Ya te conté que tardé mucho en publicar mi primera novela. La registré en 2013 y no salió a la venta hasta 2021. A punto de publicarla, me dio por revisar si existía alguna novela titulada Un lugar llamado vida (como la llamé en un primer momento). Y, desgraciadamente, así era, se había publicado en 2017 (el registro protege el contenido, pero no blinda el título). La culpa fue mía por remolonear tanto, lo sé. Así que me tocó cambiarlo. Y en este artículo te explico todo lo que tuve en cuenta.
Cómo elegir el título de un libro
Procura no copiar
La verdad es que no está prohibido que dos novelas compartan nombre, pero no te conviene que alguien busque la tuya y encuentre otra, aunque sea de un género literario que no tenga nada que ver.
Para mí, el título Un lugar llamado vida tenía mucho significado, sobre todo si se leía la cita inicial del libro, de Slawomir Mrozek: «Nadie huye de un lugar, huye de algo». Creo que reflejaba la relación entre la familia protagonista y el pueblo en el que viven, pero me tocaba encontrar un título nuevo que cumpliera ese requisito.
Plasma en el título la esencia de la historia
¿Te he dicho ya que soy horrible para los títulos? Pues sí, lo soy. Así que pedí ayuda a L. M. Mateo, mi correctora, y a Adella Brac y Cristina Grela, las dos escritoras que me animaron a autopublicarme. Y del listado que les puse, no les gustó ninguno, ni un poquito. Hasta que sugerí Las hijas del odio. Al fin y al cabo, las protagonistas de mi novela parecen heredar los odios enquistados de sus predecesoras. Y Adella propuso la variante Hijas del odio.
El título tiene que evocar al género literario de la novela
Hijas del odio me sonaba a fantasía épica. Las hijas del odio encajaba mejor con una saga familiar de realismo mágico, como es mi caso. La ausencia o presencia de artículos cambia por completo lo que se transmite, por eso debes fijarte en cada palabra.
Que no se parezca demasiado a otros títulos de más fama
¡Por fin tenía un título! Pero la alegría me duró poco. Al día siguiente, me dio por mirar mi estantería, y ahí estaba Las hijas de la tierra, de Alaitz Leceaga, con una preciosa pelirroja en la cubierta, publicada en 2019. Demasiadas similitudes: también es una saga familiar de realismo mágico y, lo peor, ya estaban haciéndome la cubierta y el elemento más importante iba a ser una mujer… pelirroja, porque mis protagonistas lo son.
No es buena idea que tu título y tu cubierta se asemejen demasiado a una novela con mucha más fama. Da igual que la hayas escrito antes, la gente pensará que te has copiado, aunque las historias no tengan nada que ver.
Volví a darle vueltas al título y se me ocurrieron otros. Para mi sorpresa, cuando los buscaba, existían ¡y solían ser ensayos políticos! Tampoco me interesaba.
Hasta que Cristina varió una de mis propuestas: ¿Qué tal Las semillas del rencor? Y hubo consenso: nos gustaba. Por un lado, «semillas» hace pensar tanto en familia como en tierra; por otro lado, «rencor» es lo que destilan muchas de las protagonistas y, sobre todo, el pueblo. Perfecto. (Gracias, Cris).
Lo busqué en internet y solo encontré dos similitudes. Una era Semillas de rencor, una película de 1995. Como no era un libro ni exactamente el mismo título, no le di mayor importancia. La otra referencia sí era exacta. Se trataba de parte de una frase de una canción de Boikot. Y una frase preciosa, además, que tenía mucho que ver con la esencia de mi novela: «De las semillas del rencor, nacerán los vientos de la esperanza». Así que acabé de enamorarme de esa propuesta. ¡Título decidido!
Título y cubierta deben complementarse
El siguiente paso fue rematar la cubierta. Como en la novela son tan importantes las mujeres pelirrojas como el pueblo, quería que ambos elementos estuvieran presentes.
La imagen de la cubierta debe aportar información sobre la novela, no reiterar lo que ya dice el título. Por ejemplo, si se titula El caballo y el oso, no te limites a dibujar un caballo y un oso.
De igual manera que el título de la novela, el diseño de la cubierta debe evocar el género literario y la esencia de la historia. No se ponen los mismos colores o tipografía en una novela negra que en una novela romántica.
Aprovecha las palabras clave
Si publicas un libro de no ficción, es de vital importancia que en el título figuren las palabras clave por las que los lectores van a buscar obras de tu estilo. En el caso de las obras de ficción, es más complicado incluirlas en el título, pero puedes recurrir a la sinopsis. En mi caso, son saga familiar y realismo mágico. Si autopublicas en Amazon, la sinopsis de la contracubierta no tiene por qué coincidir con la que pongas en los datos que verán los lectores potenciales. Puedes usar sinopsis diferentes para darles más información.
Conclusiones de cómo fue elegir el título de mi libro
Si ahora busco Un lugar llamado vida en Google, ni siquiera aparece la novela que me hizo cambiar de título. Sin embargo, no me arrepiento de haberlo descartado, pese al cariño que le tenía. Creo que el título actual, Las semillas del rencor, es mejor. Y es que con el primero no me paré a reflexionar en todos los aspectos que te he enumerado.
Ten en cuenta que el título de una novela es prácticamente lo primero que ve el lector, así que merece la pena meditarlo con calma y, si es con la ayuda de otras personas que te den su opinión con conocimientos y sinceridad, mejor que mejor.





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