismos están demasiado presentes en cada línea. Ya lo decía Juan Rulfo: «Una de las cosas que más me ha costado hacer, precisamente, es la eliminación del autor, eliminarme a mí mismo». Nunca debe confundirse al autor con el narrador de la historia, y mucho menos con TODOS sus personajes.

La forma de hablar de cada uno debe ajustarse a su nivel de estudios, su sentido del humor, el tipo de relación que tenga con su interlocutor y un largo etcétera. En definitiva, las palabras definen cómo son y sus intenciones, por lo que debes esforzarte en mostrar su personalidad a través de sus diálogos. Si los lectores son capaces de reconocerlo conforme abra la boca, será buena señal.

Error 5: Diálogos excesivamente literarios

En el primer error de esta lista te decía que no copiaras los diálogos de la vida real. Pero cuidado con irte al otro extremo y ponerte excesivamente literario. No te vengas arriba con frases como esta:

—Has idealizado tu vida pretérita.

¿Se entiende? Sí. ¿Suena real? No. Porque nadie habla así.

—Has idealizado tu pasado.

Más sencillo, más creíble.

Error 6: Abusar de los incisos

Es contraproducente poner un inciso en cada línea de diálogo, ya que eso le resta fluidez. Menos aún cuando están conversando solo dos personajes. Difícil será que el lector pierda el hilo, sobre todo si has hecho caso a lo que he explicado en el error 4 y las voces de los personajes son reconocibles.

Los incisos no son obligatorios, sino un recurso para guiar a los lectores. Por tanto, siempre han de servir para algo:

  • Indicar quién empieza a hablar. Y, cada tres o cuatro intervenciones, recordar quién está hablando, sobre todo si hay más de dos personajes, el parlamento se alarga mucho o el diálogo en sí es extenso.
  • Contextualizar. Los personajes no solo hablan, también hacen gestos y se mueven por el espacio. Los incisos introducen esas descripciones. De este modo, los lectores no solo los oyen hablar, sino que ven la escena.

Si un inciso no cumple ninguno de esos dos requisitos, es probable que no sea necesario.

Error 7: Usar el vocativo para ahorrarse los incisos

Vale, no hay que abusar de los incisos, así que se te ocurre poner al nombre de los personajes en cada línea de diálogo para que el lector no se pierda. Error.

—María, hay que entrar esta noche, es nuestra única oportunidad.
—Pero, Paco, ¿y si nos pillan?
—María, por favor, ya lo hemos hablado mil veces.
—Sigo sin tenerlo claro, Paco.
—Pues iré yo solo, María.

Si abusas de los vocativos, conseguirás que los diálogos resulten cansinos y, además, les restarás realismo. La gente no se llama por el nombre continuamente. Encuentra el equilibrio entre incisos y vocativos para favorecer el ritmo del diálogo.

Error 8. Olvidarse de que hay más personajes presentes

Lo que empezó siendo un diálogo, se convierte en monólogo. O un monólogo alterno, que es peor: parrafada de un personaje, parrafada de otro. En pos de darle realismo a los diálogos, intercala incisos en esas parrafadas para que el lector visualice a los personajes. Haz que se interrumpan o describe cómo reacciona ante las palabras del otro. Eso hará que el monólogo vuelva a ser diálogo y, por tanto, ganará dinamismo.

Error 9. Contar cómo se siente el personaje, en vez de mostrarlo

Un consejo habitual de escritura es que muestres en lugar de contar, y esto también se aplica a los diálogos. Por ejemplo:

—No saldrás de esta casa —dijo Alberto, enfurecido.

O:

—No saldrás de esta casa —dijo Alberto con el rostro enrojecido y los puños apretados.

Ambas son válidas, aunque la segunda opción es más visual. Los incisos que debes evitar son los de este tipo:

—No saldrás de esta casa —dijo Alberto, mostrándose enfurecido.

