En un foro de correctores, un corrector contaba que se había dado cuenta de que el protagonista de la novela que estaba revisando tenía los ojos verdes en el capítulo uno y azules en el capítulo veinte, ¿debía avisar al escritor del error? Muchos contestaban que su función no era esa, que se ciñera a las correcciones de estilo y de ortotipografía contratadas. Meterse en eso era editing, y el editing se paga aparte. Y bien pagado, además. Otros opinaban que debía avisar al autor para que él se encargara de revisarlo. Y a mí me parecían inconcebibles esas respuestas.
¿De qué sirve que un texto esté gramaticalmente impecable si hay errores tan flagrantes que hasta el lector más despistado los va a detectar? Para mí, eso no es un buen trabajo.
Lo creas o no, en cuanto un libro llega a mis manos para que lo corrija, ya es parte de mí. Necesito que quede perfecto: por mi reputación profesional; por respeto a los lectores, que tienen derecho a sumergirse en la historia sin que esos detalles los distraigan, y por respecto a los escritores que han depositado su confianza en mí.
Doy por hecho que, si no se solucionan esos errores, la corrección no está completa. De ahí que haya hecho editing desde siempre, sin ser consciente de que eso iba más allá de mis deberes como correctora. Será que mi alma de escritora no puede pasar por alto las contradicciones de la trama, las lagunas de información o los lapsus de cualquier tipo que estropean la historia. Todo sea por el bien de la literatura.
Diferenciar entre editing y corrección
Ante todo, debes tener claro que editar un libro y corregirlo son dos procesos distintos. Cada uno se fija en unos aspectos y el editing SIEMPRE se hace antes de la corrección de estilo y la corrección ortotipográfica.
El editing se puede alargar durante varios meses porque trabaja pormenorizadamente en los múltiples elementos que componen la historia:
- Arco de los personajes
- Interés y desarrollo del conflicto
- Lagunas de la trama
- Ritmo
- Ambientación
- Idoneidad del título
Y podría seguir y seguir enumerando.
Muchas veces, la edición se hace capítulo a capítulo. El autor recibe retroalimentación constante del editor para continuar escribiendo o retocando la obra. Si quieres saber con más detalle en qué consiste el editing, te recomiendo que te pases por el blog El Tintero.
Yo ofrezco servicios de corrección, no servicio de editing como tal, pero…
Lo que sí hago cuando corrijo un texto es señalar cualquier error que perjudique al conjunto: contradicciones; lagunas de información; errores en edades, nombres o características físicas de los personajes; hechos o reacciones inverosímiles; anacronismos… Cualquier detalle que me chirríe o me saque de la lectura se lo haré saber al autor y lo ayudaré a solucionarlo, aunque eso pise el terreno del editing.
Insisto: editar no es corregir
Si tu novela tiene carencias que no sabes solventar o no te ves con las herramientas suficientes para desarrollar tu historia tal como deseas, necesitas un editor sí o sí. Ya llegará el momento de pasar el texto al corrector.
Otra cosa es que tu obra esté bien desarrollada y se te haya escapado algún detalle como los que he enumerado en el texto resaltado arriba. Entonces puedes estar tranquilo: si me la mandas para que le haga la corrección de estilo y de ortotipografía, ten por seguro que estaré ojo avizor para detectar cualquier hilo suelto. Revisar esos detalles marcará la diferencia para que tu novela dé un salto de calidad, te lo aseguro.
Cuando busques servicios editoriales…
Sé sincero contigo mismo y no trates de ahorrarte fases si verdaderamente las necesitas. Los correctores también rechazamos corregir obras si primero deben solventar problemas más profundos. Si tu historia hace aguas, de nada servirá un corrección perfecta.
Infórmate bien sobre cada fase. Quizá no te haga falta un editing, pero sí un informe de lectura.
Y, cuando pases a la fase de corrección, pregunta si van a revisar esos detalles propios del editing. Quizá nunca lo hagan o cobren ese servicio aparte. Es importante que tengas claro a qué atenerte desde el principio para que no haya malentendidos y acabes reclamando por aspectos que realmente no son parte de la corrección de estilo ni de la corrección ortotipográfica.
Mi experiencia haciendo editing
Reconozco que algunos escritores no agradecen mis esfuerzos porque, en ocasiones, mis comentarios les desmontan una parte de la historia. Generalmente, no son obras que en un primer vistazo pidan a gritos un editing, pero puede haber un hecho clave mal resuelto que eche al traste el resto. Y mejor que se la desmonte yo en privado, ofreciéndole soluciones, que los lectores cuando publiquen su opinión del libro en internet, ¿no?
Por supuesto, muchos otros lo valoran y hasta repiten conmigo, aunque les haya hecho sufrir por ser tan puntillosa. Y ese es el mayor reconocimiento a mi trabajo.
Si quieres una corrección de textos con ese plus de editing, clica abajo para contactarme.





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