Yo tuve un profesor de Literatura de cuyo nombre no logro acordarme. Solo diré que lo apodaban el Literato y, con eso, creo, ya digo bastante.
Decía que su libro de cabecera era el Quijote, se lo leía una vez al año. Y aseguraba que era capaz de reconocer a simple vista a los que se habían leído esta insigne obra, pues quien lo había hecho era mejor persona.
Otra frase de aquel profesor que se me quedó grabada iba dirigida a mí, tras leer uno de mis comentarios de texto: «Escribes de forma correcta, pero no escribes bien: tus párrafos carecen de musicalidad. Deberías leer más».
Por aquel entonces, yo ya había hecho mis pinitos como escritora (tenía varios relatos, además de una novela que acabé con 10 años) y, seguramente, leía mucho más que cualquiera de mis compañeros, por lo que aquella frase me dolió en el alma.
Ahora me pregunto: ¿qué pensaría aquel sabio (porque, sin duda, lo era) de mis novelas publicadas? Espero que, después de tantos años escribiendo y trabajando como correctora de textos, su opinión respecto a mi escritura fuera mejor. Al menos, las reseñas suelen destacar mi forma de narrar.
¿Escritor o novelista?
Pero no he venido aquí a contar anécdotas, sino a hablar de una cuestión que el Literato afirmó entonces y sobre la cual hoy le haría muchas preguntas. Según él, los autores se dividen entre escritores y novelistas.
Si la memoria no me falla, puso de ejemplo a Cela. Afirmó que era un buen escritor, pero un mal novelista. Hay otras clasificaciones más populares de tipos de escritores, que se centran en el proceso creativo más que en el resultado, pero hoy reflexionaré sobre esta. Y es que no es lo mismo una cosa que la otra.
¿Qué es ser escritor?
A priori, podríamos decir que escritor es el que escribe, ya sea poesía, teatro, ficción, no ficción, etcétera. Pero aquel profesor se refería a que escritor es el que da más importancia a la forma de contar la historia que a la historia misma. Para mí, José Saramago, Gabriel García Márquez o Alessandro Baricco son ejemplos de ello. Se recrean en el lenguaje, en lo que transmiten con él.
¿Qué es ser novelista?
El novelista es el que centra su esfuerzo en tramas complejas, mundos detallados y giros imprevistos. En este grupo, metería a J. R. R. Tolkien o Patricia Highsmith. Y, si hablamos de autores actuales, a esos que escriben de forma cinematográfica, como si ya tuviesen en mente que su novela va a convertirse en una miniserie de Netflix. Lo primordial es lo que sucede. Consiguen mantener en vilo al lector, página tras página.
¿Qué prefiero: a los escritores o a los novelistas?
Como lectora, tengo debilidad por los escritores, aquellos que saben manejar las palabras con soltura y que se recrean en la psicología de un personaje, en una idea o en una descripción. No me hace falta una trama sorprendente para enamorarme de un libro: una historia sencilla bien contada me conquista. Aunque admiro muchísimo a los novelistas, esa capacidad de dosificar la información y hacer que todo encaje al final.
¿Qué soy: escritora o novelista?
Al escribir, replico la clase de literatura que me gusta, así que me considero más escritora que novelista. No creo argumentos complicados ni abro muchos frentes. Le doy importancia al estilo, mi prioridad es transmitir emociones y reflexiones.
Alguna vez me han dicho que, en mi primera novela publicada, Las semillas del rencor, no pasa nada, y no les falta razón. Lo único que pasa es la vida, una sucesión de acontecimientos que afecta a los personajes y al pueblo donde viven. Difícilmente encajaría en la clásica estructura de inicio, nudo y desenlace; aunque los lectores más atentos notarán que es circular: nada ocurre porque sí, todo tiene un sentido dentro de ese devenir aciago.
En mi segunda novela, Lo que mamá calla, traté de planificar, juro que lo intenté. Y eso tuvo parte de la culpa de que me bloqueara durante años. No es que me empeñara en crear una trama con suspense y giros para demostrarme que era capaz de lograrlo, es que eso pedía la historia, y me ha costado mucho encajar todas las piezas porque yo soy más escritora que novelista. Ha supuesto salir por completo de mi zona de confort.
Aunque casi todo lo que esbocé en un primer momento no ha sobrevivido hasta la versión final, sin duda, la trama tiene un peso fundamental, y creo haber salido más o menos airosa. Los lectores lo juzgarán.
¿Qué es mejor: ser escritor o ser novelista?
No hay una opción superior a otra. Cada uno es como es y no suele acabar bien forzar las tornas para convertirse en lo contrario. Ambos tipos encontrarán lectores para sus historias, siempre que sean buenos en lo suyo.
Seas escritor o novelista, si necesitas poner tu novela a punto para autopublicar o mandarla a concursos o editoriales, escríbeme:
Lo ideal sería conseguir un equilibrio entre la forma de narrar y lo que se narra . En mi opinión, hay autores que lo han logrado en alguno de sus libros; pero, en general, tienden a centrarse en la prosa o en la trama.
Lo que sí es un propósito loable para cualquier contador de historias es intentar solventar sus carencias para quizá algún día alcanzar el anhelado equilibrio.





3 Comments
Hola, te recomiendo (palabra demagoga) los libros de ensayo de Milan Kundera (en especial El arte de la novela) donde encontraras esa disyuntiva tratada, pensada, sentida de una forma particular y insospechada para ti, según lo que leo respecto al escritor y novelista.
»EL NOVELISTA ESTA FASCINADO POR LA FORMA, EL ESCRITOR, POR SUS IDEAS». MILAN KUNDERA
Gracias por la recomendación. Me encanta la frase.
Perdón por el lapsus: e en lugar de y.
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