No creas que por utilizar la palabra «mostrar» estás mostrando. O cuentas que está enfurecido o muestras su furia, pero no te quedes a medio camino.

Error 10: Evitar el verbo decir

Uno de los errores de estilo más habituales de los escritores primerizos es repetir las mismas palabras constantemente. Y otro de los errores de estilo más frecuentes es no usar un solo «dijo» en toda la novela. Desde aquí te animo a repetir ese verbo sin miedo porque pasa desapercibido. En cambio, espetar, inquirir, aseverar y verbos similares llaman demasiado la atención y, a veces, son falsos sinónimos, por lo que acabas transmitiendo lo contrario a lo que pretendías. Veamos un ejemplo.

—Lléveme a la plaza Mayor —espetó la señora de pelo blanco al taxista.

Espetar significa «decir algo con brusquedad a alguien». El verbo perfecto para expresar que la señora está alterada cuando entra al taxi, ¿no? Pues no, porque olvidas la segunda parte de su significado: «causándole sorpresa o molestia». Si una señora espeta al taxista, seguramente la eche del taxi por su falta de educación. Seguro que se te ocurre otra forma de mostrar el estado de ánimo de la mujer. Por eso, si vas a buscar una alternativa al clásico «dijo», asegúrate de que sea una palabra que aporte el matiz adecuado.

Cómo se puntúan los diálogos

¿Sabes cómo conseguir que tu correctora te odie desde el primer momento? Mandándole el manuscrito de tu novela con viñetas en vez de rayas. Quizá no le dé importancia a que abras los diálogos con guiones, al fin y al cabo, le costará un segundo solucionarlo, pero las viñetas son el infierno.

Las viñetas aparecen en la barra Párrafo de Word. Se pueden introducir clicando sobre su pestaña, pero a veces Word las mete porque le da la gana. En cuanto pones un guion, piensa: ¡lista! Y ale, automáticamente lo convierte en una odiosa viñeta, a la que ni siquiera el Buscar y Reemplazar puede vencer. ¿Cómo detectar si Word te hace ese cambio automático? Fácil: todo el párrafo del diálogo se sangrará, el guion estará separado de la primera palabra y, en la barra de Word, la pestaña de Viñetas estará marcada sin que tú la hayas tocado.

No te quejes si te cobramos un plus por acabar con ellas, porque hay que hacerlo una por una y nos supone una pérdida de tiempo considerable. Si quieres ahorrarte ese dinero y ganarte el amor de tu correctora, delimita siempre los diálogos con la raya. No la busques en el teclado, que no la vas a encontrar, esa es la principal razón por la que este error es tan habitual. Para que aparezca la raya, hay varios comandos:

  • Pulsar a la vez las teclas control, alt y símbolo del menos (-).
  • Pulsar alt gr y símbolo del menos (-).
  • Pulsar alt mientras escribes 0151.

También puedes localizarla en el desplegable de símbolos. Solo hay que clicar en ella y saldrá allá donde esté el cursor.

Usos de la raya en los diálogos

Cada línea de diálogo se abre con una raya, que va pegada a la primera palabra.

Los incisos también se delimitan entre rayas. Tras la intervención del personaje dejamos un espacio, pero la primera palabra del inciso va pegada a las raya, al igual que la última palabra de este. Fíjate:

—Buenos días, Esperanza —dijo la doctora—. Por favor, siéntese en la camilla.

Como ves, detrás de la segunda raya se pone el signo de puntuación que precise la frase anterior, ya sea punto, coma, punto y coma o dos puntos.

—Gracias —contestó la paciente—, necesitaba hablar con usted.

—Dígame —dijo la doctora—: soy toda oídos.

Aunque detrás de los signos de interrogación y exclamación no se escribe punto, en el caso de los diálogos sí es necesario ponerlo después del inciso.

—¿Me guardará el secreto? —susurró—. Es un asunto delicado.

Si el personaje no vuelve a hablar, bastará con la raya que indique el comienzo del inciso.

