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Preposiciones y verbos: deja de usarlos mal

26/12/2024
PREPOSICIONES Y VERBOS

Que las preposiciones son más puñeteras de lo que parecen ya te lo dije. Pero, como tienen tela, hoy vuelvo a hablar sobre ellas. Seguro que en el colegio te las aprendiste de memoria, pero es probable que tus profesores no hicieran hincapié en cómo combinar preposiciones y verbos.

Como todo en esta vida, de nada sirve memorizar sus nombres si no sabes utilizarlas en el momento oportuno. Y, por lo que veo en mis correcciones, es un error frecuente. Así que voy a hacer una lista con las confusiones más habituales.

Preposiciones y verbos

Agarrarse de/agarrarse por/agarrarse a/agarrarse en

El verbo «agarrarse» y similares pueden ser combinados con varias preposiciones. Elegir una u otra dependerá de lo que quieras expresar. Por ejemplo, cuando solo indiques qué se está agarrando, puedes usar indistintamente «a» o «de».

Se agarró del poste para no salir volando.

Se agarró al poste para no salir volando.

Cuando especifiques la parte por la que se agarra, usa las preposiciones «de» o «por»:

Lo agarré del cinturón para que no cayera al vacío.

Lo agarré por el cinturón para que no cayera al vacío.

Sin embargo, cuando significa quedarse sujeto o adherirse, la preposición correcta es «en»:

Esos neumáticos no agarran en esta pista.

Alegrar que/alegrarse de/alegrarse por/alegrarse con

En el artículo sobre los errores en el uso de los verbos, ya te dije que debes tener cuidado con los que pueden ser pronominales o no pronominales, porque su significado varía y, por tanto, su combinación con preposiciones también.

Un verbo pronominal es aquel que requiere un pronombre personal para conjugarse. En este caso, «alegrarse»

«Alegrar» significa causar alegría y nunca lleva preposición.

Me alegra tu visita.

Les alegró que se acordara de ellos después de tantos años.

Pero «alegrarse» significa sentir alegría y necesita la preposición «de», «por» o «con», aunque la más habitual es «de».

Me alegro por ti, te lo mereces.

Qué bien que te alegres de mis éxitos.

Andaban alicaídos, pero se alegraron con sus bromas.

Apostar a/apostar con/apostar por/apostar que/apostar en

El verbo «apostar» tiene varias acepciones y cada una requiere una preposición.

Cuando significa que dos o más personas pactan que gana algo quien tenga razón en una discusión o acierte un resultado, es transitivo. Por lo tanto, lo que se juegan cumple el papel de complemento directo y requiere la preposición «a» para aventurar el resultado:

Te apuesto una cena a que el Barça gana la Champions.
Apuesto a que el Barça gana la Champions.
Apuesto que el Barça gana la Champions.

Si se especifica con quién se hace la puesta, se encabeza con la preposición «con»:

Se apostó mil euros con un desconocido.

En los casos en los que existen varias opciones en la apuesta, se admiten las preposiciones «a» y «por»:

Se pasó la noche apostando al rojo en la ruleta.
No apuestes por el número 13, da mala suerte.

Cuando «apostar» significa dar por cierto algo, también es transitivo. El complemento directo suele ser una subordinada introducida por «que»:

Apuesto que me dijo la verdad.

En cambio, si el verbo «apostar» manifiesta confianza o que se opta por alguien o por algo, es intransitivo y requiere la preposición «por»:

Apuesto por ti, hijo, sé que lo conseguirás.

Si el complemento es una oración subordinada, se combinan «por» y «que»:

Nadie apostaba por que se recuperara de la lesión antes del partido decisivo.

También se admite la preposición «a», aunque su uso es menos habitual:

Se creía que había apostado a caballo ganador.

No hay que olvidarse de que «apostar» también puede significar ponerse en un determinado lugar con algún fin. En esos casos, podría combinarse con la preposición «en»:

El regimiento se apostó en la ladera este de la montaña.

