Escribir bien

Anglicismos: 9 errores que cometes por calcos del inglés

05/02/2025

Nada tiene que envidiarle la lengua castellana a la inglesa. Sin embargo, cada vez están más extendidos los anglicismos en nuestra escritura diaria. No lo entiendo.

El diccionario de la RAE contiene alrededor de ochenta y ocho mil palabras. ¿De verdad es necesario recurrir al inglés cuando nosotros tenemos léxico de sobra para decir lo mismo? ¿En serio creemos que eso nos hace parecer más cultos? Un tuit que se hizo viral allá por 2020 demuestra que no:

abuso de extranjerismos
No puedo traducir lo que dijo porque no entiendo ni una sola frase.

A Aquilino le bastaron menos de doscientos caracteres para cargarse el inglés y el castellano.  ¿Tú también eres de los que masacran los idiomas así?

Los anglicismos están muy bien cuando llenan un hueco del castellano, es decir, cuando lo enriquecen. Pero si quieres escribir bien y, sobre todo, que te entiendan, es mejor que uses las palabras y las estructuras de tu lengua.

No te creas que el abuso de anglicismos es el único error en el que caemos por influencia del inglés. Hay muchos más calcos que tenemos interiorizados como propios y que empobrecen nuestra escritura y nuestra lengua.

En 2016, cuando las noticias sobre el brexit coparon todas las portadas, escribí esta guía para evitar anglicismos.

Guía para evitar anglicismos

evitar anglicismos

En los últimos años me he dado cuenta de que otros tantos calcos del inglés pasan desapercibidos. Por eso, ha llegado la  hora de ampliar la lista.

1. Los saludos

Puntuar los saludos al estilo inglés se ha impuesto de tal manera que apenas leo correos en los que estén bien escritos. ¿Cuál es el error? Sustituir los dos puntos por la coma, mientras que la coma que sí debería usarse, la del vocativo, se omite.

calcos del inglés en los saludos 1

calcos del inglés en los saludos 2

2. Las comillas

En español, el uso de las comillas tiene un orden de prioridad: en primer lugar, las latinas («…»); en segundo lugar, las inglesas (“…”) y, en tercer lugar, las simples (‘…’).

Sí, ya sé que es más cómodo usar las inglesas porque están visibles en el teclado, mientras que las latinas hay que buscarlas en la pestaña de símbolos de Word. Pero la norma es esa y debes aplicarla en los textos formales. Además, las latinas son mucho más bonitas, ¿o no?

3. Palabras en inglés

De tanto usarlas, parece que hemos olvidado que tenemos palabras propias que quieren decir lo mismo. Mira si no al pobre Aquilino. ¿Qué pasa? ¿Que todo suena mejor en inglés? ¡Venga ya!

Si algo se puede decir en español, hazlo. Y si no, usa la versión castellanizada. Menos en el caso de güisqui, claro. La gente se solivianta con lo de quitar la tilde de «solo», pero la mayor aberración de la RAE es, sin lugar a duda, que haya incluido la palabra güisqui entre sus páginas. Sigamos tomando whisky; pero así, en cursiva, porque es un anglicismo.

4. Falsos amigos

El abuso de los extranjerismos nos lleva a veces a un error más gordo: los falsos amigos.

Los falsos amigos son aquellas palabras que se escriben de forma similar en distintas lenguas, pero que tienen significados diferentes. El ejemplo más habitual es  creer que «constipated» es lo mismo que «constipado». La palabra española significa «resfriado», pero la inglesa quiere decir «estreñido»; una confusión que te supondrá un problema si vas al médico o a la farmacia.

Este contagio entre lenguas provoca que intercambiemos significados y desvirtuemos nuestro léxico. Por ejemplo, tal y como señala la RAE, la palabra «severo» significa duro en el trato o castigo, o rígido en la observancia de una norma, y no debe usarse como sinónimo de grave, importante o serio, ya que son calcos rechazables del término inglés «severe».

Por eso, siempre te digo que confirmes el significado de cada palabra. Puedes estar contaminado por otras lenguas y no saberlo.

5. Abuso de mayúsculas

Otro calco del inglés cada vez más frecuente es el de abusar de las mayúsculas, por eso tenía que mencionarlo en esta guía para evitar anglicismos. Pero, como el tema da para hablar largo y tendido, te remito al artículo que escribí para curar la mayusculitis.

6. La voz pasiva

La voz pasiva es una construcción verbal muy frecuente en lenguas como el inglés. Sin embargo, en castellano son más habituales las oraciones activas. Los escritores noveles tienden a abusar de la voz pasiva, pero como en este artículo ya te di tres razones para desterrarla de tus textos, vamos a pasar al siguiente punto.