—Buenos días, Esperanza —dijo la doctora.

Comillas latinas en los diálogos

Ay, las comillas latinas, otro signo que no aparece en el teclado. De nuevo, necesitarás un comando:

  • Pulsar alt mientras escribes 174 (para las comillas de apertura).
  • Pulsar alt mientras escribes 175 (para las comillas de cierre).

O ir al desplegable de símbolos. Cumplen varias funciones dentro de los diálogos, así que las vas a necesitar. Por ejemplo, cuando la narración incluye líneas de diálogo, estas se delimitan con las comillas latinas, nunca las inglesas.

El policía insistía en que lo acompañara: «Tenemos que tomarle declaración, señora. Si no, no podremos ayudarla». Pero Eugenia se negaba, debía volver a casa, avisar a Germán de que le habían robado el maletín. Él sabría qué hacer.

También se delimitan entre comillas latinas los diálogos dentro de diálogos:

—Mi madre siempre me decía: «Cría cuervos y te sacarán los ojos». «Qué exagerada eres», le respondía yo. Ojalá le hubiera hecho caso.

Comillas de seguimiento

Si el discurso del personaje incluye puntos y aparte, el comienzo de cada párrafo lleva la comilla de seguimiento.

—¿Dices que lo has visto en el bosque? ¿Y que te preguntó por mí? Ten cuidado, no vuelvas a acercarte a él. No creas que estoy exagerando. Sé de lo que hablo. Pero, para que me comprendas, será mejor que te cuente cómo comenzó todo. Ven, hija mía, siéntate junto a la lumbre, que la historia es larga.
»Yo tenía por entonces un año, apenas empezaba a andar…

Puntuación de diálogos con verbos dicendi

Los verbos dicendi son verbos de habla, aquellos que expresan quién habla y cómo lo hace. El más habitual, como ya sabes, es el verbo decir; pero hay muchos más: preguntar (que no es lo mismo que cuestionar), responder, susurrar, gritar, exclamar, afirmar, regañar…

Cuando el inciso incluye un verbo dicendi, la frase del diálogo no lleva punto antes del inciso, y este comienza con minúscula.

—Hace mucho que no vienes a vernos —dijo Jorge.

Recuerda que si el personaje continúa hablando después del inciso, el signo de puntuación se pone tras la raya de cierre.

—Hace mucho que no vienes a vernos —dijo Jorge—. Te echamos de menos.

Incluso si el verbo dicendi no es el que va pegado a la raya del inciso, se pone minúscula:

—No esperaba encontrarte aquí —le dijo, mirándola a los ojos.

No obstante, prescinde de los pronombres al inicio de los incisos siempre que no aporten matices para comprender la frase.

—No esperaba encontrarte aquí —dijo, mirándola a los ojos.

Si el verbo no es dicendi, pero cumple sus funciones, esto es, expresa la forma de hablar del personaje, se puntúa de la misma manera:

—El problema vino cuando nuestro padre se enteró —continuó Miriam—. Nos castigó sin salir un mes entero.

—No me hagas daño —imploró el mendigo.

—Por eso quiere que vaya el jueves —pensó en voz alta.

A no ser que ese verbo no se refiera a lo dicho, sino a la acción inmediata. En ese caso, la puntuación varía: se escribe punto al final de la línea de diálogo y el inciso comienza con mayúscula.

—No quiero seguir hablando de esto. —Pensó en levantarse, pero no se atrevió.

Puntuación de diálogos con verbos de acción

Los verbos de acción son aquellos que indican las acciones de los personajes (sus gestos faciales, sus movimientos…). Cualquier inciso que describa el ambiente, los pensamientos o, incluso, la reacción del interlocutor, se puntúan según las normas de los verbos de acción.

En estos casos, el punto va delante de la raya del inciso y también después. En cuanto al inciso en sí, comienza con mayúscula.

—Eran otros tiempos, olvídalos. —El hombre dio una larga calada a su cigarro—. Es mejor que nos centremos en el presente.