Apoyar en/apoyar a

Cuando el verbo «apoyar» quiere decir que una cosa reposa sobre otra, se usa tanto la preposición «en» como la preposición «sobre»:

Apoyó los brazos en la mesa.
Apoyó los brazos sobre la mesa.

«Apoyar» puede significar basarse en algo. En esos casos, se necesita la preposición «en»:

Apoya los resultados en datos extraídos del INE.

Cuando significa que se favorece o ayuda a alguien, hay que usar la preposición «a»:

Apoya a su familia en todo lo que necesita.

Cuando equivale a confirmar o sostener una opinión o doctrina, no se requiere preposición:

Apoyan el sistema capitalista hasta las últimas consecuencias.

Comer a/comer de

La manera más sencilla de usar el verbo «comer» es indicando qué se come.

Cómete la manzana.

Si le añades una preposición, el verbo adquiere matices. Por ejemplo, con la preposición «de», indicas de dónde se come:

Ellos comen de mi mano.

Comed del mismo plato, por favor, que se nos han acabado.

Cuando lo usas con sentido metafórico, también puedes acompañarlo de «a»:

¿Por qué me miráis así? No me como a nadie.

Bueno, y si lo de comerse a otra persona es literal, también va con «a»:

Hannibal Lecter se comió a mi mujer.

Deber/deber de

Si hiciéramos un podio con las preposiciones y verbos que se combinan mal más a menudo, «deber de» se llevaría la medalla de oro. El verbo «deber» se utiliza mucho, pero no siempre va con la compañía adecuada y acaba expresando justo lo contrario de lo que pretendía.

«Deber + infinitivo» significa tanto suposición o creencia como obligación o necesidad, por eso es habitual que esta combinación se use para todo.

Debe estar esperándote en casa.

La frase anterior puede significar: «Está obligado a esperarte en casa»; pero también: «Yo creo que te está esperando en casa».

Sin embargo, «deber de + infinitivo» significa solo creencia o suposición. Usarlo para indicar obligación es un error:

Debes de venir a las seis.

Debe de ser ya hora de comer.

Mi consejo es que te acostumbres a usar «deber de» para indicar suposición y «deber + infinitivo» para obligación, así evitarás ambigüedades o errores en el mensaje.

Decir a/decir de

Lo correcto es acompañar el verbo «decir» de la preposición «a» cuando se hace referencia a quién se dice algo.

Dile a Jaime que llegaremos tarde.

En cambio, si lo empleas para hacer una propuesta o sugerencia, lo habitual es usar «decir de + infinitivo»:

Yo dije de pasar por tu casa, pero él no quiso.

Aunque en registros formales se prefiere «decir que + verbo en forma personal»:

Yo le dije que pasáramos por tu casa, pero él no quiso.

También va acompañado de la preposición «de» cuando equivale a hablar o dar una noticia de algo o de alguien.

Dime cosas de ellas, que hace mucho que no las veo.

Las preposiciones se emplearían del mismo modo en verbos similares como «contar».

Cuéntale a la abuela tus vacaciones.

Cuéntame todo de ti.

Disfrutar/disfrutar de

Cuando «disfrutar» hace referencia a sentir placer a causa de algo, normalmente es intransitivo y se construye con un gerundio. La causa del disfrute se introduce con la preposición «de» o la preposición «con»:

Disfruta jugando con sus hijos.
Disfruta con sus hijos.
Disfruta de sus hijos.

Se puede considerar transitivo cuando significa obtener placer de algo; entonces no lleva preposición:

Disfruté el viaje por París como si fuera la primera vez.

Pero, con este significado, es más común considerarlo intransitivo; en tales casos, requiere la preposición «de»:

Disfruté del viaje por París como si fuera la primera vez.

Entender de/entender en/entender con

Cuando el verbo «entender» equivale a comprender y a considerar u opinar, no se debe poner «de» delante del complemento directo, ya que sería dequeísmo:

Sus padres entendieron de que no podían seguir así. 

