Cuando se habla de corregir un libro, la gente piensa en eliminar faltas de ortografía y erratas. Eso lleva a muchos escritores novatos a solicitar solo la corrección ortotipográfica. Es habitual que sean reticentes a la corrección de estilo porque piensan que se va a borrar su esencia, prejuicios que ya abordé en otro artículo.
Pero ¡ojo!: un texto sin una sola falta ortográfica puede parecer que no esté corregido.
¿Por qué?
Porque la corrección de estilo es la que detecta las imprecisiones léxicas, las repeticiones —de palabras, de ideas o de estructuras gramaticales—, las ambigüedades, los verbos comodín, la falta de ritmo, los tiempos verbales erróneos… Si todo estos errores están presentes en tu texto, no darás una imagen profesional precisamente, por mucho que hayas invertido en la corrección ortotipográfica.
La corrección ortotipográfica se asegura de que tu texto cumpla las normas ortográficas, gramaticales y tipográficas. La corrección de estilo busca que sea fluido, entendible y coherente.
Si contratas solo la corrección ortotipográfica, el corrector NO tiene ninguna obligación de revisar:
- El uso incorrecto de los verbos
- El mal uso de las preposiciones
- El exceso de muletillas
- Las cacofonías
- Las rimas internas y repeticiones
- Las obviedades
- Las impropiedades léxicas
- El abuso de tópicos
- Los anacronismos
Y estos puntos solo son una pequeña muestra de lo que se llega a revisar en la corrección de estilo.
En el caso de que contrates únicamente la corrección de estilo, el corrector NO está obligado a unificar los criterios aplicados a lo largo del texto (por ejemplo, la escritura de palabras con dobles grafías permitidas). Tampoco revisará:
- El mal uso de las tildes y de las tildes diacríticas
- El mal uso de mayúsculas y minúsculas
- La escritura incorrecta de siglas, acrónimos y abreviaturas
- Errores en la escritura de onomatopeyas e interjecciones
- Escritura incorrecta o no unificada de los números
- El mal uso de cursivas, versalitas y negritas
- La falta de concordancias
La corrección de estilo y la corrección ortotipográfica son complementarias, ninguna de ellas puede valer por las dos.

¿Y si un cliente se empeña en hacer solo una de las revisiones?
Ahora rechazo un encargo si el autor se empeña en hacer una sola corrección y yo veo que necesita ambas (como les pasa al 98 % de los textos que recibo).
Las veces que acepté hacer una única corrección, acabé trabajando de más porque soy incapaz de no corregir ciertas cosas, como por ejemplo el uso de palabras que no significan lo que el autor creía y que impiden la comprensión del texto o una frase con excesivos rodeos que la vuelven incompresible.
En consecuencia, me sentía mal: estaba perdiendo tiempo y dinero. Y el autor ni iba a notar ni iba a agradecer que mi intervención hubiera ido más allá de lo contratado. Es más, se iba a reafirmar en su idea de que con solo una revisión basta. Así que aceptar ese tipo de encargos me jugaba en contra.
Yo quiero hacer un buen trabajo, no un trabajo a medias.
Entiendo que la corrección supone una inversión significativa, pero ten en cuenta las diferencias entre corrección de estilo y corrección ortotipográfica cuando se te pase por la cabeza prescindir de una de ellas.
En cualquier caso, la prueba de corrección gratuita que adjunto a mis presupuestos sirve para valorar el nivel de intervención que requiere cada obra. Puedes consultarme sin compromiso clicando en el cajetín de abajo.





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