7. Anteponer siempre el adjetivo al sustantivo

Si hablamos de errores frecuentes en escritores noveles, no puede faltar el de anteponer el adjetivo al sustantivo. Al igual que el abuso de las mayúsculas y de la voz pasiva, es un calco del inglés muy interiorizado debido a que gran parte de los libros que leemos están traducidos. En ellos, los adjetivos se suelen anteponer a los sustantivos, y hasta tal punto es así que asociamos ese orden al lenguaje literario. Pero eso no es del todo exacto.

La razón por la que los adjetivos aparecen antepuestos es que, a menudo, esos libros no han sido corregidos. Una traducción puede ser excelente, pero eso no quita que el texto deba pasar por corrección para pulir estos aspectos.

En castellano, la posición del adjetivo importa. Por norma, se pospone al sustantivo y cumple el papel de informar sobre él. Pero está justificado anteponerlo cuando se le quiere dar un valor subjetivo. Marian Ruiz te lo explica muy bien en este artículo.

8. Calco de expresiones propias del inglés

Al igual que recurrimos a anglicismos aun teniendo palabras equivalentes en castellano, muchas veces calcamos frases hechas, y eso suele pasarnos desapercibido. Es el caso del famoso do the right thing. Nos empeñamos en «hacer lo correcto», tal y como dicen los angloparlantes, y nos olvidamos de que podemos «hacer el bien», «portarnos como es debido», «hacer lo que tenemos que hacer», «acertar», «obrar bien», «cumplir con nuestro deber», «hacer lo más conveniente» o el castizo «como Dios manda».

Lo mismo pasa con no problem. ¿Por qué decir «sin problema» si «no pasa nada» o «lo mismo da»? ¿Por qué insistir en que «no ha habido ningún problema» si se puede ser un poco más preciso y afirmar que «no ha costado nada», «no ha sido difícil», «nada lo ha impedido» o «no ha habido ningún contratiempo»?

También se abusa del «todo» como calco del all, muy frecuente al hablar o escribir en inglés. Pero, si nos paramos un momento a analizar las frases, no suele tener sentido en nuestra lengua. ¿Por qué decir «eres todo lo que tengo» en vez de «eres lo único que tengo»? ¿Y «coge todas las manzanas que puedas» en lugar de «coge tantas manzanas como puedas»? ¿O «y eso es todo» cuando hay infinidad de opciones: «y nada más», «y ya está», «y se acabó»?

9. Usos anglicados de las preposiciones y los verbos

Ya he explicado en varios artículos que hay que tener cuidado con las preposiciones, pues solemos usarlas mal al combinarlas con verbos o confundirlas en las locuciones preposicionales. Por si esos errores no fueran suficientes, se les une otro: usarlas cuando son innecesarias. Y, de nuevo, se debe a que calcamos la estructura del inglés. En castellano, se «vela durante toda la noche» o se «desaparece durante cuatro días». 

En inglés, es correcto escribir estar + gerundio + durante, de ahí que aparezca tal cual en infinidad de traducciones, pero en castellano no necesitamos de esa preposición para que la frase tenga pleno sentido. Mira:

María ha estado llorando durante semanas.
Ha estado residiendo en París durante un año.

En el artículo sobre falsos sinónimos, ya te expliqué que no significa exactamente lo mismo «preguntar» que «interrogar», pero es que tampoco se usan igual. «Interrogar» es un verbo transitivo, pero su complemento directo no es lo que se dice, sino la persona a la que se le dice. Es decir, uno interroga a alguien sobre, acerca o con respecto a algo.

Esta característica la comparte con «amenazar» o «advertir», por ejemplo, de ahí que precisen de una preposición (amenazar con, advertir de). Pero ahora, por influencia del inglés, se cae en el error de añadir preposición al verbo «preguntar», a pesar de ser tan innecesaria como incorrecta.

Me preguntó sobre qué opinaba del cambio.

Así que, además de revisar el significado exacto de un verbo, también deberías confirmar su naturaleza para combinarlo y conjugarlo bien.

La importancia de valorar nuestra lengua

Como dice Luis Magrinyà en Estilo rico, estilo pobre (donde se explaya explicando los errores habituales por influencia del inglés), lo que en inglés es obligado en español es simplemente un parásito. Así que fíjate bien en lo que escribes, no dejes que la costumbre, las prisas o el desconocimiento te hagan cometer errores.

Es bueno que las lenguas se mezclen, que se enriquezcan unas a otras, pero pongamos en valor la nuestra para que no se devalúe. La lengua de Cervantes bien lo merece.

Si quieres que te ayude a detectar los anglicismos que aparecen en tu novela, puedes contactar conmigo clicando en el cajetín de abajo.

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1 Comment

  • Responder Toni (Autotomía) 15/07/2016 at 10:56 am

    Apoyo el brexit.
    🙂

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