Sus padres entendieron que no podían seguir así.

Cuando significa que se comprende lo que alguien dice, eso que se dice es el complemento directo, aunque esté implícito, y la persona será el complemento indirecto:

A mi vecina no le entiendo cuando habla en inglés.
A mi vecina no lo entiendo cuando habla en inglés. 

¡Ojo! Con este verbo es muy fácil caer en el leísmo cuando significa encontrar comprensible el comportamiento de otra persona. En esos casos, la persona sí es complemento directo:

A mi vecina no la entiendo: nunca me saluda en el ascensor, pero por la calle siempre me da conversación.
A mi vecina no le entiendo: nunca me saluda en el ascensor, pero por la calle siempre me da conversación. 

Si significa tener amplio conocimiento y experiencia en algo, se añade «de»:

Entiendo de motos, no necesito llevar la mía al mecánico.

También va con la preposición «de» en las oraciones de sentido negativo en las que el verbo significa hacer distingos o tener en cuenta:

El buen gusto no entiende de modas.

Se usa con la preposición «en» cuando se alude a que una autoridad competente se ocupa de un asunto:

Es el Tribunal Supremo el que entiende en ese tipo de delitos.

Cuando significa comunicarse o llevarse bien con alguien, requiere la preposición «con»:

Me cuesta entenderme con mi jefe.

También se usa «con» si equivale a encargarse de algo o manejarse con ello:

Nunca me he entendido con las matemáticas.

Esperar que/esperar a

La combinación de preposiciones y verbos que ocuparía la segunda posición en el podio de errores habituales es esta. Aunque no se usa tan a menudo como la del verbo «deber», la verdad es que pocas veces la veo bien escrita.

Si quieres expresar que tienes esperanzas en que algo suceda, lo adecuado es «esperar + infinitivo»:

Espero quedar con ella el próximo jueves, me apetece mucho.

O «esperar + que»:

Esperaba que te comportaras como es debido, pero has vuelto a avergonzarme delante de mis amigos.

Sin embargo, si usas el verbo «esperar» para indicar que estás dando tiempo a que algo suceda, entonces la preposición «a» es imprescindible:

Esperamos a que mamá baje y nos vamos.

Como ves, una «a» de más o de menos transmite un mensaje completamente diferente.

Espero que te recuperes. (Deseo que pronto estés bien).

Espero a que te recuperes. (No me muevo de aquí hasta que te pongas bien).

Mandar/mandar a

Este es otro caso en el que incluir una «a» cambia el significado.

Cuando «mandar» significa dar la orden de hacer algo, el complemento directo suele ser un infinitivo o una oración subordinada introducida por « que»:

Mi madre me mandó que recogiera a mi hermana.

En caso de que se explicite la persona que recibe la orden, se trata como complemento indirecto:

Le mandó que regresara a las tres en punto.

Pero la persona se convierte en complemento directo cuando el verbo «mandar» significa enviar a alguien a un lugar o remitir algo a alguien:

Lo mandó con sus abuelos a pasar el verano.

Con el sentido específico de enviar a alguien a que haga algo, además del complemento directo de persona, lleva un infinitivo o una subordinada introducida por la preposición «a»:

Sus tíos lo mandaron a estudiar en el extranjero.

El mago lo mandó a que fuera al Monte del Olvido y destruyese la espada maldita, pero él se negó.

En el español de España, se hace una clara distinción entre ambos sentidos del verbo «mandar». Así que insisto en ello: la preposición «a» es obligatoria cuando significa enviar a alguien a que haga algo, pero no se debe poner cuando equivale a ordenar hacer algo:

Le mandaron estudiar. (Le ordenaron que estudiara).

Lo mandaron a estudiar. (Lo enviaron a algún sitio para que estudiara).

Sin embargo, en el español de América no se hace esta distinción, por lo que también se usa la preposición «a» con el sentido de ordenar.