Pero, ojo, hay una excepción: si interrumpe una frase del personaje, está permitido puntuarlo como los verbos dicendi:

—Marta —le apretó la mano—, no llores, por favor.

Si al final de un inciso de diálogo se pone un verbo dicendi, detrás de la raya se ponen dos puntos

–¡Escúchame! —Laura zarandeó a su madre hasta que consiguió que la mirara; entonces susurró—: Confía en mí, ¿vale?

La revisión de diálogos en las galeradas

Puede que hagas caso a todos estos consejos y pienses que tus diálogos han quedado perfectos. Pero aún queda un último paso para que no se desmonte el trabajo hecho: la revisión de galeradas.

Recuerda que todos los diálogos se sangran, al igual que el resto de los párrafos, así que te toca revisar que no se haya perdido ningún sangrado. También debes comprobar que no se hayan unido en una sola línea las frases de dos personajes distintos. Pero, sobre todo, fíjate en que las rayas sigan pegadas a los incisos que delimitan.

–¡Escúchame! —Laura zarandeó a su madre hasta que consiguió que la mirara; entonces susurró

—: Confía en mí, ¿vale?

Tras la maquetación, es habitual que algunas rayas queden separadas de sus incisos, y eso es un error que hay que resolver antes de llevar a imprenta. Por eso es tan importante esta última revisión.

El secreto para escribir diálogos buenos

Espero que esta lista te sirva para no caer en los errores que te delatan como escritor novel y que te hayan quedado claras las normas básicas de puntuación de diálogos. Ahora solo falta que te dé el secreto para escribir buenos diálogos: práctica, práctica y práctica. No es un secreto mágico, lo sé, pero te aseguro que es el único para escribir mejor cada día.

¿Tienes alguna duda

sobre escribir diálogos?

También te puede interesar

6 Comments

  • Responder Joel Rodríguez Alemán 01/07/2020 at 6:13 pm

    Este artículo ha ido directo a mis marcadores. Gracias por los consejos 🙂

    • Responder Esther Magar 06/07/2020 at 11:56 am

      Gracias a ti por comentar. 😉

  • Responder Catalina 29/09/2020 at 3:35 pm

    Se pueden escribir diálogos en español, entre comillas””, al estilo inglés en lugar de guiones?

    • Responder Esther Magar 30/09/2020 at 9:03 am

      Hola, Catalina:
      En español, la escritura correcta es con raya. Como bien señalas, las comillas son propias del inglés, no de nuestra lengua. Solo se entrecomilla (y con comillas latinas, nunca inglesas) cuando se introducen frases de diálogo en medio de la narración.

      Saludos.

  • Responder Juan 25/11/2020 at 4:08 pm

    Muy completo y ecléctico.

    Entiendo que algunos consejos pueden “incumplirse” si se hace intencionadamente. Por ejemplo, puede interesarte un diálogo “realista” si quieres transmitir que la situación es aburrida sin explicitarlo. El tema es ser consciente de lo que escribes y para qué lo escribes.

    La parte sobre la puntuación de los diálogos es para imprimirla y colgarla del corcho.

    Escribir una novela es un trabajo duro, que incluso con el concurso de otros profesionales, requiere de verdadera fuerza de voluntad.

    Gracias por compartir.

    • Responder Esther Magar 28/11/2020 at 9:06 am

      Cuando se dominan las reglas, llega el momento de saltárselas con intenciones claras, por supuesto, si no, no se innovaría.
      Me alegra que el artículo te resulte útil.
      Un saludo.

    Leave a Reply

    Responsable: Esther Mateos • Finalidad: gestionar los comentarios • Legitimación: tu consentimiento • Destinatarios: los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de relatosmagar.com) fuera de la UE. Ver política de privacidad de Webempresa • Derechos: podrás ejercer tus derechos de acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos, entre otros derechos • Información adicional: Aviso legal y política de privacidad