Pensar que/pensar en

El tercer puesto del podio de preposiciones y verbos mal combinados es para la confusión entre «pensar que» y «pensar en».

No necesitarás la preposición «en» cuando utilices el verbo «pensar» como sinónimo de:

  • Opinar algo
  • Creer algo
  • Tener intención de hacer algo
  • Decidir algo

En todos estos casos, es equivalente a «pensar algo».

Pienso que estás equivocada.

Piensa retomar los estudios el año que viene.

Pero el verbo «pensar» puede tener estos otros significados:

  • Evocar o recordar
  • Tener en la mente algo o a alguien
  • Reflexionar sobre algo

En esos casos, es necesario que vaya acompañado de la preposición «en»:

Pienso en aquella tarde, cuando me arrepentí de todo.

Pienso en ti cada vez que voy a esa cafetería.

Estoy pensando en mudarme.

Salir de/salir con

Si usas «salir» con su significado más común, esto es, pasar de dentro afuera, debes acompañarlo de la preposición «de»:

Salió de casa muy temprano.

También usarás «de» cuando «salir» signifique partir de un lugar a otro o liberarse de algo.

Salió del apuro gracias a la ayuda de sus padres.

Pero si el verbo «salir» hace referencia a que se dice o se hace algo inesperado, va acompañado de «con»:

¿Por qué me sales con eso ahora? Creía que me habías perdonado.

«Con» será la preposición adecuada cuando «salir» aluda a que se frecuenta el trato con alguien.

Sale con su novia desde hace seis meses.

Salen con sus amigos todos los fines de semana, no paran en casa.

Sentarse a/sentarse en

Para referirse a que una o varias personas se colocan frente a una mesa para comer, negociar o llevar a cabo una acción similar, el uso culto recomienda la preposición «a». 

Se sentaron a la mesa para degustar los manjares que les había preparado.

Pero, cuando te refieras a sentarse en un lugar determinado, lo correcto será usar la preposición «en»:

Se sentó en un tocón del bosque.

Se sentó a un tocón del bosque.

Venir de/venir a

El uso apropiado de «venir de + infinitivo» siempre implica movimiento:

Vienen de León.

Se ha extendido su uso como equivalente de «acabar de + infinitivo», pero eso es un galicismo y conviene evitarlo.

La alcaldesa viene de romper su acuerdo con el grupo mixto y se rumorea que habrá moción de censura.

La alcaldesa acaba de romper su acuerdo con el grupo mixto y se rumorea que habrá moción de censura.

Cuando «venir» va acompañado de la preposición «a» es porque se va a aludir al motivo de desplazamiento:

Vengo a hablar contigo.

Cuando la preposición marca la diferencia

Como ves, las preposiciones siempre juegan un papel importante en el sentido de la frase. Combinarlas mal con los verbos provocará que tus frases sean ambiguas o que digas justo lo contrario de lo que pretendías. Espero que esta lista te haya aclarado dudas y que, cuando revises tus textos, prestes especial atención a las preposiciones y verbos.

Y, cuando necesites unos ojos expertos para darle el último repaso a tu novela, puedes contactar conmigo clicando en el cajetín de abajo.

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2 Comments

  • Responder Rebeca 24/10/2019 at 4:42 pm

    Muy claros tanto los ejemplos como las explicaciones. Me ha gustado especialmente la aclaración con el ejemplo de Hanibal Lecter ^^. Y sí, estoy totalmente de acuerdo: «deber + infinitivo» y «deber de + infinitivo» son de los errores más comunes. Y lo peor de todo es que con el tiempo uno se acaba acostumbrando a ellos y ya ni se asombra.

    Un abrazo.

    P.D.: adoro este tipo de entradas. Muchas gracias por tu labor.

    • Responder Esther Magar 24/10/2019 at 5:36 pm

      Y yo adoro que las adores. Gracias por tus palabras, Rebeca, es difícil explicar estas cosas de forma amena y clara, así que me alegra mucho haberlo conseguido.

      Un abrazo.

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